Tras los hallazgos, realizarán vistas públicas conjuntas entre el Senado y la Cámara

Alex Alfonzo y su hija Nahara tuvieron una larga jornada el pasado jueves, 25 de abril.

Ambos salieron al mediodía de Hatillo hacia el Centro de Convenciones de San Juan para que la adolescente de 16 años participara con el club Sideout de voleibol en el ‘Power League Girls Champhionship’, torneo de cuatro días que contó con la participación de cerca de 900 niñas y jóvenes.

En la cancha número 19 de los 33 tabloncillos distribuidos en la instalación, el sexteto de Nahara tenía programado jugar partidos a las 4:00 p.m., 6:00 p.m. y 9:45 p.m. debido a que la llave en la cual se encontraba el club estaba ataponada con cerca de 20 equipos. En un periodo de seis horas, este conjunto celebró tres juegos.

Ante el calendario atropellado, Nahara terminó su participación al filo de las 11:00 p.m. y llegó a su hogar, a más de una hora de distancia, a la medianoche. En lo que se acostaba, el reloj marcaría la 1:00 de la madrugada para luego levantarse y estar en el colegio a las 7:00 a.m. “Es fuerte, pero por complacer a los hijos uno hace lo que sea”, comentó Alfonzo, comerciante de 47 años. “Es agotador, no solo para los padres, sino también para los niños”.

La carga física a la que se expuso Nahara y cientos de niñas en dicha competencia no solo tiene preocupado a Alfonzo y al resto de las madres y padres que sacrifican horas para que sus hijas e hijos cumplan con un desarrollo atlético, sino que también ha levantado preocupación en el Senado y en la Cámara de Representantes de Puerto Rico ante la sobrecarga de trabajo físico en el deporte juvenil, aumentando las lesiones.

En marzo de 2018, se convirtió en ley la Resolución Conjunta Número 30, que ordena al Departamento de Recreación y Deportes (DRD) a enmendar los reglamentos aplicables para que se establezcan límites de participación diaria en las categorías menores. El representante José “Che” Pérez es autor de la medida, junto al senador Axel “Chino” Roque, presidente de la Comisión Senatorial de Juventud, Recreación y Deportes.

El proyecto surgió ante el fallecimiento de un jugador de baloncesto de 14 años, del pueblo de Moca, quien colapsó en julio de 2017 en un partido de semifinales del torneo ‘Junior Olympics’ en el Centro de Convenciones.

La trágica noticia está presente en la vida de Alfonzo, quien toma medidas para limitar el tiempo que Nahara le dedica al voleibol. Antes de iniciar la Power League, Nahara tuvo prácticas el lunes en el club y el martes en su colegio. El miércoles, Alfonso decidió darle descanso a su hija, decisión que molestó a su primogénita. “Me busqué una guerra. Ellas van a querer jugar 10 juegos, pero uno como padre piensa que si le pasa algo, cuán responsable fui. A veces, uno quisiera detener eso, pero ellas quieren seguir por la edad que tienen. Entiendo que se debe regular (los juegos). Han pasados cosas. No digo que fue por eso, pero uno tiene que prever. Estos son buenos torneos y qué bien que se celebren. Están bien preparados, pero pienso que deben regularse”, relató.

Nahara descansó el viernes y jugó dos partidos más el sábado, quedando eliminada de la final que se jugaba el domingo. Así las cosas, numerosos equipos jugaron siete partidos en cuatro días.

Exceso en los colegios

Para Orlando Marti, presidente y entrenador de la academia Sideout, la sobrecarga deportiva no se limita a eventos grandes como la Power League, sino también a la cultura de jugar copa tras copa, que se vive en las escuelas privadas. “Este es un tema que viene discutiéndose por varios años. No solo en torneos grandes como este en el Centro de Convenciones, sino también en invitacionales de escuelas. En invitacionales se ve mucha sobrecarga. Algunas veces jugando en cemento. Aquí, hay descanso entre juegos y estamos bajo aire (acondicionado). Pero sí, la sobrecarga hoy día es demasiada”, declaró Marti, otrora jugador de la Liga de Voleibol Superior con San Sebastián.

Mucha preocupación

Durante el primer día de competencia de la Power League, los legisladores Roque y Pérez realizaron una visita ocular. Durante más de una hora, interrogaron al organizador del certamen José Grana sobre los pormenores del evento. A la salida del Centro de Convenciones, ambos se mostraron preocupados por la celebración de tres partidos para un equipo en un día, pocos oasis para tomar agua, la presencia mínima de servicios médicos (una ambulancia, dos paramédicos y dos masajistas) y que menores de 18 años estuvieran oficializando partidos y anotando en la mesa.

Por lo visto, decidieron que realizarán vistas públicas, conjuntas entre el Senado y la Cámara, en una fecha por determinarse para que los productores de eventos como la Power League participen de las mismas. “El problema de la sobrecarga empieza con menores que vienen jugando todo el año de liga en liga hasta llegar a eventos como este. Nosotros tenemos que armonizar que puedan participar de manera adecuada sin afectar su integridad física para tener mejores atletas de alto rendimiento por más tiempo”, indicó Pérez.

Realizarán más inspecciones

Roque Gracia reveló que la visita fue la primera de múltiples inspecciones que realizarán alrededor de la isla en torneos colegiales. “No queremos convertirnos en un obstáculo para el desarrollo del deporte. Al contrario, lo que buscamos es seguridad para nuestros niños, servir de facilitador entre el gobierno y las empresas privadas que organizan estos eventos, de manera que se puedan atender los desafíos reales que enfrentan, que quizás les impiden cumplir con los reglamentos. Y en ese mismo ánimo, que el gobierno pueda de alguna manera incentivar las iniciativas deportivas que cumplen con las leyes y reglamentos para continuar desarrollando el deporte en un ambiente óptimo y seguro para todos”, expresó Roque.

Hasta la fecha, las enmiendas que se tienen que realizar por ley al reglamento del DRD no se han completado. Incluso, la fecha límite expiró en marzo. “Se creó un comité que trabaja con la confección de los distintos reglamentos. Van a celebrar una cumbre en la que se va a presentar lo que se ha recopilado”, explicó Pérez.

Se defiende el organizador

Grana, organizador de la Power League, admitió que hubo sobrecarga para las niñas participantes en la competencia, pero recalcó que la responsabilidad de planificación debe recaer en los colegios y clubes. “Todo el mundo siempre se va a quejar por algo. Nadie va a estar completamente satisfecho. Pero vienes el domingo y se van contento porque terminaron su torneo, cogen sus medallas. Hay que ver de qué manera esa parte de la fatiga se puede controlar. Pero como te dije, quien tiene control es cada organización. Y si cada organización prepara un gran plan, no va a tener problemas. Hay clubes que quieren jugar todos los fines de semana. Eso no lo puedo controlar”, dijo.


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