Alvaro Aponte Centeno, cineasta. (semisquare-x3)
Alvaro Aponte Centeno, cineasta. (GFR Media)

El cineasta Álvaro Aponte Centeno se convirtió recientemente en el primer puertorriqueño en ser seleccionado para formar parte de la residencia para proyectos cinematográficos en desarrollo que otorga el festival de cine más prestigioso del mundo; el Festival de Cine de Cannes, en Francia. 

Gracias a este reconocimiento Aponte podrá trabajar en su segundo largometraje, Sarah, mientras permanece residiendo en París, recibiendo asesoría profesional para terminar de escribir el guion de su historia original. 

“Puerto Rico estaba compitiendo con proyectos de Venezuela, Chile, Afganistán, Turquía y otros países”, contó el director de “El silencio del viento”, en entrevista telefónica.

“Me llena y es un logro para el país. Además, significa que tenemos que buscar la manera de fortalecer nuestra industria porque que el que un festival de esta categoría apoye proyectos de Puerto Rico significa que están interesados en que se haga cine aquí, que se cuenten y se compartan nuestras historias”, indicó.

Anualmente, el Festival de Cannes considera para la residencia los proyectos de sobre 200 cineastas. De estos, elige solamente a seis. Los galardonados reciben, además de la mentoría, acceso a un gran número de salas de cine, un estipendio mensual y la oportunidad de presentar su trabajo en el festival. 

“Salimos en el catálogo del festival y nos llevan para presentarnos como cineastas emergentes con proyectos en desarrollo”, indicó cuyo corto “Mi santa mirada”, fue escogido en 2012 entre unos 4,000 cortometrajes para participar por el premio de la Palma de Oro en Cannes. 

Aponte relató que su participación en la residencia surgió mientras participaba de un Festival de Cine en la ciudad francesa de Toulouse y recibió una invitación para reunirse con productores franceses que estaban mirando diferentes propuestas de largometrajes.

“Yo todavía estoy empezando a asimilar la noticia. Dos días después me dio con mirar el ‘email’ para asegurarme de que era cierto, porque la verdad que es un gran sueño lograr tener un proyecto en cualquiera de las áreas de un festival del cual todo el mundo aspira a formar parte”, dijo Aponte.

El logro es aún más dulce debido a que el proceso de escritura para la propuesta de “Sarah” fue intenso y significó profundizar  en muchas emociones íntimas del cineasta. Aunque no se trata de un proyecto autobiográfico, Aponte sí repasó varios momentos transformadores de su vida para armar la esencia de la trama. 

Esta segunda película del boricua gira en torno a la historia de una adolescente estudiante de piano que aspira a ingresar en una escuela especializada en música. En medio de esa añoranza se enfrenta a una crisis debido a dilemas que tienen que ver con el reconocimiento, la aceptación y el abandono. Además, debe lidiar con el surgimiento de la enfermedad mental de su madre, que se convierte en un obstáculo para que ella pueda transitar exitosamente la dura prueba personal que tiene ante sí, y la lleva a cuestionar también la relación con su padre. 

Otro de los temas de la película es la exploración sexual de la joven, más allá de las relaciones heterosexuales. 

“Es una idea original y salió de cosas que había vivido en la adolescencia. Por ahí fui tejiendo y encontrando la historia”, contó el cineasta, quien antes de hacer películas estudió chelo y guitarra clásica. 

Cuando finalice la residencia en Francia, Aponte tiene como meta comenzar a levantar los fondos necesarios para iniciar el rodaje, preferiblemente en Puerto Rico. Sin embargo, confesó que siente preocupación por el escenario actual de la industria en la isla, debido a que a pesar del buen momento creativo que se está dando, el presupuesto para apoyar los proyectos escasea. 

“Debería ser lo contrario y creo que es momento de replantear el apoyo al cine local”, apuntó. 

El cineasta, sin embargo, evita que este panorama lo desvíe de su intención de seguir contando historias para abrirse paso en el competitivo mundo del cine. 

Con su primera película, que dirigió y escribió, Aponte logró obtener varios premios importantes. Entre ellos estuvo dos menciones especiales en el 32 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el más importante de Argentina y único en su categoría en América Latina. “El silencio del viento”, que narra la travesía ilegal de dominicanos para llegar a Puerto Rico, obtuvo dos menciones especiales en las categorías de mejor actriz, a la protagonista Kairiana Núñez Santaliz, y al filme boricua en el renglón de Mejor Película. 


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