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La delegación cubana que participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966 llegó a Puerto Rico en el buque Cerro Pelado, al que no se le permitió anclar en San Juan. (horizontal-x3)
La delegación cubana que participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966 llegó a Puerto Rico en el buque Cerro Pelado, al que no se le permitió anclar en San Juan. (Suministrada)

Tras debutar en 1930 en La Habana, Cuba, en los segundos  Juegos Centroamericanos y del Caribe, Puerto Rico falló en dos intentos por lograr ganar la sede para montar el evento.

No fue hasta el 1966, año en que estaba en su apogeo la llamada ‘Guerra Fría’ entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, que la Isla logró que se le otorgara la sede de los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, que tuvo como principales protagonistas a Cuba y a una nadadora puertorriqueña.

Tan pronto los líderes deportivos del País supieron que la Isla sería la sede de la justa deportiva, -la primera vez que Puerto Rico montaría una actividad deportiva de nivel internacional-, detectaron lo duro que iba a ser lograr que Estados Unidos aprobara los visados para Cuba.

Puerto Rico, luego de tratar infructuosamente de conseguir los permisos de visados, inició un movimiento para tratar de excluir a Cuba de los Juegos, pero los líderes deportistas internacionales exigieron que se permitiera a Cuba participar en la justa. 

Ante el fracaso del Gobierno de Puerto Rico para obtener el visado, Cuba puso en  marcha   un plan para tener a los atletas cerca de Puerto Rico, en caso de obtener los permisos, para evitar llegar con atraso a los Juegos.

Toda la delegación cubana, sobre 250 personas, se montó en el buque Cerro Pelado, el cual se movilizó a Puerto Rico y se mantuvo a cinco millas náuticas de San Juan, días antes de los Juegos.

En el barco, los cubanos entrenaron, mientras eran objetos de ‘visitas’ de aviones y embarcaciones norteamericanas que estaban muy pendientes al buque.

Finalmente, la presión pública internacional  tuvo efecto y Cuba pudo obtener los visados para participar, pero no para anclar su buque en aguas norteamericanas.

Los atletas, acorde a su agenda de participación en los Juegos,  eran transportados en lanchones a San Juan, directo al estadio Sixto Escobar, o al lugar en donde se desarrollaba la actividad deportiva en la que participarían.

Los juegos de Lallande 

En los X Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en San Juan del 11 al 25 de junio de 1966, participaron 18 países, en 17 disciplinas deportivas y un total de 1,689 atletas.

Una boricua, la nadadora Anita Lallande, de 17 años, fue la reina de los Juegos, al ganar 10 preseas de oro, ocho de ellas en eventos individuales con nuevas marcas para los Juegos.  Ganó otros dos oro en relevos y dos bronce en relevos medios de 200 y 400 metros.

Lallande, quien a los 13 años ganó cinco medallas en los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe de Jamaica en 1962, salió airosa en los 100 y 200 libres, 400 y 800 libres, 100 y 200 metros mariposa y 100 y 200 metros espalda, en los Juegos de 1966.

Su gesta cumple esta semana 51 años. Durante la disciplina de natación, que se llevó a cabo en la desaparecida piscina de El Escambrón, a lo largo del 11 al 19 de junio de 1966, vieron los eventos 56,971 fanáticos, pagando un dólar por la entrada.

México ganó los X Juegos con 38 medallas de oro, 23 de plata y 22 de bronce para un total de 83. Cuba fue segundo con 35-19-24 para 78 preseas y Puerto Rico tercero con 27-27-29 para 83 medallas.

Luego del 1966, Lallande no volvió a participar en Juegos Centroamericanos, pero sí lo hizo en los Juegos Panamericanos de Sao Paulo 1963 y Winnipeg 1967 (bronce en relevo 4x100 metros libres) y estuvo activa en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964.


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