El largometraje estrenó sorpresivamente el domingo en Netflix. (horizontal-x3)
El largometraje estrenó sorpresivamente el domingo en Netflix.

En un mundo ideal, la única sorpresa relacionada al estreno de “The Cloverfield Paradox”, producción que originalmente estaba pautada por Paramount Pictures en los cines, fue su llegada repentina el pasado domingo después de la transmisión del Super Bowl a la plataforma de Netflix. Después de haber visto la película, lo que no deja de sorprender fue como un guión tan defectuoso agarró tanto talento y logró que un estudio de cine financiara el proyecto. 

Esa última parte no resulta tan difícil de comprender. La industria de cine opera canjeando propiedades pre-vendidas y para Paramount Pictures las películas de “Cloverfield” han traído diferentes tipos de triunfo. El estreno del primer filme hace diez años, tuvo un éxito en la taquilla indiscutible. Seguido por el estreno de “10 Cloverfield Lane”, una historia paralela que cambió el género del filme original, tuvo un desempeño moderado en la taquilla pero fue aclamada por la crítica.  

Después de eso, no resulta tan fácil cuestionar el porqué se haya decidido producir un tercer filme. Lo que si resulta incompresible es que Bad Robot, la casa productora de J.J Abrams, el director Julius Onah (“The Girl is in Trouble”) y actores del calibre de Daniel Bruhl, David Oyelowo y Gugu Mbatha-Raw decidieron que esta mezcla de ciencia ficción y horror tenía un guion  que justificaba sus talentos. 

Durante la primera media hora, el filme es todo potencial y está a la par con las otras películas de esta serie con la promesa de dejar al espectador con la boca abierta. Esto eventualmente sucede, pero como resultado de presenciar un filme que se desmorona mucho antes de que la trama haya concluido. Las debilidades de esta película son tan graves, que desafortunadamente terminara reafirmando el prejuicio de que un largometraje que no estrena primero en las salas de cine es de menor calidad que los que si tienen esa plataforma de exhibición.

Entre dimensiones alternas

Si todo eso le parece interesante, pues no está equivocado. El problema es que el guion ni siquiera se da la oportunidad de establecer las reglas de este concepto antes de desperdiciarlo copiando la estructura dramática de la primera “Alien”. Esto significa que personajes que jamas fueron desarrollado mas allá de su arquetipo son eliminados uno por uno con situaciones que requieren efectos especiales que la producción simplemente no tenía dinero para ejecutar. 

Resulta probable que esto no sea cierto, pero todo, incluyendo el compromiso de los actores, va disminuyendo en calidad mientras el guion se va acercando a una conclusión que deja la puerta abierta para un filme que mezcla la trama de los tres que han tenido Cloverfield en su título. Con un mejor guión, la posibilidad de esto todavía resulta interesante. Sin embargo, el deterioro de esta película será un misterio que nadie podrá explicar de forma satisfactoria.


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