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Desde la izquierda: los jugadores Kyle Walker, Harry Kane y Daniel Sturridge durante un entrenamiento en Repino. (horizontal-x3)
Desde la izquierda: los jugadores Kyle Walker, Harry Kane y Daniel Sturridge durante un entrenamiento en Repino. (AP)

Volgogrado, Rusia - De manera inusitada, la selección de Inglaterra ha llegado al Mundial 2018 con absoluta discreción y sin manifestar grandes expectativas. No es para menos, después de todo éste es un equipo que no ha ganado un partido de la Copa del Mundo en casi ocho años.

Pero ha ido surgiendo cierto optimismo de que este joven plantel puede tener algunas buenas actuaciones en Rusia a partir de este lunes, cuando se mide a Túnez en Volgogrado para poner en marcha las hostilidades del Grupo G.

El equipo ha ganado elogios por su actitud ofensiva en los partidos de preparación. Ha crecido el respeto por el técnico Gareth Southgate, algo que quedó de manifiesto en la sobriedad con que eligió su plantilla.

Durante su gestión, ha sido prioritario para Southgate ganarse de nuevo los corazones y mentes de los ingleses.

He hablado antes de que hay una desconexión entre los seguidores y la selección, y he sentido que hay diferentes formas de tender un puente entre ambas partes”, dijo Southgate. “Lo más importante es la forma en que juegas, tus actuaciones y tus resultados”.

Southgate ha buscado también alterar en los fundamentos la dinámica con la prensa, a fin de aliviar la presión sobre su equipo, de modo que juegue sin miedo.

 Menos quisquillosos y reservados, los seleccionados ingleses se han mostrado abiertos y relajados dentro de su base de entrenamiento en Repino, en las afueras de San Petersburgo.

“Pienso que es así como queríamos estar como equipo, en un ambiente bonito, relajado y disfrutable, donde podamos reír y bromear”, afirmó el delantero Jamie Vardy.

La última década no ha deparado muchas sonrisas para la selección inglesa. Equipos sobrevalorados no han avanzado mucho en un solo torneo internacional.

Desde el Mundial de 2010, donde se estrelló ante Alemania en octavos de final una “generación dorada” de jugadores ingleses que incluía a Steven Gerrard y Wayne Rooney, la selección ha ido de un fracaso a otro.

Una derrota en cuartos de final ante Italia por penales en la Eurocopa de 2012 fue seguida por un empate y dos tropiezos en el Mundial de 2014 en Brasil.

Lo peor vino en la Euro de 2016 en Francia, donde otro equipo del que se esperaba mucho sufrió una derrota humillante por 2-1 ante la pequeña Islandia en los octavos de final.

Quizás aquel revés haya servido para el futuro de Inglaterra en el fútbol. Marcó el momento en que el país, comenzando por la prensa, se percató de que la presión intensa sobre los jugadores era contraproducente.

Las selecciones del pasado reciente contaban con jugadores más conocidos, en comparación con los que Southgate ha tenido a su disposición. Este plantel, uno de los más jóvenes en Rusia, es versátil, lo que significa que el técnico puede ajustar la forma de juego.

Ante Túnez, probablemente recurrirá a una línea de tres atrás John Stones, Kyle Walker y Harry Maguire. Adelante, probablemente incluirá a otros tres jugadores, incluidos dos extremos.

Las opciones que hay al frente son las que emocionan a los aficionados.

Queda claro que Harry Kane, quien no anota todavía un solo gol en torneos oficiales, encabezará el ataque. Lo más interesante es la combinación que elija Southgate para acompañar al delantero. Debe elegir entre Jesse Lingard, Dele Alli, Raheem Sterling y Marcus Rashford.

La decisión de Southgate establecerá un tridente capaz de sembrar la confusión en las filas tunecinas.

El ataque es la razón por la que muchos esperan que Inglaterra derrote al equipo africano, tal como lo hizo hace casi 20 años, cuando ambos equipos disputaron su primer duelo en la fase de grupos de un mundial, en Francia.

Otra victoria inglesa se consideraría positiva y allanaría el camino para que la selección consiga su clasificación en forma expedita en el Grupo G si vence a Panamá. Se pronostica que el último partido del grupo, entre Inglaterra y Bélgica, definirá la selección que lidere la llave.

Túnez, que vuelve al Mundial tras una ausencia de 12 años, tiene mucho que demostrar.

Después de todo, esta selección fue en 1978 la primera africana en conseguir un triunfo en el Mundial, al derrotar a México. En los tres certámenes del orbe que han disputado desde entonces, los tunecinos no han ganado otra vez.

Aunque Inglaterra es favorita, Túnez podría plantear un desafío, especialmente si la temperatura sube. Bajo la guía del técnico Nabil Maaloul, Túnez está bien organizado atrás. España lo atestiguó, al requerir de un tanto agónico en su último encuentro de fogueo antes del Mundial.

Por lesión, Túnez habría perdido a su mejor jugador creativo, Youssef Mskani. Tiene sin embargo a otros dos que pueden causarle problemas a Inglaterra: el delantero Wahbi Khazri, quien ha tenido buenas actuaciones con el club francés Rennes, y el lateral izquierdo Ali Maaloudi, a quien vale la pena prestar atención.


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