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Alden Ehrenreich es Han Solo y Joonas Suotamo es Chewbacca. (AP)

“Solo: A Star Wars Story”, largometraje que estrena hoy en Puerto Rico, comienza de una forma familiar para cualquier persona que en algún momento de las pasadas cuatro décadas haya visto una película de “Star Wars”. Después de ver el logo de Lucas Films en pantalla, el espectador es informado que la historia que verán sucedió hace mucho tiempo en una galaxia lejana. Pero después de eso, la magia distintiva del universo que George Lucas plasmó en la pantalla por primera vez en 1977 disminuye considerablemente.

Así que vamos directo al grano. ¿Es “Solo: a Star Wars Story” una película mala? No, no lo es. Como la mayoría de las películas de la filmografía del director Ron Howard (“A Beautiful Mind”, “Apollo 13”), “Solo” es entretenimiento efectivo de principio a fin con una propuesta audiovisual muy atractiva. El problema es que evaluar esta producción como el nuevo filme del director de “Splash”, “The Da Vinci Code” y “How The Grinch Stole Christmas” sería una forma conveniente de ignorar que la única razón por la cual este filme llega a los cines es porque es una expansión del universo de “Star Wars”, una de las propiedades prevendidas más lucrativas en la historia del cine comercial.

Así que vamos con la segunda interrogante que probablemente tenga preocupado a los fanáticos de estos filmes, grupo al cual pertenezco desde 1977. ¿Es “Solo” la peor película de “Star Wars”? La contestación a esto también es negativo. Esa distinción le sigue perteneciendo a “Star Wars: Episode 1 The Phantom Menace”. Esta película está muy lejos de los defectos asociados con la trilogía de precuelas que devolvieron a George Lucas a la silla del director, pero sí comparte el problema narrativo esencial de esos filmes. De la misma forma que los primeros tres episodios se concentran en presentar cómo Anakin Skywalker se convirtió en Darth Vader, la historia de Solo se enfoca en darnos los orígenes del personaje titular.

Tengo que admitir que como fanático de estos filmes, muchas de las decisiones del guión de Lawrence Kasdan (“The Empire Strikes Back”, “The Force Awakens”) y su hijo Jonathan Kasdan (“In the Land of Women”) me decepcionaron y en muchas ocasiones me irritaron. Sin embargo, como crítico de cine, soy consciente de que eso no le resta a la película. Lo que sí resulta un problema tangible para el filme es que la trama va más en función de generar más filmes que sigan las aventuras de Han Solo y Chewbacca, que presentar una aventura divertida que funcione de forma independiente a los otros filmes y le haga justicia a su personaje central. En otras palabras, el filme insiste en establecer que es el inicio de la jornada del personaje, pero está escrito y estructurado como el comienzo del comienzo. Esta estrategia comercial no afecta los niveles de entretenimiento delfilme, pero le da un toque genérico que minimiza su impacto dramático.

La trama de esta aventura de “Star Wars” comienza con el personaje titular en apuros con la organización del bajo mundo del planeta donde ha estado sobreviviendo desde su adolescencia. Dios nos libre de en algún momento tener que lidiar con el estreno de un filme que presente la infancia de Han Solo, pero en los primeros minutos de esta película nos enteramos que su sueño más grande en el mundo es escapar de su vida de crimen junto a Qi’ra, (Emilia Clarke), su primer amor, y así poder convertirse en el mejor piloto de la Galaxia. Un viraje cruel del destino impide que esto suceda y obliga al protagonista a tener que sumergirse aún más con criminales y traidores para poder rescatar a la mujer de sus sueños. Mientras Han Solo (Alden Ehrenreich) se las ingenia para cumplir con su misión, su destino se entrelaza por primera vez con Chewbacca y con Lando Calrissian (Donald Glover).

Vale la pena resaltar que todo lo que tiene que ver con esos dos personajes de la saga original de “Star Wars” funciona a las mil maravillas en esta película. Todo lo que se desarrolla del trasfondo del personaje titular, cómo se va forjando su química particular con Chewbacca y su rivalidad amistosa con Lando, sin duda deleitará a los fanáticos de esta franquicia a la vez que cargan con las únicas narrativas efectivas del filme. Explicar por qué ninguno de los otros personajes nuevos logra impresionar, implicaría revelar detalles de la trama que los guionistas claramente quieren que queden como sorpresa. Lo que sí se puede decir es que todo el tiempo en pantalla de Thandie Newton, como una mercenaria con el corazón de oro, es bien aprovechado y el personaje de L3-37, interpretado por Phoebe Walter-Bridge, se une a la lista de androides memorables de estos filmes.

La otra pregunta con esta aventura particular de “Star Wars” es ¿cómo exactamente logra Alden Ehrenreich escapar de la sombra de Harrison Ford para interpretar a Han Solo? Lo primero que hay que dejar claro es que el actor no logra escapar del legado de Ford en este personaje. Lo segundo, es que los guionistas parecen estar convencidos de que esto no es algo que el joven actor tenga que enfrentar directamente. Como personaje, el Han Solo de esta historia tiene muy poco que ver con el antihéroe de la trilogía original. Los Kasdan han decidido presentar a un personaje mucho más inocente e inmaduro. Esto tiene lógica, pero no quita que el espectador que busque claves del futuro de este personaje se sienta frustrado cuando no las encuentre.

Durante la ultima sección del filme el actor comienza a acentuar algunas de las cualidades que convirtieron a Han Solo en uno de los personajes más interesantes y divertidos de los filmes originales. Desafortunadamente justo cuando esto sucede, la película llega a su conclusión. Esto impide que Ehrenreich pueda adueñarse de Han Solo de la misma forma que Daniel Glover se apropia del personaje de Lando. Si nos dejamos llevar por ciertas claves que se dan en el tercer acto, la gente de Lucas Films parece estar convencida de que el actor va a tener oportunidad de hacer esto en filmes subsiguientes que giren alrededor de las aventuras de Han Solo y Chewbacca en el Millenium Falcon. Aun así, el toque genérico de “Solo: A Star Wars Story” también podría ser visto como el principio del final. El primer indicio de un futuro donde las películas de esta saga se convierten en un ejercicio comercial obligatorio sin ningún tipo de chispa creativa.


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