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La cláusula para que Lionel Messi deje el Barcelona asciende a $342 millones. (AP)

James Rodríguez ha sido comprado por el Real Madrid en $85.3 millones”, “la cláusula para que Lionel Messi deje el Barcelona asciende a $342 millones”, “Paul Pogba se convierte en la transferencia más costosa al ser comprado en $137 millones”. Esos son los titulares a los que se ha acostumbrado el fútbol, y más en estas épocas cuando el mercado de pases en Europa está en furor.

Son varios los interrogantes que aparecen al escuchar esos precios exorbitantes, pero el más frecuente es: ¿y ese jugador sí vale todo eso?

Si bien cuando se ven los precios cada uno empieza a pensar en qué haría con ese dinero, cuántos carros podría comprar, las dinastías que tendrían la vida económica asegurada, cuántos niños saldrían de la extrema pobreza si se le diera al menos un porcentaje de ese ostentoso sueldo de una sola persona... Pero así no funciona el mercado ni la economía mundial, y menos en temas de fútbol, cuando se manejan cifras altísimas.

Ahora, ¿por qué los clubes en el mundo pagan lo que pagan por un jugador de fútbol? Son varios los motivos por los cuales se llega a cifras tan elevadas. “Lo primero que se debe tener en cuenta a la hora de fichar a un jugador es su calidad, ser diferente, que se salga del molde, porque los jugadores estándar no tienen mucho mercado”, dice Efraín Pachón, representante de jugadores mundialmente.

Allí viene la explicación de un principio básico de la economía: la ley de la oferta y la demanda que se aplica en todo negocio, y en el fútbol funciona igual. Por ejemplo, en el mercado de verano del año pasado fue muy polémico el traspaso del delantero argentino Gonzalo Higuaín, de Nápoles a Juventus, en $102 millones. Pero resulta que en la temporada 2015-2016 solamente cuatro jugadores lograron marcar más de 40 goles, e Higuaín fue el segundo mejor.

Al no haber en el mercado tantos jugadores que marquen esa cantidad de goles, el precio de quien sí los hace empieza a subir, y el número de equipos que logran participar en la puja se reduce, ya que son pocos los que pueden realizar una transferencia por la cantidad que solicita el equipo que ofrece al jugador; en este caso, Nápoles pedía $102 millones.

Sin embargo, no solo la cantidad de goles o la calidad de un jugador es lo que determina el precio final. En febrero de este año, el portal Fútbol y Finanzas, especializado en consultoría dedicada a valorar jugadores para el mercado del fútbol español, manejó una serie de ecuaciones para calcular el valor de un futbolista que es muy usada por los agentes.

Los cálculos

Los algoritmos usados para calcular el precio final están dentro del sistema Merc, en el cual se tienen en cuenta el coeficiente de juventud, la repercusión mediática, la posición donde juega y la necesidad del club por el jugador. Esos cuatro ítems se desglosan dependiendo de cada situación y así se llega a un determinado valor.

Volviendo al caso de Higuaín, de los cuatro jugadores que hicieron más de 40 goles en la temporada señalada, dos superaban los 30 años. Según el sistema Merc, “se entiende, habitualmente, que cuando un equipo ficha a un jugador, es una inversión a largo plazo cuyo costo es la suma del traspaso y lo que cobrará en el total de los años que lo han contratado”. Por ello, un jugador en el ocaso de su carrera no debería estar entre los más costosos, ya que su periodo de productividad está decayendo y no aportará al equipo lo que podría dar en una edad en la que su talento estaría en el punto más alto.

Otro de los factores más importantes a la hora de contratar un jugador es su repercusión mediática. “Un jugador puede significar más ventas de entradas, más dinero por publicidad, más ventas de productos de marketing. Y todo eso entra en el precio”, detalló Félix Tejedor, director de Fútbol y Finanzas, a BBC Mundo en el 2014.

