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Alannis Navas y María González demostraron que el trabajo de los últimos cuatro meses podía rendir buenos dividendos y, una por una, fueron superando sin perder ningún set a todas las rivales. (Suministrada) (horizontal-x3)
Alannis Navas y María González demostraron que el trabajo de los últimos cuatro meses podía rendir buenos dividendos y, una por una, fueron superando sin perder ningún set a todas las rivales. (Suministrada)

La Habana, Cuba - Las parejas de voleibol de playa de Puerto Rico llegaron a esta ciudad con un objetivo bien definido y lo cumplieron: las chicas dominaron invictas y los varones sólo cedieron en la final ante los anfitriones, pero ambas consiguieron el boleto que las llevará el próximo mes de octubre hasta Argentina, sede de los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud.

Alannis Navas y María González demostraron que el trabajo de los últimos cuatro meses podía rendir buenos dividendos y, una por una, fueron superando sin perder ningún set a todas las rivales que se cruzaron en su camino hasta la final. Entonces, sacaron el extra bajo un inclemente sol que contrastó con las constantes lluvias de la jornada eliminatoria, y sometieron en tres parciales a las estadounidenses Devon Newberry y Lindsey Sparks para su consagración.

A pesar del esfuerzo, González confesó a El Nuevo Día que el partido más complicado había sido el de la semifinal frente a las canadienses Dana Roskic y Erika Vermette. “Nos jugábamos la clasificación y por eso sentimos un poco más de presión, pero supimos concentrarnos y hacer las cosas bien para conseguir este resultado, del cual nos sentimos muy orgullosas”, agregó.

La dupla boricua comenzó su camino con un sólido éxito frente a la representación local en dos mangas, un desenlace que les permitió ganar en confianza. “Haberlas visto hace poco, cuando vinimos a Varadero, nos permitió prepararnos. Fue una buena oportunidad para ambas parejas, pero ahora sacamos la mejor parte. Esa competencia nos dio el necesario fogueo y la madurez para hacer el trabajo”, comentó Navas, quien valoró como muy provechosa la participación en la fase del Circuito Norceca celebrado en el afamado balneario cubano hace unas semanas.

Esa oportunidad no la tuvieron William Rivera y Randall Santiago, quienes tuvieron que completar la preparación enfrentando a mayores en la isla, y asistiendo a torneos en Florida. 

“Es una razón más para estar muy contentos y satisfechos con el resultado. Cumplimos el objetivo que era la clasificación olímpica y luego dimos todo sobre la arena para llevarnos el triunfo, pero ahora no pudo ser”, comentó Rivera después de la única derrota que sufrieron en el torneo, en la final frente a los cubanos Miguel Ángel Ayón y Jorge Luis Alayo.

A pesar de tener al público mayoritariamente en contra y a la notable mayor estatura de sus rivales, la pareja boricua vendió caro su revés en dos peleadas mangas que terminaron con adversas pizarras de 21-14 y 21-19. Antes habían conseguido el triunfo frente a los mexicanos Leonel Garza y Franky Hernández en disputadísimo encuentro que se extendió hasta el limite y que solventaron favorablemente. 

“Fue el premio a tanto esfuerzo y trabajo. Sabíamos que esta sería una competencia muy dura y por eso nos preparamos intensamente, con solo un día de descanso en la semana. Ahora nos queda seguir dando el cien por ciento en los entrenamientos para llegar en la mejor forma a la Olimpiada de Argentina. Ahí nos vemos ganado también”, aseguró Santiago.

El preparador Alexis Feliciano, quien había diseñado un plan de trabajo intenso para conseguir esta clasificación, mostró su satisfacción. 

“Hemos puesto todo el empeño en este corto período de preparación y agradezco mucho la colaboración de las parejas mayores que contribuyeron a que estos muchachos elevaran su capacidad de juego para llevarlos hasta el nivel que han alcanzado. Han demostrado en ambos casos que tienen un gran potencial y solo hay que seguir apoyándolos”, destacó el preparador.

“No esperábamos que ambas parejas llegaran invictas a la clasificación y a la final. Nos preparamos para todo los escenarios posibles y cumplimos el objetivo de volver a una Olimpiada Juvenil con representación en cada sexo, pues en la pasada celebrada en Nanjing, China, conseguimos un quinto lugar en el masculino y un noveno puesto entre las mujeres. Toca trabajar de conjunto con el Comité Olímpico y la federación para apoyarlos”, añadió.

Sobre la posibilidad de que las chicas puedan asistir al torneo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, el próximo verano, el preparador comentó que todavía se siguen valorando los resultados de las parejas para tomar una decisión. “Sin dudas, la victoria de las nenas es un desempeño que pudiera tomarse en cuenta para que Puerto Rico vuelva a estar, como lo ha hecho en todas las ediciones anteriores desde que se incluyó el voleibol de playa en estas competencias”, sentenció.


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