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Emocionante, entretenida y festín para los ojos pese a que es predecible. (AP) (horizontal-x3)
Emocionante, entretenida y festín para los ojos pese a que es predecible. (AP)

La lista de franquicias cinematográficas que se descarrilan cuando llegan a su tercer filme es larga, pero “Cars 3”, la nueva producción animada de Pixar y Walt Disney Pictures, aparenta ser una excepción.

Antes de celebrar esto como un triunfo hay que tomar en consideración que la secuela anterior funcionó como una negación total de la esencia de lo propuesto en el primer filme. “Cars 2” fue el intento fallido de hacer algo diferente dentro del universo que se creó en el primer filme. Un filme de espías y aventuras sin el espíritu y la creatividad simple de la primera película.  

La película que estrena hoy en los cines de Puerto Rico se encarga de corregir esos errores y funciona como la restauración del alma de esta serie. La película no tiene el impacto emocional de un filme excepcional como “Toy Story 3”, pero al igual que la mayoría de las buenas ofertas de Pixar, el filme lidia con una tema adulto que es presentado de una forma que pueda ser entretenido y digerido por espectadores de todas las edades. 

Resulta poco probables que quienes estaban aprendiendo a caminar o entrando en escuela elemental cuando estrenó el primer filme tengan que pensar en lo que significa para un adulto tener que retirarse de la profesión que aman. Sin embargo, eso es exactamente el conflicto que tiene que enfrentar Lightning McQueen (Owen Wilson) en este filme. Por años, el protagonista ha sido con facilidad el campeón del circuito de carreras, pero eso cambia radicalmente con la llegada de Jackson Storm (Armie Hammer), un modelo nuevo cuya tecnología moderna le da todas las ventajas que necesita para ganar. 

Una vez que McQueen tiene que enfrentar la posibilidad de un retiro prematuro, el resto de la trama del filme básicamente toma prestado las secuencias de entrenamiento de “Rocky 4”. Mientras que su adversario entrena con lo mejor de la nueva tecnología y dentro de un simulador, Lightning McQueen se lanza a la carretera a buscar las lecciones que le dieron fuerza a su mentor, Doc Hudson (Paul Newman), cuando tuvo que enfrentar una situación similar. Acompañándolo en su jornada está Cruz Ramirez (Cristela Alonzo) un vehículo joven que no tuvo la oportunidad de perseguir sus sueños  antes de tener que trabajar como entrenadora de carros de carreras. 

Festín visual 

Aunque esto es cierto de la mayoría de los filmes de Pixar, resulta importante resaltar que este filme es un festín para los ojos. La animación es preciosa en todos los contextos que explora la narrativa del filme. Esto es igualado por la jornada emocional que experimentan los personajes principales. Durante dos ocasiones clave, el filme utiliza a un carrito que está decorado de memorabilia de Lightning McQueen y no para de vociferar su apoyo por su héroe. La segunda vez que esto sucede es en el clímax y cuando el pequeñín grita por McQueen al publico se le pondrán los pelos de punta y no podrán evitar hacerle coro. 

Los filmes en este universo no se han destacado por la inventiva de sus historias, pero en esta ocasión resulta particularmente emotivo ver a Lightning McQueen peleando por tener una última oportunidad, mientras que ayuda a Cruz Ramírez, personaje femenino e hispano que representa minorías que han enfrentado mil rechazos, a luchar para poder realizar sus sueños. Lo que pasa en pantalla nunca deja de ser predecible pero eso no excluye el que sea emocionante y entretenido. 


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