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Durante toda la semana, los atletas ya han comenzado a lucir sus habilidades en los campos de entrenamiento en Pyeongchang. En la foto, el canadiense Mark McMorris. (horizontal-x3)
Durante toda la semana, los atletas ya han comenzado a lucir sus habilidades en los campos de entrenamiento en Pyeongchang. En la foto, el canadiense Mark McMorris. (AP)

Han pasado 16 años desde la última vez que Puerto Rico desfiló en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Hoy, desde las 8:00 a.m. (8:00 p.m. en Pyeongchang, Corea del Sur), la bandera puertorriqueña volverá a ondear a la misma altura que las enseñas de otras 92 naciones que estarán desfilando en los actos inaugurales de las XXIII Olimpiadas Invernales.

Charles Arthur Hammond Flaherty, quien apenas cumplió 17 años en diciembre pasado, será el primer competidor que represente a la isla desde que seis atletas participaron en las Olimpiadas de Invierno de Nagano en el 1998.

Flaherty, quien nació en Estados Unidos, llegó a la isla a los nueve años cuando su padre Dennis mudó al país su compañía de inversiones.

Hace cuatro años, Charles estaba observando las Olimpiadas de Sochi, Rusia, y le llamó la atención los esquiadores y se puso como meta ser un atleta invernal. Con el apoyo económico de su padre, comenzó a forjarse como esquiador y el año pasado consiguió la puntuación que lo clasificaba a Pyeongchang.

El joven recibió a última hora, el pasado mes de diciembre, el visto bueno del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur) para alcanzar esa primera meta y ser un atleta en unos Juegos Olímpicos de Invierno.

“Estoy súper emocionado. Es un sueño hecho realidad. El feedback que he recibido ha sido espectacular. Mucho apoyo y mensajes positivos. Estamos listos para competir”, expresó Flaherty en declaraciones provistas por Federación Puertorriqueña de Atletas Invernales.

“Gracias a Puerto Rico por recibirme a mí y a mi familia. Haré lo mejor que pueda, ya que me siento súper orgulloso de representar a nuestro país”.

Charles debe de estar activo el sábado, 17 de febrero (domingo 18 en Corea del Sur), en el evento de Slalom Gigante y el miércoles, 21 de febrero (jueves 22 en Corea), en el Slalom.

Indistintamente del resultado de esta primera incursión, Flaherty indicó que su carrera olímpica con Puerto Rico no será efímera.

“Contemplo seguir entrenando y representando a Puerto Rico. Puerto Rico ha sido mi casa por los últimos ocho años y seguirá siéndola”, indicó Flaherty.

Para Puerto Rico, será su sexta aparición en unos Juegos Olímpicos de Invierno. La primera participación se dio en Saravejo 1984, y desde ese entonces, la isla desfiló ininterrumpidamente hasta Salt Lake 2002. Sin embargo, en esos Juegos, la pareja de Manuel Repollet y Manuel González —tras haber desfilado en la apertura— se tuvo que retirar del evento de bobsleigh, luego que el segundo no cumpliera con los requisitos para la ciudadanía deportiva.

Desde ese entonces, el Copur dejó que avalar los deportes invernales, hasta que el equipo de Flaherty llegó tocando la puerta. Su insistencia y evidencia de la seriedad del proyecto terminó de convencer a la presidenta del Copur, Sara Rosario.

Actitud es la clave

Y la determinación que mostró Flaherty para alcanzar su sueño es, según el exatleta olímpico Jorge Bonnet, es la clave de todo deportista exitoso.

“A través de los años he escuchado opiniones mixtas de Puerto Rico o atletas puertorriqueños en participar en deportes de invierno. Participar en eventos de invierno para atletas puertorriqueños lo vemos como un honor, un reto”, dijo Bonnet a El Nuevo Día.

Bonnet cuenta con cinco Olimpiadas en su resumé, dos de verano (en el deporte de judo en Los Ángeles 1984 y Seúl 1988) y tres de Invierno (en bobsled en Albertville 1992, Lillehammer 1994 y Nagano 1998).

“Una de las razones por las que me fui del país, es por la mediocridad de ponernos límites como pueblo. Yo lo viví a nivel de atleta, compañeros judocas entraban derrotados (al mattress)”, expresó.

“Yo entré al bobsled para demostrarle a mi hijo y a los atletas jóvenes que somos un pueblo talentoso, con mucho recurso a nivel genético. Todo comienza con actitud. Una vez escojamos actitudes correctas, eliminamos esa nube de excusas. La sangre boricua tiene sangre de conquistador, capaz de sobrepasar cualquier obstáculo para alcanzar metas dentro y fuera de nuestro país. Competir en deportes de invierno valida nuestro carácter de lo que el puertorriqueño es capaz de hacer”, agregó el hoy propietario de la compañía Pure Motion en Birmingham, Alabama.

Puerto Rico insistió sobre la nieve

Además de Bonnet —quien fue introducido en el deporte invernal por el exatleta Liston Bochette—, varios atletas de pista y campo intentaron en la década de los 90s realizar la transición y compitieron en el bobsled —un trineo para dos o cuatro personas que baja a gran velocidad por una estrecha pista con varias curvas. Douglas Rosado, John Amabile, José Ferrer y Manuel Repollet fueron algunos de ellos.

“Como atletas puertorriqueños, no teníamos que envidiarle nada a nadie en los circuitos de Europa y Canadá en el desarrollo de fuerza y explosividad. Era experiencia (lo que faltaba), estos individuos comenzaron primero que nosotros. Es cuestión de compromiso y consistencia. No es compromiso solo del atleta, es un compromiso del atleta, gobierno y pueblo”, dijo Bonnet, quien aprendió a colocar las cuchillas de su bobsled viendo a competidores europeos hacerlo.

De hecho, Bonnet recordó que, durante su debut olímpico, los competidores de países con más tradición en el deporte los veían con una mezcla de sentimientos.

“Era una retroalimentación mixta. Sabíamos que los países dominantes te van a mirar por encima del hombro, esperábamos esa actitud”, recordó. “Alberto Grimaldi, príncipe de Mónaco, fue el que nos facilitó que los países nos aceptaran en el círculo de la familia de bobsled. Él facilitó mucho eso. Alberto estaba igual que nosotros. En Mónaco no cae nieve. (Los puertorriqueños) No estamos haciendo nada nuevo. Solo vimos la oportunidad como atletas”.


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