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El técnico de la selección española Fernando Hierro durante el encuentro del Grupo B ante Irán en el Mundial 2018 en la Arena Kazán el miércoles 20 de junio de 2018 en Kazán, Rusia. (AP) (horizontal-x3)
El técnico de la selección española Fernando Hierro durante el encuentro del Grupo B ante Irán en el Mundial 2018 en la Arena Kazán el miércoles 20 de junio de 2018 en Kazán, Rusia. (AP)

Kazán — Fernando Hierro frenó de tajo las preguntas sobre sus tácticas y estrategias en el Mundial.

“Soy el seleccionador y todos nos tenemos que acostumbrar”, dijo el ex capitán del Real Madrid.

De eso, no hay duda.

En apenas dos encuentros al frente de la selección española en el Mundial, después de asumir el cargo de emergencia tras el despido de Julen Lopetegui, Hierro ya imprimió su huella. Y los resultados no han sido del todo malos, al alcanzar en puntos a Portugal en la cima del Grupo B y colocándose en excelente posición para avanzar a octavos de final.

Al saber que su equipo se enfrentaría la noche del miércoles a un cuadro iraní que se iba a replegar, Hierro presentó una formación distinta a la que plantó para el empate de 3-3 con Portugal en el debut.

 “Entendíamos que el partido por la (banda) izquierda era sobre todo de buscar superioridades”, dijo Hierro tras la victoria de España 1-0 sobre Irán.

Hierro realizó dos cambios respecto al encuentro anterior, al alinear al defensor Dani Carvajal y al extremo Lucas Vázquez. Carvajal venía de recuperarse de una lesión muscular que sufrió en la final de la Liga de Campeones, pero Hierro pensó que el defensor podría establecer una excelente sociedad con Vázquez para crear espacios ante la bien organizada zaga iraní.

“Por la derecha necesitábamos profundidad y campo abierto. Por la banda de Carvajal y Lucas hemos encontrado espacios y desequilibrios. Por eso ha sido la decisión. Es lo que buscaba con esta alineación”, destacó.

Hierro también reubicó a Isco por la izquierda, y la decisión le rindió frutos al tener un desempeño dominante en el medio campo. Su incansable labor de recuperación y sus desbordes también contribuyeron a desgastar la defensa en una noche frustrante para la ofensiva española.

Hierro, con una trayectoria de 14 temporadas como jugador del Madrid, no tenía gran experiencia como entrenador antes de asumir el mando de la selección, y se desconoce si permanecerá en el cargo una vez que termine el Mundial.

Fue asistente de Carlo Ancelotti durante su etapa en el Real Madrid y dirigió al Oviedo de la segunda división hace dos temporadas. Pero recientemente fungió como director deportivo de la federación española y ya estaba en Rusia acompañando a la selección cuando se presentó el despido de Lopetegui.

Conoce muy bien al grupo de jugadores, y todos parecen escuchar a su nuevo jefe, de 50 años.

De acuerdo a los reportes, la mayoría de los jugadores estaban a favor de que Lopetegui continuara al frente durante el torneo después de que Luis Rubiales, presidente de la federación española, tomó la decisión de despedirlo.

Rubiales dijo que Lopetegui traicionó los valores del fútbol español al aceptar la oferta del Real Madrid mientras tenía contrato vigente con la selección. Poco más de una semana después, los jugadores parecen haber digerido loa sorpresa. En cualquier caso, no dan la impresión de querer traicionar a Hierro.

Al final del calentamiento del miércoles, entrelazaron brazos con su entrenador. Y unos minutos antes del silbatazo inicial, se vieron escenas de solidaridad entre los titulares después de que Sergio Ramos besó a Andrés Iniesta en la mejilla y le sostuvo la cabeza a su compañero en el túnel de ingreso al campo.

“Los 23 chicos están muy metidos, están empujando”, dijo Hierro. “Aquí hay 23 chavales que se están dejando la vida, que vean el partido para ver cómo celebran los goles en el banquillo. Sabemos que dificultades vamos a tener, si no vemos eso cometemos un error".


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