Stanislav Cherchesov, técnico de Rusia. (AP) (semisquare-x3)
Stanislav Cherchesov, técnico de Rusia. (AP)

Moscú — ¿Qué tan mala es la selección nacional de Rusia? Incluso el implacable líder de Chechenia no podría llevarla a la victoria, o al menos eso dice una canción satírica que está de moda en las redes sociales rusas antes del Mundial.

El hombre fuerte checheno contraatacó... con un verso patriota al estilo del rap.

En lugar de deprimirse por las sanciones internacionales hacia el país, la represión política y las sospechas de dopaje, los rusos están recurriendo a la parodia ahora que están listos para ser anfitriones del evento deportivo más visto en el mundo.

Las bromas autocríticas están ayudando a apaciguar las tensiones internas justo cuando está por arrancar la Copa del Mundo, que empieza el jueves en Moscú con mucho en juego para el presidente Vladimir Putin y su orgullosa nación.

Los videos que circulan en línea caricaturizan a los jugadores de la selección rusa _la peor clasificada de las que participan en la copa_ como avejentados, narcisistas y propensos a lesionarse.

El blanco favorito es el técnico ruso Stanislav Cherchesov, que usa bigote. El comediante televisivo Ivan Urgant exhortó a los rusos a que difundan imágenes de sí mismos con bigote en una muestra de apoyo, y su sarcástico hashtag “Bigotes de esperanza” rápidamente se volvió un éxito.

El popular cantante Semyon Slepakov tiene una idea más radical: reemplazar al entrenador con el presidente checheno Ramzan Kadyrov.

“Ramzan, Ramzan, Ramzan, duro como el parmesano”, canta Slepakov en un video publicado esta semana.

Él se imagina qué ocurriría si Putin le ordenara a Kadyrov que asumiera las riendas del equipo. Haciéndose pasar por el líder checheno, el cantante amenaza a los jugadores: “No se les olvide, sólo tienen una vida”.

Sin embargo, incluso este Kadyrov imaginario _cuyas fuerzas de seguridad en la vida real suprimen a la disidencia y hacen respetar estrictas normas islámicas en Chechenia, y cuyo gobierno ha sido manchado por reportes de torturas y homicidios_ se ve abrumado por la tarea de ser entrenador.

“Por primera vez en mi vida, me doy por vencido”, canta el Kadyrov de Slepakov, y promete regresar a Chechenia, donde los problemas son más fáciles de resolver.

El verdadero Kadyrov no se mostró molesto por el video, aunque no le agradó ser comparado con un queso.

En la red social rusa VKontakte respondió con un verso estilo rap que concluye con la siguiente frase: “¡hermano, te lo digo, respaldo totalmente a mi Rusia!”

El verdadero entrenador dijo que no ha escuchado lacanción, y que de todas formas no tiene tiempo de oírla.

“Estoy concentrándome en el trabajo”, les dijo a los periodistas. Las críticas “son algo usual en el mundo actual. Uno tiene que tomárselas de la manera correcta”.

Pero los jugadores reconocieron que los dardos pueden lastimarlos. El delantero Artyom Dzyuba dijo que el equipo resiente las críticas que les hacen los medios de comunicación rusos.

Las parodias reflejan una profunda esperanza entre muchos rusos de que el Mundial sea un éxito, y el temor de que algo pudiera salir mal.

Al arrancar la Copa del Mundo, Rusia se encuentra a la defensiva en muchos frentes. La selección nacional arrastra una racha perdedora tan fuerte que pocos esperan que avance siquiera a la siguiente ronda, y hay una enorme presión para que derrote en el partido inaugural a Arabia Saudí, el segundo equipo peor clasificado del Mundial con el número 67, justo delante de Rusia, que está en el 70.

La venta de boletos a extranjeros no ha sido tan buena como se esperaba en una época de sanciones y tensiones entre Moscú y Occidente por la guerra en Siria, la situación en Ucrania y la presunta intervención rusa en el extranjero.

Las medidas de seguridad son excepcionalmente intensas en las 11 ciudades sede y más allá, en medio de temores de disturbios encabezados por aficionados o atentados extremistas. Los opositores enfrentan presión adicional para que no critiquen a Putin mientras los ojos del mundo están puestos en el torneo.

A pesar de todo, crece la emoción por los partidos. El miércoles se llevó a cabo un concierto de gala en la Plaza Roja en el que participaron Plácido Domingo y estrellas del destacado sector de la música clásica en Rusia, y Robbie Williams se presentará en el encuentro inaugural para dar inicio a la fiesta.

“Sentimos que será un gran torneo. Esperamos eso”, dijo el fanático venezolano Daniel Vielma a su llegada el miércoles al principal aeropuerto internacional de Moscú. “Hemos asistido a distintos mundiales y tenemos expectativas muy altas del de Rusia”.

Mientras el país abre sus puertas a multitudes de extranjeros, unos 100 aficionados peruanos se reunieron en un bar cerca del Kremlin, donde ondeaban banderas y entonaban ruidosos cánticos.

“Es una fiesta, como pueden ver”, dijo Oscar Arauzo de Lima, mientras señalaba a otros aficionados como él. “Definitivamente estamos listos para el saque inicial mañana”.


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