Janessa Fonseca Romero también aspira a competir en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. (semisquare-x3)
Janessa Fonseca Romero también aspira a competir en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. (Vanessa Serra Díaz)

Mientras el país luchaba por levantarse luego del paso del huracán María por Puerto Rico, Janessa Fonseca Romero llevaba su propia batalla para no dejarse caer en la desesperación.

Además de las vicisitudes que trajo consigo el demoledor ciclón que atravesó la isla el 20 de septiembre de 2017, la karateca que representará a Puerto Rico en los III Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 tuvo su particular calvario, el que la llevó a pensar que no lograría su sueño de ser una atleta olímpica.

Sin embargo, esas mismas dificultades fueron el motor que la guiaron para ganar una medalla de oro en la categoría de los 59+ kilos en el clasificatorio que se celebró en la ciudad croata de Umag en junio de este año y así obtener el codiciado pase olímpico.

Pensé que el sueño olímpico se me había ido, que no tenía nada, que lo había perdido todo. Incluso, pensé que no iba a clasificar. Yo pensé: ‘voy a ir a ese clasificatorio a perder’. Y no, no fue así”, expresó la estudiante de grado 12 de la Escuela de Matemáticas, Ciencias y Tecnología de San Juan, al recordar los aciagos meses que siguieron al paso de María.

Mi experiencia durante el huracán fue horrible ya que mi mamá no se encontraba en Puerto Rico, sino que estaba hospitalizada en coma en Nueva York por un ataque de asma. Esa experiencia fue horrible. Mi primito acababa de nacer, no había luz, no había leche para él, no había agua, las filas para la gasolina eran horribles… Entonces, mi única terapia para desconectarme de la crisis social, económica, de todo, fue entrenar. Eso fue mi gasolina, mi motor para llegar a Buenos Aires”, añadió Fonseca Romero, natural de San Juan.

Promesa a su madre

El periplo de Fonseca Romero para clasificar a la justa multideportiva- que se celebrará del 6 al 18 de octubre próximo en la capital de Argentina comenzó en el Campeonato Panamericano que se llevó a cabo en Argentina en agosto del pasado año. En esa competencia, ganó bronce y consiguió el ranking olímpico. Pero, luego llegó el huracán María, su mamá se enfermó gravemente y no pudo ir al Campeonato Juvenil Mundial, que se realizó en Tenerife, España, en octubre de 2017. El sueño olímpico parecía alejarse.

Antes de que a ella (a su mamá, Vanessa Romero) le pasara lo del ataque (de asma), yo le prometí que volveríamos a Buenos Aires. Cuando me enteré de que mi mamá estaba hospitalizada, yo lloraba todas las noches y le pedía a Dios que me la cuidara, que yo le prometía que íbamos a volver a Buenos Aires”, compartiócon voz temblorosa Fonseca Romero.

Cuando finalmente logró la clasificación en Croacia este año, llamó a su progenitora para darle la buena noticia. Celebraron entre saltos y lágrimas. “Cuando la pude llamar de Croacia, le dije: ‘Mami, ¿te acuerdas de que te prometí que volvíamos a Buenos Aires?’ Ella me dijo: ‘me acuerdo, ¿qué pasó?’. Cuando le dije que había clasificado, ella celebró y empezó a brincar en la oficina. Ella me cuenta que cuando le dije que la extrañaba, comenzó a llorar”.

A días de debutar junto a su deporte en los Juegos Olímpicos Juveniles, Fonseca Romero no puede sentirse más feliz. Después de meses de incertidumbre, logró su sueño.

“Ha sido una experiencia parapelos desde que clasifiqué. Es la primera representación del deporte de karate a nivel olímpico. Hace dos años que se vino a aceptar este deporte dentro del olimpismo. Es algo grande para mí porque el karate no tiene mucho auge en Puerto Rico, y me enorgullece que aquí haya el talento para llevarlo a unas Olimpiadas”, dijo.


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