Jared Houston se proclamó campeón del mundo en 2015, y entre las paradas que realizó en el circuito de la APB, estuvo la playa Middles de Isabela. (horizontal-x3)
Jared Houston se proclamó campeón del mundo en 2015, y entre las paradas que realizó en el circuito de la APB, estuvo la playa Middles de Isabela. (Vanessa Serra Díaz)

ARECIBO. - Tan remotas como las más de 5,700 millas naúticas que separan a Ciudad del Cabo en Sudáfrica, del barrio Islote de Arecibo, son las posibilidades de que el puertorriqueño promedio tenga conocimiento de que en la isla se encuentra viviendo un campeón mundial de bodyboarding.

Pero lo cierto es que entre los 5,665 habitantes (Censo de 2010) de la mencionada comunidad al norte de Puerto Rico, el sudafricano Jared Houston pasa como cualquiera otro de los vecinos, a pesar de que en 2015 subió a la cima internacional del bodyboarding, cuando ya llevaba residiendo un año en la isla. Y este año vuelve a estar en contienda por el título mundial del circuito de la Association of Professional Bodyboarders (APB), cuya última parada será en octubre en Portugal.

Este arecibeño por adopción desde el 2014, tiene su propia ‘cancha’ muy cerquita de su casa, en la Playa Hallows, donde entrena a diario. Y como cualquier puertorriqueño, ha experimentado de cerca las mismas experiencias del último año en la isla, como el paso del huracán María, y las consecuencias que trajo, incluyendo los ocho meses que estuvo sin energía eléctrica. Pero tiene razones de sobra, aparte de las aguas de Puerto Rico, para permanecer aquí entrenando.

Principalmente, vine a Puerto Rico en 2011 a visitar la muchacha que ya es mi esposa, Natasha Sagardía”, dijo Houston en un fluido español, en entrevista con El Nuevo Día en su hogar en Arecibo. “Y de una (vez) caigo enamorado del sitio también. Me parece una isla bonita, llena de olas increíbles, gente bien chévere y quise quedarme acá... con ella más que nada, al principio, y ahora me quedo por el país también”.

De 29 años, este bodyboarder, natural de Ciudad del Cabo, se coronó campeón mundial de la disciplina en 2015, cuando Puerto Rico todavía era una de las paradas del circuito profesional de la APB, en Isabela. Cinco años antes, en 2010, conoció en Portugal en una etapa del circuito mundial a Sagardía, quien también fue una bodyboarder que representó a la isla hasta su retiro hace unos años. Sagardía también fungió por un tiempo como promotora local de este deporte, y una de las responsables de traer al oeste del país el circuito de la APB.

Encuentro en su infancia

“Nací en un pueblo bien chiquito en el interior del país, en una finca de vino. Así que mi principio en el bodyboarding no fue inmediato. Me encontré con el bodyboarding a los 10 años en un viaje a la costa con mi familia. Desde ese momento en adelante, toda mi vida se envolvió con el deporte, hasta el punto que mi familia se mudó a la costa para que yo pudiera estar más cerca del mar, y disfrutar mi pasión, que ahora se ha convertido en mi carrera”.

Si bien es un bodyboarder de calibre internacional, Houston está consciente de que en Puerto Rico pasa por un desconocido, pero eso no le extraña. “También la mayoría de la gente en mi propio país no me conoce. No es un deporte famoso ni nada así”, añadió poco antes de entrar al agua junto a su boogie.

Los atributos de la isla

Houston, quien también es instructor de bodyboarding y ha realizado campamentos de verano para los chicos de su zona, no vacila al reconocer los atributos de Puerto Rico, a pesar de que hay otros países con olas mucho mayores, y despuntan como paraísos para los surfers y bodyboarders como él. Uno de esos lugares es su propia Ciudad del Cabo en Sudáfrica, donde se encuentran los Océanos Atlántico e Índico.

Pero para él, Puerto Rico tiene varias ventajas. “Lo que me ha ayudado mucho de Puerto Rico es correr olas que rompen hacia la izquierda. En mi país, las olas buenas rompen hacia la derecha y para ser un bodyboarder completo a nivel internacional, tienes que saber ir de los dos lados y hacer las maniobras. En eso me ayudó mucho para vivir en Puerto Rico”, destacó. “Las olas de calidad acá en el norte son mayormente de izquierda y he podido practicar mucho en eso”.

Houston dijo que también le beneficia de este escenario caribeño la cálida temperatura del agua durante el invierno, época del año en que Puerto Rico registra sus mejores olas.

“Aquí es placentero ir al agua. En mi país (durante el invierno) tengo que estar bregando con un wetsuit de cinco milímetros (el grosor y tipo de tejido ayuda a reflectar el calor que produce el cuerpo), y estar mojado por la mañana. Acá es tan sencillo como ir a la playa en traje de baño y meterme en el agua”, comparó.

Ojo con los tiburones

Otro factor tiene que ver con la seguridad. Dijo que en Sudáfrica, aparte del agua fría, hay que lidiar con la presencia constante de tiburones. “Siempre hay que estar mirando hacia atrás, buscando si hay tiburones. Es parte de surfear, que tienes que estar mirando a tu alrededor. Acá en Puerto Rico es mucho más tranquilo en ese sentido”, apuntó.


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