La fiebre del fútbol ha arropado las calles de Moscú con la presencia de miles de turistas. (horizontal-x3)
La fiebre del fútbol ha arropado las calles de Moscú con la presencia de miles de turistas. (AP)

La Copa Mundial de la FIFA 2018 ha volcado las miradas del planeta sobre Rusia.

El gigante euroasiático, que enfrenta sanciones de parte de la Unión Europea y de Estados Unidos por asuntos como su actuación durante la reciente crisis en Ucrania y por los ataques cibernéticos contra Washington y sus aliados, no ha dejado escapar esta oportunidad para mostrar una imagen distinta; una más amable, más moderna y más abierta. En general, menos política.

Hasta en el mismo deporte, Rusia ha tenido que levantar su imagen, luego que fuera suspendida por el Comité Olímpico Internacional de los Olimpiadas de Invierno de este año. En esas justas, los atletas rusos participaron por invitación, y no bajo la bandera de su país, luego que la Agencia Mundial Antidopaje demostrara que el gobierno encubrió un esquema de dopaje.

En este lado del mundo, Rusia es visto como un país que protagoniza el “malo de la película”. Pero, con el Mundial, al menos esa imagen ha cambiado durante el verano.

Según dos estudiosos consultados por El Nuevo Día, esto no es algo fortuito, ya que estos eventos deportivos tienen una dimensión política que no debe ser obviada.

“La Copa Mundial siempre ayuda a enaltecer la imagen del país sede y le da mucha exposición”, expresó el doctor Jorge Schmidt Nieto, profesor de Ciencia Política en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Se hacen muchos reportajes antes de los partidos sobre los lugares turísticos, la música, comida, costumbres y la gente del lugar. En el caso ruso, eso es más efectivo porque no es un lugar que se visite tanto como, por ejemplo, Río de Janeiro, que se vende solo”, agregó Schmidt Nieto, en referencia a una de las principales ciudades de Brasil, sede del Mundial hace cuatro años.

Con él coincidió el profesor de Relaciones Internacionales de la UPR de Humacao, el doctor Efraín Vázquez Vera, quien apuntó que Rusia busca crear una imagen de organización y poderío. “Para eso es que son estos eventos. Por eso, los países luchan para lograr ser sede de un Mundial. Y obviamente, cuando uno piensa en Rusia hoy y en (en el presidente ruso) Vladimir Putin, que ha hecho un esfuerzo para resaltar la imagen de Rusia y para recuperar esa gloria de la Gran Rusia, pues obviamente esto encaja muy bien en esa proyección”, expuso el catedrático.

Fuera los factores políticos

Schmidt Nieto observó que los organizadores del Mundial han podido restarle importancia a los factores políticos. “Por ejemplo, no se ve a Putin ni a oficiales del gobierno en los estadios. Eso no es casualidad. En todo caso, mejora la imagen del país porque vemos cómo se vive con normalidad, contrario a la imagen que muchos tienen de que ahí hay una dictadura y la gente vive con miedo de que la arresten”, razonó.

Para el profesor del RUM resulta curioso que Inglaterra participara en la Copa luego de anunciar un posible boicot por el envenenamiento del doble espía ruso Serguéi Skripal en Londres.

Skripal y su hija Yulia fueron envenenados el pasado 4 de marzo con un tóxico del tipo Novichok, de fabricación rusa. Tras este incidente, el gobierno británico responsabilizó a Rusia por el ataque. “Parece que en el fútbol se perdona todo”, razonó Schmidt Nieto.

La experiencia de un fotoperiodista

Por su parte, el fotoperiodista mexicano Víctor Straffon, quien está destacado en Rusia cubriendo el Mundial y estuvo antes para la Olimpiadas de Invierno de Sochi en 2014, manifestó que ese país es muy distinto a la idea general que circula por esta parte del mundo.

“Desde la primera vez que vine a Rusia para los Olímpicos de Invierno, le comenté a mucha gente que es un gran país, que la gente no es como se la imaginan y el país menos. Cada día es menos socialista y más capitalista. La gente es amable. Seca pero entregada. Te das cuenta de que lo que la escuela te vende en relación con este país es mentira. Como otras tantas cosas en la historia”, dijo.

En cuanto a la imagen de Putin, dijo que él es un “ídolo en Rusia. Hay souvenirs de él en todos lados. Algunos quizás no lo quieren, pero son una minoría”.

Straffon agregó que su trabajo ha sido muy fácil, y que no ha sido testigo de actos de represión. “Al contrario, a todos los dejan hacer lo que les plazca”.

¿Durará mucho esta luna de miel?

Vázquez Vera y Schmidt Nieto no lo creen. “Yo creo que es demasiada fuerte la presión que viene desde Estados Unidos para que se siga viendo a Rusia como un enemigo”, declaró Vázquez Vera.

En resumen, (el evento) es positivo para Rusia, pero no hay que exagerar. En pocas semanas, volveremos a la normalidad, y Putin volverá a ser el malo de la película para Occidente”, puntualizó Schmidt Nieto, por su lado.


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