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Jason Romero fondista legalmente ciego (vertical-x1)
Jason Romero, quien es legalmente ciego, será uno de los corredores en la prueba de ultra resistencia Puerto Rico 150 Miles Endurance Run, que se celebrará este fin de semana desde Roosevelt Roads en Ceiba, hasta Rincón. (Suministrada)

Jason Romero ha tenido desde su adolescencia, y por las siguientes tres décadas de su vida, muchas situaciones que han querido detenerlo, incluyendo los pronósticos pesimistas que en par de ocasiones la ciencia le interpuso.

Este fin de semana, a partir del sábado, será uno de varios superatletas que aceptaron el reto de correr unas 185 millas en tres días desde la antigua base Roosevelt Roads en Ceiba hasta Rincón.

Para completar la prueba, Romero tendrá en contra algo más que el resto de los atrevidos corredores: su ceguera. Y la ruta no se presenta nada fácil pues el grupo de atletas de ultraresistencia deberá atravesar la topografía borinqueña por la Cordillera Central, incluyendo el punto más alto ,el Cerro la Punta en Jayuya, a unos 4,389 pies sobre el nivel del mar.

Pero no ha sido su condición de retinitis pigmentosa, la que le diagnosticaron a los 14 años de edad, lo que se conviritió en su motivación para correr ultramaratones u otras pruebas de retos extremos. Fue el diagnóstico de autismo de su único hijo varón, lo que lo impulsó años luego a participar en estas carreras para recaudar fondos y así apoyar a entidades como la escuela para estudiantes autistas que ayudó a fundar en Puerto Rico, el Centro de Desarrollo Integral Luna en Guaynabo.

Romero y su entonces esposa se unieron a dos especialistas, una terapista ocupacional y una del habla que tenían la inquietud de abrir un centro especializado en la educación para estos niños, y en el 2007 se inauguró Cedil, en el que participó el hijo de Romero, Sage, por los primeros dos años de existencia de la escuela, según relató Noris Rosario-Luna, una de las cofundadoras.

"Ambos padres del niño participaron activamente de la junta de directores y aún nos sirven de apoyo y de fuente de ideas para continuar desarrollando nuestros servicios. En el 2008 el Sr. Romero compitió en un tríalo ironman para recaudar fondos para comprar el sistema de estimulación auditiva para los participantes del programa”, añadió Rosario-Luna.

Condición degenerativa

En el caso de Romero, de ascendencia mexicana, su condición es un mal degenerativo que provoca la pérdida de la visión periférica y el deterioro de la visión central.

"Mi mamá y yo no habíamos escuchado nunca de eso y preguntamos. El doctor me miró y me preguntó, ¿qué tú quieres hacer en la vida? Yo le dije, bueno, quiero ser doctor o abogado. El doctor me dijo, olvídate de eso. No vas a ser capaz de hacer algo como eso. Vas a quedar ciego a la edad de 30. Tu retina se va a ir muriendo", recordó Romero sobre el pronóstico médico.

Palabras devastadoras para un chico en una edad tan crucial, y para una madre que había criado sola a sus dos hijos, con la ayuda de tres trabajos, laborando incluso en las noches y fines de semana. Todo para que sus vástagos tuvieran la educación que ella no tuvo.

“Cuando salimos de esa cita, vi a mi mamá llorando. Nunca había visto a mi mamá llorar. Es la persona más fuerte que conozco”.

Pero Romero superó esa y otras pruebas. No solo se graduó Magna Cum Laude de Administración de Empresas en la Universidad de San Diego, sino que luego entró a la Escuela de Leyes de la Universidad de Colorado en Boulder, donde vio hacerse realidad su sueño de ser abogado.

Años después la vida le tenía preparados otros obstáculos que rebasar.

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