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El cineasta Juan Antonio Bayona debuta en la primera división de las superpro-ducciones de Hollywood con “Jurassic World: el reino caído”, quinta entrega de la saga iniciada por  Spielberg. (EFE \ Emilio Naranjo) (horizontal-x3)
El cineasta Juan Antonio Bayona debuta en la primera división de las superpro-ducciones de Hollywood con “Jurassic World: el reino caído”, quinta entrega de la saga iniciada por Spielberg. (EFE \ Emilio Naranjo)

¿Cómo un filme puede tener una trama tan absurda y como quiera ser tan increíblemente entretenido? Esa es la interrogante principal que se presenta después de que “Jurassic World Fallen Kingdom”, la quinta producción de esta franquicia de Universal Pictures que estrena hoy en Puerto Rico, llega a su conclusión.

La cuota de entretenimiento está directamente ligado al talento indiscutible del director español José Antonio Bayona (“El orfanato”, “Lo imposible”), que con esta película sobrevive su primer ejercicio comercial con un estudio de Hollywood.

Si este filme es indicativo de algo, es que este director puede tomar lo más risible y absurdo que se pueda escribir en un guion y lograr darle un poco de gravitas artístico.

Con esto aclarado, resulta pertinente dejar saber que lo absurdo y lo ridículo de la trama de esta secuela viene directamente del libreto. Los brincos esquizofrénicos de tono y género no deben ser una sorpresa para cualquier persona que se sometió a “The Book of Henry”, filme que el cineasta Colin Trevorrow dirigió después del éxito taquillero rotundo que tuvo con Jurassic World.

En esta película, Trevorrow escribió el guion junto a Derek Connolly. En sus mejores momentos, que no son muchos, el guion logra transmitir el entusiasmo infantil de dos escritores que tuvieron rienda suelta para hacer cualquier cosa con los dinosaurios de la Isla Nublar.

Sin embargo, durante la gran mayoría del filme, el guión se dedica a una y otra vez desafiar la lógica y sacrificar la poca credibilidad que puede haber en un filme como este. El que en esta película no haya un dinosaurio que hable o que desafíe la fuerza de gravedad es un verdadero milagro.

Lo peculiar del trabajo de estos guionistas es que se hayan esforzado tanto en intentar hacer algo diferente. Usualmente lo que peor que se puede decir de una secuela es que convierte todo lo que fue original del filme original en una fórmula que se repite en piloto automático, crítica que les aplica a todas las secuelas de “Jurassic Park” incluyendo “Lost World” que fue dirigida por Steven Spielberg.

Ese veneno particular no le aplica a esta película. Para estar claros, sí hay dinosaurios que eventualmente van a generar destrucción y a devorar humanos, pero el contexto no es el mismo.

En algún momento, Trevorrow y Connolly decidieron que estaban escribiendo Jurassic Mansion y que todos los personajes secundarios serían variaciones del abogado que es devorado por el T-Rex en el primer filme.

 Con un guion tan desigual esta película corría el riesgo de ser como la “Jason Takes Manhattan” (el octavo filme de “Friday the 13th”) de esta franquicia, si no fuera porque Bayona le da rienda suelta a su creatividad para ejecutar códigos que usualmente se usan en un filme de horror, pero en esta ocasión con dinosaurios.

Este director es tan talentoso que en varios momentos logra evocar la magia de Spielberg a través de un filtro mucho más oscuro ycínico. Aun así, su dirección no puede hacer mucho para esconder los virajes mas ridículos del guion. Lo mismo le aplica al trabajo de Chris Pratt y Bryce Dallas Howard, que vuelven a interpretar a Owen y Claire.

El director usa todas las oportunidades posibles para resaltar el carisma de sus protagonistas, pero al final esto es aplastado por las maquinaciones de los guionistas y el tono descabellado del clímax del filme. Lo más curioso de todo esto es que un filme que se esfuerza tanto en presentarse como una propuesta diferente termine con la promesa de una secuela que traerá más de lo mismo.


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