Cuarenta años más tarde esta versión de “Halloween” transforma a su famoso asesino enmascarado en una expresión del miedo a que los traumas psicológicos, físicos y emocionales jamás pueden ser superados. (GFR Media) (horizontal-x3)
Cuarenta años más tarde esta versión de “Halloween” transforma a su famoso asesino enmascarado en una expresión del miedo a que los traumas psicológicos, físicos y emocionales jamás pueden ser superados. (GFR Media)

Toronto, Canadá - Después de seis secuelas defectuosas, un filme de aniversario promedio (Halloween H20) y dos remakes atroces (estrenados en 2007 y 2009), resulta tentador descartar las películas de la franquicia “Halloween” como el equivalente de un zombie cinematográfico: un muerto en vida de Hollywood que solo sigue en movimiento ante la posibilidad de generar dinero en la taquilla.

Sin embargo la versión de “Halloween” que Universal Pictures y Blumhouse Productions (“Get Out”, “The Purge”) estrena hoy en los cines de la isla, cuatro décadas después de la versión original de John Carpenter, marca un borrón y cuenta nueva para esta serie y no solo porque la trama del guion elimina todas las secuelas anteriores. La razón por la cual esta película es la única secuela que cuenta es porque es la única que resulta exitosa en recrear el legado poderoso de Carpenter en el genero de horror y la única que lo ha logrado emulando su material pero llevándolo hacia un territorio nuevo.

Los clones de la versión original de Carpenter destruyeron su credo artístico, la noción de que no hay explicación para actos de violencia y maldad, y en su lugar crearon una fórmula (un loco enmascarado descuartizando adolescentes de las formas más gráficas posibles) que fue reciclada en piloto automático.

Esta nueva versión, dirigida por Danny Gordon Green (“Stronger”, “Our Brand Is Crisis”), quien también colaboró en el guion junto a Danny McBride (“Your Highness”), retiene las convenciones del subgénero del “slasher film” y las ejecuta con brutalidad a la misma vez que las coloca en un contexto artístico nuevo.

Al igual que el sonámbulo asesino en el clásico de horror alemán “Expresión” (1920) la versión original de Michael Myers que John Carpenter plasmó en la pantalla grande en 1978 era una representación tangible del miedo a la posibilidad de que la maldad existe Una manifestación física al miedo irracional que le puede tener un ser humano a la oscuridad y los monstruos que puede estar escondiendo.

Cuarenta años más tarde esta versión de “Halloween” transforma a su famoso asesino enmascarado en una expresión del miedo a que los traumas psicológicos, físicos y emocionales jamás pueden ser superados y estén destinados a destruir a sus víctimas. Este planteamiento del guion es lo que permite justificar la presencia de Jamie Lee Curtis interpretando el rol que le dio un gran impulso a su carrera en el cine con un viraje post feminista.

Esta versión de Laurie Strode ha vivido 40 años obsesionada con la preocupación de que su hija y su nieta sean víctimas de un trauma como el que marcó su adolescencia. Su obsesión se intensifica cuando se entera de que Michael Myers, quien ha estado encerrado en una institución durante todo este tiempo, va a ser trasladado a otra facilidad justo para la fecha titular. El resto de la trama resultaría bastante predecible si el filme no hubiera sido concebido desde el punto de vista de Strode. El no tenera una protagonista esperando a ser atacada rompe con la formula de este tipo de película y se presta para varios momentos de suspenso que logran rendirle tributo a escenas memorables del filme original.

Aquellos que les preocupe el que las ambiciones artísticas de este filme sean pretensiosas pueden estar tranquilos, gran parte de la película depende de que Michael Myers esté suelto una noche de Halloween reclamando más víctimas. Una de las sorpresas de este filme es lo brutales y hasta crueles que son algunos de estos ataques. Si embargo, la dirección utiliza estos momentos de violencia para liberar al filme de uno de los males que han socavado este género. En cada uno de esos momentos Gordon Green y McBride parecen estar recordándole al espectador que no se supone que se quiera o se celebre el que Michael Myers reclame otra víctima.

Esa humanidad inesperada, junto con mucho humor e inteligencia más que justifica el que haya estrenado otro filme titulado “Halloween” en los cines. Aunque el filme no es perfecto, hay una nota discordante que sucede justo antes de la última sección porque es presentada en el guion como un viraje sorpresa, lo único que arruinaría todos los logros de esta versión sería otra secuela.


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