Cartel de la película dirigida por Richard Linklater.

“Where’d You Go, Bernadette”, largometraje que estrenó esta semana en los cines de Puerto Rico, marca la primera vez que el director Richard Linklater (“Boyhood”, “Before Midnight”) y Cate Blanchett trabajan juntos, y el resultado es tan exquisito que la esperanza es que su colaboración sea tan fructífera y constante como la de Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio. La sincronización efectiva de los talentos de Blanchett con el ojo humanista de Linklater es la razón principal para ver esta adaptación de la novela homónima de Maria Semple.

La interrogante del título sugiere un filme que va a presentar a su personaje principal como un enigma. Gran parte del deleite de esta película es ver cómo Blanchett y el director logran hacer todo lo contrario a esto. La película es una comedia con toques dramáticos que gira alrededor de un personaje femenino complejo y fascinante.

La mayoría de los personajes en pantalla no entienden el comportamiento particular y en muchas ocasiones antisocial y desajustado del personaje titular. Sin embargo, el público tiene el privilegio de ver a Bernadette en todos los contextos posibles... Irritada con las impertinencias de su vecina pretenciosa (Kristen Wigg); paralizada de miedo ante las interacciones sociales más básicas; tentativa ante la distancia emocional que hay entre ella y su esposo (Billy Crudup) y totalmente enamorada del ingenio de su única hija (Emma Nelson). Todo esto crea el espacio para que su perspectiva y sus aflicciones particulares puedan, además de ser un recurso para la comedia, ser comprendidas y dar un retrato humano genuino de la protagonista.

Cuando comienza el filme, Bernadette es presentada como una mujer excéntrica que resiste la idea de que su hija cada vez está más cerca de graduarse de escuela superior. Sin embargo el guion, escrito por Linklater, Holly Gent y Vincent Palmo Jr., se da la tarea de ir dando las claves que esta es una mujer que ha estado en crisis por mas de una década. El detonante que descarrila la rutina cotidiana de Bernadette  surge cuando Bee (Nelson) pide que su excelencia académica sea recompensada con un viaje familiar a Antártica. Mientras menos se diga del resto de las complicaciones, mejor será para el espectador que quiera preservar la energía impredecible del filme.

Como el personaje titular, Cate Blanchett está simplemente espectacular. Lo que distingue su interpretación es cómo la actriz logra retener el humor y el buen corazón del personaje aún cuando se comporta de formas que ponen en evidencia su cordura.

El director es consciente de que su talento es el ancla del filme. Aun así, el éxito de la película como una experiencia emotiva reside en la forma en que Linklater y el resto del elenco le han brindado la misma humanidad compleja al resto de los personajes. Esto resulta bien importante en las escenas que tienen a Crudup en un conflicto interno entre el amor que siente por su esposa y lo que se supone que sea lo correcto. De la misma forma, resulta bien dudoso que alguien pueda presenciar la escena en que Bee sale en defensa de su madre sin que se le broten las lágrimas. Ese balance entre lo extraordinario y lo banal es el espacio especial que ocupa la magia de esta película.


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