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En la cinta, que ya estrenó en la isla, su guionista ha logrado darle un giro distintivo a una comedia que aboga porque uno de los romances más importantes de la vida, es con aquellos que uno acepta como su familia

Lo peor que le podría pasar a una comedia romántica es ser una oferta cinematográfica genérica, sin embargo, afortunadamente “Home Again”, no lo es. 

La cinta, que ya estrenó en las salas de cine de la isla, no sacrifica los detalles de un romance orgánico por algo universal pero insípido en búsqueda de apelar a las masas, y así recuperar su inversión. Una de las cualidades más atractivas de “Home Again”, el largometraje nuevo de Reese Witherspoon y que marca el debut de Hallie Meyers-Shier como guionista y directora, es su especificidad en la historia de amor que presenta. 

El otro punto que vale la pena mencionar, y que impide que los aspectos más convencionales de este género se presenten, es que la trama principal del filme no depende del futuro romántico de su heroína. La película ha sido concebida como una carta de amor a la familia, y no necesariamente la versión tradicional que es amarrada por parentesco. La incertidumbre del futuro de su familia es lo que empuja la jornada de Alice Kinney (Witherspoon), una mujer que acaba de entrar en su cuarta década de vida cuestionando si quiere seguir cargando con las responsabilidades de las decisiones que tomó cuando tenía 26 años.

Esto se materializa en una separación tentativa de su esposo (Michael Sheen) y mudarse de Nueva York a Los Angeles en busca de conectar con su madre (Candice Bergen) y el legado de su padre, un cineasta famoso que falleció antes de que Alice tuviera a sus dos hijas.

En una película convencional, la historia de la protagonista se complicaría cuando conoce a extraño mucho más joven que ella con el que inicia un romance accidentado. Esto sucede en “Home Again”, pero el “novio nuevo” de Alice viene acompañado con dos compañeros más. Como guionista, Meyers-Shier no está interesada en evaluar los pro y los contra de una relación entre una mujer mayor y un hombre menor, como lo hizo su madre Nancy Meyers en Something’s Gotta Give. 

En esta película, la conexión romántica de Alice y Harry (Pico Alexander), un joven director que está a punto de venderle su película a un estudio, es casual y destinada a ser temporera. La razón por la cual él y sus dos compañeros, Teddy (su hermano menor) y George (mejor amigo y guionista) terminan viviendo con Alice es tan creíble como una trama de telenovela que depende un gemelo malévolo. 

Aún así, la razón por la cual esto funciona es porque Meyers-Shier le dedica tiempo a cada personaje para dejarle saber al público que su conexión con Alice es el deseo de tener un núcleo familiar; el poder perseguir sus sueños de hacer películas bajo el manto de una unidad que le dé estabilidad emocional. Sin las complicaciones de un romance forzado, la comedia de esta historia surge de cómo Alice descubre que para completar todos los requisitos de una pareja perfecta se necesitan tres hombres, porque uno jamás estará equipado con todas las cualidades.

Aunque no se puede negar que  “Home Again”  es más liviana que la confección más azucarada de Hollywood, su  guionista  ha logrado darle un giro distintivo a una comedia que aboga porque uno de los romances más importantes de la vida es con aquellos que uno acepta como su familia. 


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