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En los Juegos Centroamericanos y el Caribe de 2018, Adriana Díaz conquistó cuatro medallas de oro. (David Villafañe)

La genialidad en su ejecución deportiva ha colocado a Adriana Díaz en un escalafón único en el hemisferio occidental y en el deporte puertorriqueño.

En el continente es la campeona en sencillos en tenis de mesa al ganar recientemente el Campeonato Panamericano en Chile.

Aquí en la isla, Adriana es un fenómeno ante la cantidad de gestas alcanzadas a nivel internacional a tan corta edad.

Con apenas 18 años, el resumé de la tenismesista es impresionante con ocho medallas en dos Juegos Centroamericanos y del Caribe; otra presea en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015; una histórica clasificación olímpica a Río de Janeiro 2016; y sinnúmero de títulos y victorias a nivel Sub-18; Sub-21, y adulto en abiertos europeos y asiáticos.

En el último ranking de la Federación Internacional de Tenis de Mesa, actualizado ayer, Adriana ascendió dos puestos al colocarse en la posición 42 a nivel adulto y subió un puesto (19) a nivel Sub-21.

Su éxito es más marcado ya que el tenis de mesa ha sido por años uno de los ‘deportes de federaciones pequeñas’ que reciben la mínima ayuda para el desarrollo de sus atletas.

Tanto para Iván Santos, un excampeón nacional de tenis de mesa y actual presidente de la Federación Puertorriqueña de Tenis de Mesa (FPTM), como para Luis Rivera Toledo, expresidente de la Federación de Atletismo y actual miembro por el interés público en el Comité Olímpico local, el fenómeno de Adriana Díaz se debe, además de a su innato talento, a un incansable trabajo en el desarrollo de sus habilidades,

“Adriana representa la evolución en el desarrollo del deporte de tenis de mesa puertorriqueño a través de distintas generaciones en los últimos 30 años”, indicó Santos en entrevista con El Nuevo Día.

“El dominio de ella es por su talento. Ella tiene unas destrezas y talento fuera de lo común. Es difícil (tener una jugadora igual en la región)”, agregó Santos al tiempo que indicaba que la utuadeña se va de tú a tú contra jugadoras de Asia y Europa, donde el nivel de competencia y el número de jugadores de alto nivel es muy superior al que podría encontrar en occidente y más aún cuando es una jugadora en una isla donde no hay atletas de su nivel.

Mientras que, Toledo detalló ese paso entre generaciones comenzó con Lissette “Kiki” Gaetán, quien tuvo entre sus atletas a Santos y a su esposa Leticia Castaldo quienes, a su vez, trabajan incansablemente hoy día al frente de la FPTM.

“El caso de Adriana Díaz, para mí, en mi experiencia muchos años en el movimiento olímpico, es uno de una combinación que nunca había visto de esta manera y tan planificadamente en mi vida”, reconoció Rivera Toledo, quien le dio mucho crédito a la gestión y visión de Santos referente al desarrollo adecuado del deporte. “El coordinador más exitoso que yo conozco en mi vida es Iván Santos”.

Y gracias a esa capacidad de poder unir todas las condiciones —talento de la atleta, entrenadores, condiciones de práctica yde preparación física y mental entre muchos otros factores— es que la niña que nació prácticamente escuchando el compás del rebote de la pelota de tenis de mesa se ha convertido en la principal figura del tenis de mesa en el continente.

Santos destacó que ese sobresalir de Adriana en el deporte viene desde la infancia.

“A los seis años compitió en un torneo de 10 años o menos y llegó tercera en República Dominicana. Fue en un Campeonato del caribe y con su primo Brian (Afanador) fueron los campeones de dobles mixto y 10 años después lo hicieron nuevamente en los Centroamericanos (Veracruz 2010). A los 11 años ganó el campeonato latinoamericano de 15 años o menos. Ha estado dominando con menor edad (que sus rivales)”, hizo un recuento Santos de la utuadeña que el pasado 31 de octubre cumplió 18 años.

“Adriana ha sido la más exitosa en Latinoamérica en femenino. En el caso de nosotros, Adriana es un fenómeno, aunque no salió de la nada. Es producto de un desarrollo de nuestro tenis de mesa. Su papá (Bladimir Díaz) y mamá (Marangely González) fueron buenos jugadores de tenis de mesa; su tío (Eladio Afanador) fue un buen jugador de tenis de mesa. Su abuela fundó el club de Utuado”, añadió Santos.

“Adriana nació con una raqueta en la mano. Cuando tenía 4 años le dije a Bladimir que ella era la campeona de la pared (porque acompañaba a su familia a competencias y se entretenía jugando contra la pared)”, recordó.

Santos dijo que a pesar de las exigencias del deporte que practica, Adriana muestra una madurez que solo se ve en los grandes jugadores.

“Nuestro deporte se juega con la bola más pequeña, el área más pequeña y donde más efectos se le da a la bola. He visto tenis de mesa y a gente que en los momentos de presión bajan su nivel, pero Adriana lo sube. Es como Roger Federer que rara vez lo he visto nervioso. No importa si juega con gente de mucho nivel Adriana es la misma jugadora”, dijo Santos.

Ejemplo a seguir

Entretanto, Toledo indicó que a Díaz con los resultados que ha obtenido la utuadeña en su exitosa carrera como tenimesista ha logrado que los ojos de sus pares la sigan y hasta quieran emularla.

“El pueblo y los jóvenes la ven como la esperanza de superación de ese propio pueblo. Para las mujeres, Adriana es una heroína del esfuerzo, del sacrificio y de los éxitos que se pueden alcanzar con voluntad y entrega”, comentó.

“En (Jorge) “Peco” González y Adriana Díaz tienes la grandeza (de ese pueblo). Peco, en un momento dado, fue la bandera del deporte puertorriqueño y en este momento la bandera del deporte puertorriqueño en las mujeres son Adriana Díaz y Mónica Puig”, agregó Rivera Toledo.

Desde ya, Adriana ocupa un lugar especial en la historia del deporte puertorriqueño.

Con 18 años han sido pocos los atletas del patio que han alcanzado tantos logros como Adriana en competencias de su categoría y a nivel adulto internacionalmente.

Otros casos de atletas destacados a temprana edad fueron Juan “Papo” Franceschi, quien a los 18 años corrió los 400 metros en 46.09 estableciendo los récords nacionales absoluto, que perduró por 40 años, y juvenil (con 51 años de vigencia); y el boxeador Wilfredo Benítez, quien a los 17 años se convirtió en el campeón mundial más joven en la historia del boxeo.

La ajedrecista Danitza Vázquez Maccarini, Maestra Internacional Femenina desde los 13 años; Vanessa García, medallista de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe a los 14 años y donde llegó a tener los récords de los Juegos en 50 y 100 metros libres; y Mónica Puig, quien le dio al país su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.


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