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La cinta resalta todo lo absurdo e inmaduro de un grupo de hombres que se rehusan a decirle adiós a sus días de juventud. (Suministrada)

 Aunque sea cierto, proclamar a la película “Tag”, producción de New Line Cinema que estrena hoy, como la mejor comedia del verano no es una distinción que tenga mucho peso.

Este es un género que no ha tenido mucha representación en la pantalla grande desde que Hollywood declaró el inicio de esta temporada. Los cines han estado inundados de superhéroes, spinoffs en galaxias lejanas y secuelas que no tienen reparos en reciclar fórmulas; y es precisamente por esto que el concepto de este filme, inspirado en eventos de la vida real, se siente como algo totalmente nuevo.

A esto se le suma la mejor interpretación de Jeremy Renner desde “The Town” y un guion ágil y divertido que aumenta la cuota de carcajadas resaltando todo lo absurdo e inmaduro de un grupo de hombres cuarentones que se rehusan a decirle adiós a sus días de juventud.

Este estado permanente de inmadurez es facilitado por un juego constante de “Tag”, conocido coloquialmente en los patios de escuelas elementales como “tocaíto”, que ha no se ha detenido desde que Jerry (Renner), Hoagie (Ed Helms), Callahan (Jon Hamm), Sable (Hannibal Buress) y Randy (Jake Johnson) tenían 10 años.

 Para manejar las responsabilidades inevitables de ser adultos, los protagonistas han seleccionado un mes del año donde el juego se activa y cierra con un campeón.

El personaje de Jerry, escrito e interpretado como un atleta ultracompetitivo que no tiene ni una onza de empatía, siempre ha salido victorioso. Cuando comienza el filme, sus amigos se enteran que este ha decidido casarse y retirarse permanentemente del juego. Esto no impide que los personajes principales decidan llegar a la boda para tratar de arruinar el récord perfecto de Jerry.

Aunque la comedia de este filme se especializa en lo ridículo y la inmadurez de sus personajes principales, su efectividad reside en cómo los actores aprovechan todos los momentos que les da el guion para probar que estos personajes no son caricaturas.

Lo otro que resulta ser extremadamente agradable es el ritmo y la precisión de la comedia. Muchas de las manifestaciones recientes de este género llegan a la pantalla como si los actores y los cineastas hubieran experimentando con diferentes variaciones del mismo chiste sin saber exactamente cuál es el que va incitar carcajadas.

Esto no sucede en “Tag”. Cada una de las secuencias va escalando los nieves de lo absurdo con chistes efectivos e inesperados.  Con otro elenco, el viraje azucarado y manipulador de la última sección del filme seria suficiente para opacar las cualidades positivas del filme.

Afortunadamente, Renner y compañía logran que el deseo de jamás querer sentirse como un adulto maduro estable sea contagioso e infinitamente entretetenido. 


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