Solo cinco franquicias habían confirmado su participación para el torneo 2019 del voleibol superior femenino. (GFR Media) (horizontal-x3)
Solo cinco franquicias habían confirmado su participación para el torneo 2019 del voleibol superior femenino. (GFR Media)

La decisión tomada por la Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV) de cancelar la temporada 2019 de la Liga de Voleibol Superior Masculino (LVSM) por insuficiencia de equipos sorprendió a los jugadores, que entienden que esta determinación le hace mucho daño a la liga.

Entrevistados por El Nuevo Día, el central Ramón Burgos y el opuesto Jean Carlos Ortiz aceptaron que se enteraron de esta decisión a través de los medios de comunicación y mostraron preocupación por el futuro de la competencia.

Ortiz, jugador de los Llaneros de Toa Baja, entiende que la suspensión de la competencia afecta —mayormente— a los jugadores jóvenes que ven en la liga un espacio para jugar a un alto nivel, pulir sus destrezas y demostrar sus habilidades tanto para la Selección adulta como para otras ligas en el exterior.

“Es un espacio de exposición para el atleta local que se pierde, pues no todos juegan afuera. Yo sé que las cosas después del huracán María no han estado fáciles, pero no gana nadie; ni los jugadores ni la liga con esta decisión de que no se juegue esta temporada. El espacio de desarrollo de los jugadores jóvenes en términos de la Selección, que ven la liga como una manera de mantenerse jugando y mantener su nivel, se afecta. Yo creo que perdemos todos en este aspecto”, expresó el también Jugador Más Valioso (JMV) de la temporada 2014.

El atleta e ingeniero de profesión reconoció que la fanaticada de la LVSM ha mermado en los últimos años. Sin embargo, insistió en que la falta de continuidad en los torneos puede ocasionar más problemas, incluso que no se pueda retomar la competencia para el 2020.

“Cuando vino el huracán María (en septiembre de 2017) se paró el torneo. Luego se hizo el torneo el año pasado. Entraron franquicias nuevas con buenas intenciones, que querían hacer las cosas bien. Ahora interrumpes eso, y llegas a un punto donde pierdes la continuidad. Uno no quiere pensarlo así, pero uno no sabría si el año que viene volvamos a tener voleibol. Lo ideal hubiera sido que se pudiera dar este año”, dijo Ortiz.

La decisión de cancelar el torneo 2019, que estaba pautado para comenzar el 9 de mayo, fue anunciada ayer por la FPV mediante un escueto comunicado circulado en sus redes sociales.

Según la información, esta determinación se tomó a raíz de que el ente federativo aceptara el miércoles la dispensa sometida por los Gigantes de Carolina, lo que dejaba la plantilla de equipos activos en cinco. Junto a Carolina, también habían pedido receso los Capitanes de Arecibo y los subcampeones de la pasada temporada, los Gigantes de Adjuntas. Varias franquicias habían informado que no iban a jugar en el 2019 si el torneo presentaba nuevamente cinco equipos, tal y como aconteció en la temporada 2018.

Corozal, que iba a fusionarse con Toa Baja para esta temporada, continúa con una petición de receso, dijo el presidente de la Federación, César Trabanco.

La liga masculina arrancó en el 1958 y, en un momento dado, fue una de las más seguidas en la isla,especialmente, por la rivalidad de franquicias en el centro de la isla. En el 2018 compitieron cinco equipos y Guaynabo fue el campeón del torneo.

El líder federativo explicó que Arecibo decidió pedir una dispensa este año porque sus juegos confligían con los de los Capitanes en el Baloncesto Superior Nacional (BSN). Por su parte, Carolina esbozó que no tenía una instalación para jugar, mientras que Adjuntas y Corozal confrontan problemas económicos.

“El 2017 empezó con ocho equipos, y María lo detuvo. El año pasado jugamos con cinco equipos, y eso era lo que no quería la mayoría de los equipos, jugar con menos de seis”, subrayó Trabanco al señalar que los conjuntos de Naranjito y Toa Baja tenían condicionada su participación si habían seis equipos o más.

La LVSM ha experimentado una baja en los sextetos participantes desde 2012, cuando presentó un total de 10 franquicias. A partir de 2013, el número de equipos ha fluctuado entre nueve y cinco.

Queja a nivel federal

Por su parte, Burgos, jugador de Guaynabo y portavoz de la Asociación de Jugadores de Voleibol, compartió que a los jugadores “nos tomó por sorpresa” la cancelación.

Agregó que le pareció curioso que la FPV hiciera semejante anuncio un día antes de que se viera una vista en la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés) para dirimir la pugna que mantiene la agrupación de jugadores y la Junta de Directores en torno al tope salarial de $8,000 que impuso la liga tras el paso de María.

“Nosotros llevamos el caso a la junta federal la semana pasada, pues vimos que era la única forma que tenemos para negociar mejores condiciones para los jugadores. La vista es mañana (hoy). Es por eso que nos tomó por sorpresa esta decisión de anunciar el cese de la liga el día antes de la vista”, dijo el también jugador de la Selección.

Los jugadores habían expresado en enero que no estaban dispuestos a jugar si se mantenía el tope de $8,000 que se impuso para la pasada temporada.


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