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Uno de los chistes recurrentes es ver a Deadpool señalar todos los momentos donde el guion peca de falta de creatividad. (Suministrada)

“Deadpool 2”, la superproducción de 20th Century Fox que estrena hoy en en Puerto Rico, reafirma no solo que este es el rol de la carrera de Ryan Reynolds, sino que los productores tomaron “más de lo mismo” de la primera película, de forma literal.

La cinta triplica todo lo que logró que el primer filme fuera distintivo y memorable. Eso significa que esta secuela tiene mucho más violencia gráfica, más humor negro, más de la subversión postmoderna de las películas de superhéroes y más del espíritu anárquico que convierte al personaje titular en un antihéroe impredecible.

Con esto a su favor, resulta bien poco probable que esta segunda parte no llene las expectativas de los que quedaron satisfechos con el primer filme. Sin embargo con “Deadpool 2”, “más de lo mismo” no es necesariamente implica una mejor película. Lo curioso es que tampoco implica un bajón en calidad de un filme a otro. De hecho, el público está destinado a apreciar que esta producción expanda y acentúe todo lo positivo y efectivo de la primera parte sin convertirlo en una fórmula inerte y predecible. El filme es una superexpansión de la primera parte. Como consecuencia, lo único que no logra replicar es el golpe de chispa creativa que se sintió tan necesario y, más que nada, nuevo cuando Deadpool comenzó a destruir en pantalla todos los clichés de este género con violencia gráfica y humor sagaz e irreverente. 

Resulta extremadamente ingenioso y admirable que en su segunda película, el personaje de Wade Wilson y su álter ego no registren como una caricatura que está esclavizada a una rutina específica para dejar al espectador satisfecho. El personaje todavía no es el equivalente de Bugs Bunny, obligado a decir “What’s Up Doc?” en cada uno de sus cortos animados. El que esto se evite en esta secuela no significa que no vaya a pasar, pero mientras tanto resulta interesante ver cómo los guionistas se dieron a la tarea de trabajar para darle al público “lo que quiere” sin tener que repetirse. 

Para lograr esto, los escritores (Reynolds, Rhett Reese y Paul Wernick), se han liberado de las trabas de la historia de origen del primer filme y apuntaron hacia otra jornada obligatoria en el canon de las historias de superhéroes: ¿Qué sucede cuando el héroe solitario se ve obligado a trabajar en grupo? Lo otro que cae en la mirilla de los guionistas es la noción de que el grupo que va a rodear al protagonista funcione como su familia para llenar sus necesidades emocionales. Dado que para Deadpool nada es sagrado, no es sorpresa que los mejores momentos giren alrededor de cómo el personaje logra literalmente y de la forma más violenta destruir estanoción. 

En resumen, “Deadpool 2” no deja de ser divertida ni por un segundo y en varias ocasiones sorprende, plasmando en pantalla situaciones o chistes que uno jamás se hubiera imaginado ver en películas. Si se va antes de que acaben los créditos, se perderá la parte más demente y maravillosa. Aun con todo esos triunfos, esta es una secuela que logra mantenerse en la misma frecuencia que el primer filme, pero definitivamente no logra superarlo. 


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