Los hinchas de la albiceleste festejaron en San Petersburgo la victoria 2-1 sobre Nigeria que los clasificó a octavos de final del mundial, tras estar a punto de despedirse de Rusia.

Bronnitsy — Esa costumbre argentina de salir a flote en medio de la peor tempestad ha escrito otro capítulo. 

La agónica victoria 2-1 ante Nigeria el martes le dio sobrevida a Argentina en el Mundial de Rusia cuando su eliminación en primera ronda parecía cosa juzgada. 

Un día después en Argentina se hablaba de gesta, milagro y ayuda divina. Pero el triunfo fue bastante terrenal. 

El juego colectivo del equipo de Jorge Sampaoli todavía es materia pendiente. 

En la noche de San Petersburgo, la clasificación se sustentó principalmente sobre el astro Lionel Messi, que apareció en toda su dimensión en el primer gol luego de dos actuaciones previas para el olvido. 

También en el arquero Franco Armani, el tercero en la historia del fútbol argentino que debuta en la selección durante un Mundial, al evitar un gol que hubiera sentenciado la eliminación. Y en Marcos Rojo, transformado en nueve de área para capitalizar un centro que derivó en la volea a cuatro minutos del final para el 2-1 definitivo. La Albiceleste jugará ante la favorita Francia en octavos de final el sábado en Kazán. 

Pero sobrevuela el interrogante sobre la verdadera autoría intelectual de la clasificación. 

En la previa, trascendieron versiones de que fueron los jugadores históricos los que tomaron el control del equipo, supuestamente disgustados con la dirección de Sampaoli. Los protagonistas negaron lo que en la prensa argentina se definió como un “golpe de Estado”, aunque públicamente algunos jugadores cuestionaron los cambios de esquema y de apellidos. 

Durante el partido, hubo un gesto captado en cámaras que alimentó nuevas especulaciones: Messi se acercó a la banca y allí el técnico le preguntó si daba ingreso al delantero Sergio Agüero, que arrancó en la banca. La Pulga asintió. 

Consumada la victoria, el estratega se marchó de inmediato a los vestuarios sin festejar con los jugadores, pero antes recibió el saludo del capitán. 

“El gesto de Leo conmigo me pone orgulloso, él sabe toda la pasión que le pongo a todo lo que hago. Compartimos el sueño de venir a Rusia por algo importante para Argentina”, afirmó el entrenador para disipar especulaciones. 

Argentina parece se ha acostumbrado a convivir con la soga al cuello. Vale recordar que clasificó al Mundial en la última fecha de la eliminatoria gracias a otra actuación estelar de Messi con tres goles. 

La Francia de Antoine Griezmann, Paul Pogba, Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé representa un escollo mucho más elevado que Nigeria. 

“Vamos a jugar contra un equipo extremadamente candidato”, admitió Sampaoli. “Es una selección con grandes individuales y con un proceso más largo que el nuestro”, dijo el estratega que acaba de cumplir un año en el cargo. 

No hay antecedentes recientes de un cruce entre ambas selecciones, ni oficiales ni amistosos. En el Mundial se enfrentaron dos veces, el último en 1978 con triunfo del anfitrión Argentina 2-1. 

Le Bleus tuvieron un viaje más placentero hacia los octavos de final. Vencieron 1-0 a Australia y Perú y luego empataron sin goles ante Dinamarca. Favorito por el presente de sus nombres, el equipo de Didier Deschamps es mirado de reojo por la crítica de su país, que cree todavía no ha explotado al máximo su potencial ofensivo. 

“Vimos todos sus partidos, es muy completa con jugadores de primer nivel, buenos defensores, buenos medios y arriba jugadores rápidos que hacen mucha diferencia”, los describió Messi, capitán y máximo artillero de la selección de su país con 65 goles. “Sé muy bien la selección que nos espera. Va a ser un rival muy complicado”. 

Para Argentina, ganarle a Nigeria significó mucho más que la clasificación a octavos. Trajo algo de paz para un grupo que ha convivido los últimos días con duras críticas y rumores varios sobre la relación tirante del plantel con Sampaoli. 

Sampaoli tendrá que lidiar ahora con la presión de ratificar a los once que ganaron el martes, entre ellos varios históricos que cargan sobre sus espaldas con tres finales perdidas (Mundial 2014, Copa América 2015 y Copa Centenario 2016). 

“El equipo va a tener que ver con análisis del rival. Obviamente, vamos a consolidar rendimientos lineales. Lo veremos”, adelantó. 

Todo lo escrito hasta ahora en el mundial puede volverse papel mojado en los cruces a suerte y verdad. 

Ya lo avisó Rojo: “Empieza otro mundial para nosotros”.


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