Durante una agradable charla en exclusiva con El Nuevo Día el actor hizo despliegue de su buen humor ofreciendo detalles de los retos particulares de interpretar a un asesino que tiene la oportunidad de salvar su alma a través de más violencia. (horizontal-x3)
Durante una agradable charla en exclusiva con El Nuevo Día el actor hizo despliegue de su buen humor ofreciendo detalles de los retos particulares de interpretar a un asesino. (AP)

Los Ángeles, California - Benicio Del Toro vive uno de los momentos más eclécticos de su carrera. El actor puertorriqueño cerró el 2017 con una participación destacada en “Star Wars The Last Jedi”, inició la temporada de cine de verano de este año  con uno de los momentos claves de “Avengers: Infinity War” y el próximo jueves regresa a los cines en “Sicario: Day of the Soldado”, una secuela del aclamado filme que estrenó en el 2015 y le dio al actor puertorriqueño uno de los roles más aclamados de su carrera.

Durante una agradable charla en exclusiva con El Nuevo Día el actor hizo despliegue de su buen humor ofreciendo detalles de los retos particulares de interpretar a un asesino que tiene la oportunidad de salvar su alma a través de más violencia.

Me resultó curioso ver en las redes sociales una foto tuya y de Josh Brolin durante la filmación de “Avengers: Infinity War” y el contraste de esa película con lo que ustedes dos logran en “Sicario: Day of the Soldado”. ¿Has pensado en la libertad que has tenido como actor de poder construir experiencias cinematográficas tan diferentes?

“Claro que sí y más que nada la suerte de tener esas oportunidades. Estoy bien agradecido y reconozco la suerte que he tenido de poder hacer películas como las de ‘Star Wars’ y poder participar de las películas de Marvel. Uno como actor lo que quiere es trabajar pero poder tener oportunidades  como esas requiere mucha suerte”.

Otra oportunidad que no se da todos los días es participar de la secuela de un filme que en esencia fue un drama de personaje.

“Estoy casi seguro que Taylor Sheridan no escribió el guion de esta película en cuatro semanas, pero cuando supe que se estaba trabajando una secuela para ‘Sicario’ fue como un mes antes de que se me entregara el guion. Me tomó por sorpresa, pero rápido lo vi como una oportunidad. Esto es algo que no pasa. Si haces una película de Marvel o de ‘Star Wars’ quizás existe la posibilidad de volver a interpretar a un personaje. Así que una secuela de esta índole no es usual y hacerlo bien no es fácil. Me gustó lo que implicaba ese reto. Me entusiasmó y me asustó a la misma vez”.

¿Qué te asustó?

“Porque pienso que la primera ‘Sicario’ hizo  muy buen trabajo en lo que se propuso hacer como filme. Pienso que es una buena película. Y esta era una secuela donde no iba a trabajar con Denis (Villeneuve) como director ni  Roger Deakins como director de fotografía. Así que eso era un riesgo considerable. Pero tener la oportunidad de seguir desarrollando el personaje fue una oportunidad demasiado atractiva”.

¿Qué fue lo más que te entusiasmó del desarrollo de “Alejandro” en esta secuela?

“Me agradó mucho la idea de que la jornada que tiene el personaje en esta película lo rehabilita como ser humano.  No estoy diciendo que eso lo libera de ser culpable porque él no es inocente. Al principio de este filme todo lo que está haciendo el personaje y la agencia gubernamental para la que trabaja es ilegal, está mal y podría caracterizarse como malvado. Pero dentro de ese contexto me resulta interesante que uno se pueda identificar con este personaje o que yo mismo quiera que él cumpla sus objetivos. En esta historia lo más interesante para mí es que él hace lo correcto. Y no es algo que se da al azar o con facilidad. Es la fuerza del destino que lo empuja a ese momento. A él le toca raptar a una jovencita que tiene la misma edad que tenía su hija cuando fue raptada y asesinada. Y él le causa a esta joven el mismo terror que su hija sintió justo antes de morir. Al tener esa experiencia se da cuenta que se ha convertido en todo lo que él odia. El momento más significativo es cuando tiene que comunicarse con el campesino usando lenguaje de señas. Porque la hija de Alejandro era sorda y es la primera vez que él se comunica de esa forma desde la última vez que habló con su hija. Así  que él se convierte en la figura paternal de la chica que rapta. Pero más importante es  que ella se convierte en un reflejo de la hija que perdió”.

¿Tuviste una relación paternal con Isabela Moner, la actriz con quien tienes que trabajar toda esa dinámica?

“Yo no diría que fui una figura paternal con ella ni que fui su mentor. Ella no necesita un mentor. Lo que hice fue ayudarla a enfocarse en las escenas que estábamos trabajando. Teníamos unas conversaciones breves durante las mañanas en el tráiler de maquillaje. Diez minutos de hablar de lo que íbamos a filmar y  en qué momento de la historia estamos. Ella es bien talentosa. Estaba hablando con Josh (Brolin) que a nosotros nos tomó casi 20 años como actores lograr una conexión entre el intelecto y las emociones y ella ya lo tiene”.

¿Es esa la herramienta esencial para actuar frente a la cámara?

“Sí, porque un director te puede decir ‘en esta toma necesito que llores’. Y tú pues lo haces y terminas la toma. Pero en la siguiente toma el director te pide que hagas lo mismo pero que te rías. A mí antes me tomaba una semana poder pasar de estar llorando a poder reírme en otra toma. Pero Isabela ya tiene esa habilidad. Eso es un talento innato. Me parece que las mujeres están mas sintonizadas con sus emociones, más que los hombres cuando son bien jóvenes, Pero ella tiene esa habilidad. Lo he visto en las mejores actrices que he trabajado. Poder tener un pensamiento y rápido conectarlo a una emoción”.

¿Recuerdas el momento en que tu hiciste esa conexión entre el intelecto y las emociones? ¿Fue con un rol o unapelícula en particular?

(Me mira serio y luego sonríe) “Todavía estoy intentando lograrlo (Se ríe) Mentira, lo logré en esta película, lo que pasa es que en la escena en que sucedió tenía gafas puestas. (Se ríe) No sé. Eso llega cuando logras relajarte un poco más. No te puedo decir en que momento especifico sucedió, pero sí te puedo decir que cuando era un joven de veinte años  y estaba estudiando actuación yo no tenia esa habilidad. Es algo que llega con madurez y estar mucho más cómodo contigo mismo. Darte la oportunidad de experimentar las cosas como son y no estar pendiente de las expectativas que tenias. Y quizás no tiene que ver con poder hacerlo solo frente a las cámaras. Es poder tener la madurez de ser dueño de tus emociones, De poder ir adonde una persona que es importante en tu vida y mirarlo a los ojos, darle las gracias y decirle ‘te amo’. Para mí conectar con mis emociones de esa forma requirió madurez y tomó mucho tiempo”.


💬Ver 0 comentarios