Este, por ejemplo, es uno de los elementos en los que el Real Madrid pensó mucho al dejar ir a James Rodríguez. Además de la indiscutida calidad del colombiano, es difícil que un jugador genere los ingresos a nivel de mercadeo que él produce, sobre todo en América Latina. Según 'Forbes', el ‘10’ genera $10.25 millones al año en publicidad, de los cuales el 50 por ciento van para el equipo español; además, según el portal Football Leaks (especializado en revelar los contratos de los jugadores más costosos), la cláusula rescisión del contrato de James fue de $569 millones.

Si el Bayern Múnich, tras contar con James en condición de cedido por las próximas dos temporadas, decide asumir la compra del colombiano, tendrá en cuenta todos esos factores, pues además de aprovechar su talento en la cancha, el jugador tendrá un mayor desarrollo y su valor se incrementará a la hora de tener en cuenta su edad (26 años, hoy) y su repercusión mediática.

Humanos, no cosas

A pesar de que el sistema Merc y los valores en dinero muevan el mundo del fútbol, hay otros aspectos que se deben tener en cuenta. “Los futbolistas no son cosas, al jugador hay que acompañarlo en temas de psicología, jurídicos y deportivos fuera de sus entrenamientos con los clubes. Encontrar jugadores que no tengan vacíos humanos es muy importante, porque alguien con cualquier vicio o conflictivo va a bajar su precio notablemente”, afirma Pachón.

Este ejemplo se ha dado mucho en Colombia, ya que hay jugadores que tienen enormes capacidades futbolísticas, pero, como se dice coloquialmente, tienen aserrín en la cabeza. Además, en el país aún hace falta evolucionar mucho para preparar futbolistas de élite a nivel internacional. “Falcao y James, por citar los casos más representativos, se fueron muy jóvenes a Argentina y allá se formaron para ser lo que son hoy y valer lo que valen”, comenta el representante.

Los agentes de jugadores son muy importantes a la hora de prestarle esa formación al jugador y no solo convertirse en el fulano que busca una comisión por una venta y dejarlo a la deriva. Por ejemplo, hay representantes que desconocen los límites tributarios en cada país donde van a residir sus jugadores, y aceptan ofertas sin tener en cuenta que su futbolista debe tributar el 55 por ciento de sus ganancias (como pasa en algunos países de Europa), y eso también sube el valor de un jugador.

Jorge Mendes, representante de Cristiano Ronaldo, James Rodríguez, Radamel Falcao García, José Mourinho, entre otros, es uno de los casos de agentes que ahora está y tiene a sus jugadores metidos en líos con la justicia por no tener en cuenta todos los límites necesarios a la hora de hacer transacciones.

Fenómeno Junior

El pasado 26 de junio, en Barranquilla, se dio un hecho que jamás se había visto en el fútbol colombiano. El estadio Metropolitano se colmó con más de 45,000 personas para la presentación de Teófilo Gutiérrez como nuevo jugador del Junior, casi las mismas que fueron al Santiago Bernabéu cuando el Real Madrid le dio la bienvenida a James Rodríguez. Sumado a eso, el mismo club anunció que compró al jugador Yimmi Chará en $4.5 millones, cifra récord para la compra de un futbolista en el torneo local.

“Lo del Junior es un paso gigantesco, es una muestra de buena dirigencia y de ver que se está evolucionando en el fútbol colombiano. Deportivamente, uno no puede determinar qué puede pasar, pero es un mensaje de darle a la gente lo que quiere y además cederle una responsabilidad al jugador, porque un jugador que llega con ese bombo debe pagar en la cancha lo que se gastó”, asegura Pachón.

¿Por qué un club hace semejante inversión en un jugador? Indudablemente, porque los mejores jugadores le van a dar ventaja en el aspecto de mercadeo, y futbolísticamente se está más cerca de ganar que de perder. Así lo comprueba un estudio del Índice de los Precios de Transferencia en Inglaterra, el cual llegó a la conclusión de que solo una vez entre el 2004 y el 2013 un equipo que no invirtió más de 204 millones de libras en jugadores, no logró ganar la Liga Premier.

Los precios son muy altos; el mercado es una locura... Cuando quieres comprar a un jugador, el costo es muy alto. No es el valor real del futbolista”, resumió el año pasado el DT del Chelsea, Antonio Conte.


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