“Wine Country” eventualmente pierde un poco de gasolina creativa en su última sección, pero eso no evita que el público esté dispuesto de volver a irse en un viaje cómico con las talentosas mujeres de este filme. (Suministrada) (semisquare-x3)
“Wine Country” eventualmente pierde un poco de gasolina creativa en su última sección, pero eso no evita que el público esté dispuesto de volver a irse en un viaje cómico con las talentosas mujeres de este filme. (Suministrada)

De primera instancia, parece fácil despachar a “Wine Country”, el nuevo largometraje de Netflix que estrena hoy en la plataforma y en cines de Estados Unidos, como una versión femenina de “The Hangover” o un eco cinematográfico de “Bridesmaids”.

Sin embargo, uno de los logros del primer largometraje dirigido por la comediante Amy Poehler es darle una chispa cómica singular a un filme que une los talentos de ella con Tina Fey, Maya Rudolph, Rachel Dratch, Paula Pell y Ana Gasteyer.

La propuesta principal de tenerlas frente a la cámara es ilustrar cuán alocadas y descontroladas son las mujeres que la interpretan. Durante todo el filme, la dirección de Poehler muestra un interés genuino por averiguar cuán profundos son los lazos emocionales para un grupo de amigas que han llegado juntas a su quinta década de vida.

La celebración del cumpleaños número 50 de Rebecca (Dratch) es el punto de inicio de la trama y lo que justifica que ella y su grupo de amigas decidan escaparse un fin de semana para celebrar a los viñedos de Napa, California.

Aunque sí hay muchos momentos de comedia que son justificados por el consumo constante de vinos, el guion de Liz Cackowiski y Emily Spivey crea el espacio para mostrar cómo cada una de ellas tiene un conflicto que la ha mantenido aislada del grupo.

Abby (Poehler) todavía tiene ansiedad por su divorcio y por la sorpresa de haber sido despedida de su trabajo. Naomi (Rudolph) ha dejado que el enfoque en sus hijos atrase una posible crisis de salud. Catherine (Gasteyer) ha dejado que su vida profesional la deje sin tiempo para nada más y Val (Pell) se siente extremadamente incómoda con todavía estar soltera. 

Durante sus mejores secuencias, el filme se nutre del talento cómico de sus actrices y registra como un documental con un presupuesto millonario. Como directora, Poehler no parece estar haciendo nada particularmente impresionante, pero lograr que los momentos de comedia y drama tengan honestidad y un aire impredecible es un triunfo admirable. Frente a las cámaras, todas las actrices se benefician de estar interpretando personajes que no son lo típico de su estilo de comedia.

“Wine Country” eventualmente pierde un poco de gasolina creativa en su última sección, pero eso no evita que el público esté dispuesto de volver a irse en un viaje cómico con las talentosas mujeres de este filme.


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