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Los protagonistas Miguel Céspedes, Ozuna, Clarissa Molina y Raymond Pozo. (Suministrada)

Gran parte de la trama de “Qué León”, comedia dominicana que estrena hoy en los cines de Puerto Rico, busca darle un giro contemporáneo a su gancho cómico principal.

En un esfuerzo por detener el noviazgo entre “Nicole” (Clarissa Molina ) y “José Miguel” (Ozuna) sus respectivos padres usan whatsapp, mensajes de voz alterados mediante tecnología moderna y perfiles falsos en las redes sociales para generar celos y complicaciones.

En contraste, otra estrategia de estos padres, interpretados por Raymond Pozo y Miguel Céspedes, quienes están convencidos que sus hijos no deben estar juntos incluye sacar a un exnovia obsesiva de José Miguel de un convento. Ese último viraje de la trama es mucho más representativo de la sensibilidad cómica conservadora y hasta anticuada de este filme.

Sin embargo, la dirección ágil y acertada de Frank Perozo y la excelente puesta en escena que resalta todos sus valores de producción, representan claramente un cine dominicano moderno y efectivo.

El núcleo de la historia de “Qué León” es una variación de un conflicto que se ha trabajado desde que William Shakespeare escribió “Romeo y Julieta”.

La película depende de situaciones cómicas que en muchas ocasiones evocan los códigos básicos de las comedias de enredo que Hollywood producía durante la década de los 30 y los 40.

A pesar de no contar con un guion novedoso, las convenciones cinematográficas de un género particular se convierten en fórmula porque su repetición constante es evidencia de que funcionan.

El supuesto abismo social que existe entre la familia rica y privilegiada de este filme con la de la clase trabajadora, se ha visto muchas veces, pero también resulta en un recurso clave para generar los momentos más cómicos del filme y sostener el interés del espectador.

Aunque la unión romántica entre los personajes de Ozuna y Clarissa Molina es lo que dispara la narrativa del filme, su motor cómico es la amistad inesperada que se forma entre Tito (Céspedes) y Camilo (Pozo) cuando se dan cuenta que tienen mucho más en común que su apellido y la necesidad de tratar de controlar la vida de sus hijos.

La forma en que estos dos actores explotan al máximo los momentos cómicos de esta amistad inesperada tiene más mérito que la cuota de originalidad del libreto.

El trabajo de Céspedes y Pozo es igualado por el resto del elenco, que incluye participaciones clave de Jorge Pabón “Molusco” y Jaime Mayol en roles secundarios, y esto está ligado a tener a Frank Perozo (“Colao”) en la silla del director.

Además de su buen manejo del lenguaje audiovisual del medio, su mejor recurso como director es cuidar el trabajo de todos los actores. Aquí al igual que en su filme anterior, Perozo le da la oportunidad a todos de robar carcajadas sin resaltar demasiado que con un pie en falso todos los personajes podrían ser minimizados a caricaturas.

Luce bien Ozuna 

En cuanto al futuro de Ozuna en la pantalla grande se puede decir que su primera película es un buen comienzo. El intérprete de música urbana demuestra naturalidad frente a las cámaras y su trabajo en el filme indica que podría desempeñarse bien de ser asignado un personaje más complejo en otra producción.

El tono liviano de esta producción es lo que permite la efectividad de la comedia.


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