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Puig se preparó por siete semanas para comenzar la temporada del a WTA en Oceanía. (Agencia EFE)

Australia tiene algo que siempre le ha fascinado a la tenista puertorriqueña Mónica Puig Marchán. El calor y la buena vibra de los australianos le recuerda a Puerto Rico, mientras que el país siempre le llamó la atención desde muy pequeña.

De hecho, fue en la ciudad de Melbourne donde tuvo uno de sus primeros grandes logros en el tenis. En el 2011, con 17 años, Puig disputó la final junior del Abierto de Australia.

Y aunque eventualmente perdió esa final ante An-Sophie Mestach, la experiencia le valió para reforzar la noción de que estaba destinada para dedicarse al tenis profesional, y que algún día estaría de regreso en el Rod Laver Arena para disputar la final del torneo adulto.

A partir del lunes, Puig volverá a Melbourne para disputar el primer Grand Slam de la temporada 2018, con la intención de reafirmarse que esta campaña que recién comienza será distinta a la de un 2017 para el olvido.

La puertorriqueña intentará mejorar su actuación de hace un año en Melbourne, cuando cayó en la segunda ronda. La primera rival de Puig será la australiana Samantha Stosur.

“Cuando era muy joven, siempre quería visitar Australia para ver el zoológico y los kanguros; todo me fascinaba de Australia. Cuando ya empecé a jugar tenis, quería también participar en el Australian Open. Y cuando llegué a la final de junior, sabía que quería ganarlo de grande algún día”, relató Puig a El Nuevo Día en conversación escrita desde Melbourne.

Hace un año, Puig llegó a Melbourne con todos los focos encima. Meses atrás había sorprendido al mundo con una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Sobre ella había una enorme expectativa de arrancar el 2017 con el pie correcto, pero su travesía en Melbourne acabó antes de lo esperado con una sorpresiva derrota en segunda ronda contra la alemana Mona Barthel, quien en ese partido era 181 en el mundo.

Fue un balde de agua fría temprano en esa temporada.

Este año, las sensaciones en Melbourne son distintas. Con la medalla de oro –y toda la fanfarria que trajo– lejos en el retrovisor, Puig completó una pretemporada de siete semanas en Florida que, según ella, la han dejado “más feliz que nunca”.

Marca nivelada

Luego, comenzó la campaña 2018 con apariciones en los torneos de Auckland y Sídney, acumulando récord de 2-2.

“Me siento muy tranquila para este torneo porque estoy preparada. Entrené fuerte en la pretemporada y ahora, con mucha paciencia, sé que los resultados vendrán si sigo por este camino de esfuerzo, trabajo y positivismo”, dijo Puig.

La boricua inició su temporada con un luchado revés en la primera ronda de Auckland contra la alemana Julia Goerges en tres sets (6-4, 4-6 y 6-2), y luego ganó dos choques en el clasificatorio de Sídney antes de caer ante la estadounidense Kristie Ahn por 6-4 y 6-1.

“Tenía buenas sensaciones en los partidos. Aunque perdí en el primer partido en Auckland, fue un partido peleado y con mucha calidad. Después de ganar dos partidos en Sídney, me sentía bien y entrando en forma”, reconoció Puig.

Ante Stosur, Puig tendrá de frente una rival conocida. Será el quinto duelo en el circuito entre Puig (58 en el escalafón mundial de la WTA) y Stosur, de 33 años y 42 en el ranking.

Difícil rival

La australiana mantiene una amplia ventaja en la serie particular, 4-1, pero la puertorriqueña se llevó el último duelo entre ambas, disputado en Sídney en el 2016, en dos sets. Stosur había ganado los cuatro partidos anteriores en dos sets.

El cuadro principal del Abierto de Australia comienza el domingo por la noche en Puerto Rico. Todavía no hay una fecha señalada para este partido.

La ganadora del duelo entre Puig y Stosur chocará con la victoriosa entre la eslovaca Dominika Cibulkova –sembrada número 24– y Kaia Kanepi, de Estonia.


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