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Tatal Obiad, y sus tres acompañantes saudíes, conducen sus motos frente a la Arena Rostov, en Rusia. (semisquare-x3)
Tatal Obiad, y sus tres acompañantes saudíes, conducen sus motos frente a la Arena Rostov, en Rusia. (AP)

Fueron 2,100 millas de aventuras por cuatro países. Y las recorrieron en moto. Un grupo de cuatro saudíes no dudó en salir a quemar las gomas de sus motocicletas con el objetivo de ver a su país jugarse a todo o nada en el Mundial de Rusia 2018.

Nunca perdieron el entusiasmo en el camino. Ni siquiera cuando supieron que Arabia Saudita había caído 5-0 ante la anfitriona en el partido inaugural de la copa.

Estos cuatro saudíes recorrieron 2,174 millas desde Frankfurt, Alemania, pasando por Polonia y Bielorrusia hasta llegar a la Federación Rusa y de allí a Rostov del Don, una ciudad ubicada a unas 685 millas al sur de Moscú. Fue su primera parada mundialista.  

A bordo de sus motos de 1800 CC, “The Travelers”, como se hace llamar el grupo formado por Ahmed Benawi, Talal Obiad, Satam Sardidi y Sultan Hawsawi, recorren las calles y carreteras de Rusia siguiendo la huella de la selección saudí, cuya actuación en el duelo inaugural ante el anfitrión en Moscú tal vez sea la peor parte de esta experiencia.

“¿Sabes? Esto es fútbol. En el fútbol se gana o se pierde, o a veces se empata. En nuestro primer partido no jugamos bien y perdimos. Está bien”, dijo Benawi sin perder la sonrisa que oculta a la perfección sus 57 años de edad. “Pero Arabia Saudita debe ver al futuro. Vamos contra Uruguay. Apoyamos a nuestro equipo y esperamos que gane”, dijeron antes del partido que terminó 1-0 a favor a de la Garra Charrúa.

A pesar de los resultados en la cancha que han sido para el olvido, el trayecto en moto ha sido memorable para estos fanáticos de las motos y la pelota.

No tardaron en lograr el estatus de celebridades desde su llegada Rostov del Don la noche del lunes. Las cámaras los persiguieron, al grado que incluso los policías alrededor de la Arena dejaron de lado por unos instantes su serio semblante para tomarse una foto con ellos.

Así ha sido desde que se subieron a sus enormes motocicletas, enviadas especialmente en un avión de carga hasta Frankfurt desde Arabia Saudita.

A lo largo del camino y con música pop árabe sonando en las bocinas, no han encontrado un solo obstáculo. Las fronteras no los detienen. Tampoco las barreras del idioma. Se han topado con el alemán, el polaco y el ruso en el camino. Pero para ello, cuentan, se sirvieron de las apps de traducción y los buenos deseos de todos los que se han cruzado en las ruta.

Así, el trayecto se ha hecho más corto para Benawi, un jubilado ingeniero de aviones, y sus acompañantes: un agente aduanero, un empresario y un jubilado de Mecca, Medina y Yida.

Pero la aventura aún no termina. Aún hay millas por recorrer. En Volgogrado presenciaron el encuentro de hoy ante Egipto en el que su selección salió ganadora, pero no le alcanzó para seguir en el Mundial. Pero el 2-1 ante sus rivales les permitió volver a casa con una sonrisa. Una sonrisa que seguramente llevarán también estos amantes de las motocicletas y el fútbol al regresar a casa.


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