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Viola Davis. (Invision/AP/Chris Pizzello)

Londres - La actriz estadounidense Viola Davis da un giro a su carrera con su papel en "Widows", la última película del británico Steve McQueen, en la que rompe estereotipos y que considera "revolucionaria" especialmente en un aspecto: "la sexualización de la mujer negra".

"Estoy muy orgullosa de mi escena de sexo con Liam Neeson", el gallardo actor norirlandés, revela la artista en una entrevista con Efe durante la presentación de la cinta en Londres, a la que asiste acompañada de McQueen y varios compañeros de reparto.

"Me encanta la escena de apertura, yo besando a Liam, en la cama, con mi pelo natural, con mi piel negra, a mis 53 años", explica.

"Estoy feliz con la sexualización de la mujer negra, y él no es un dueño de esclavos, ni mi chulo, sino que es mi esposo, y pienso que muchas veces las mujeres negras son relegadas a papeles de criadas o sumisos o demasiado masculinos", afirma.

"Además, cuando hay una mujer negra en una película, normalmente su piel es mucho más clara que la mía", prosigue la protagonista de "The Help" y "Fences", que ha hecho historia con su triplete de premios Oscar, Emmy y Tony.

Davis interpreta en "Widows" a Veronica Rawlins, la esposa del cabecilla de una banda criminal (Neeson) que decide perpetrar un golpe con la ayuda de las otras viudas cuando el grupo de delincuentes muere en un asalto fallido.

Basada en una teleserie británica de la década de los 80 que tenía el mismo título, la película narra la evolución de estas mujeres de distinta raza y clase social, encarnadas por Michelle Rodríguez, Elizabeth Debicki y Cynthia Erivo, con la vibrante y corrupta ciudad de Chicago (Estados Unidos) de fondo.

La cinta cuenta también con un buen elenco masculino, donde destacan Colin Farrell y Robert Duvall como miembros de una saga política y el actor londinense de moda, Daniel Kaluuya, que debuta como gánster tras su éxito en "Get Out".

McQueen explica a Efe que, cuando vio la serie con 13 años, se sintió identificado con esta historia de mujeres que logran algo "de lo que nadie las cree capaces", y decidió llevarla al cine cuando al llegar a Hollywood se dio cuenta de que había una escasez de buenos papeles femeninos.

Encontrar a las cuatro protagonistas fue un proceso no siempre fácil, pues la estadounidense de origen latino Michelle Rodríguez, famosa por sus cintas de acción, "primero dijo que no", pero al final consiguió "un reparto con perfecto equilibrio".

"Para mí, Viola está a la altura de Katherine Hepburn o Joan Crawford, tiene una gran profundidad", declara el director de "12 Years a Slave", que revela que Debicki se presentó a una audiencia "y la bordó", y Erivo fue todo un descubrimiento "que va en camino de conseguir grandes cosas".

Al trasladar la trama de la Inglaterra de los años 80 al Chicago actual, McQueen quiso que la ciudad estadounidense, "desaprovechada en el cine", "fuera también protagonista", con todos sus éxitos, contradicciones y tensiones.

En la presentación estuvo Rodríguez, que contó a Efe en delicioso español que le costó ponerse en la piel de la latina Linda, un papel muy alejado de las heroínas "fuertes y con gran ego" que había interpretado hasta entonces.

"En mi carrera me enfoqué hacia las mujeres mitológicas, quería dar un referente a las niñas que crecieron como yo, sin mucho que admirar, y de repente Linda me recordaba a mi madre, a mis tías, con esa fortaleza interna pero también con esa vulnerabilidad", indica la actriz, de madre dominicana y padre puertorriqueño.

Explorar esa faceta de sacrificio ante "los abusos del macho" supuso un reenfoque de sus dotes de actuación, pero el resultado fue "gratificante": "de este personaje aprendí a respetar a la madre que amo, a las decisiones que tomó en nombre del amor incondicional", afirma.

Aún con ligero acento norteamericano, el londinense Kaluuya, de 29 años e hijo de inmigrantes ugandeses, cuenta a Efe que disfrutó al encarnar a un criminal sin escrúpulos como Jatemme Manning, el hermano matón de un candidato político en "Widows", algo que "no había ejercitado".

Relata que se inspiró para el personaje en gente que conoció en su juventud en un barrio de Londres y hablando con un tipo que había estado en prisión, y que le reveló que el secreto para interpretar a un despiadado delincuente "está en los ojos".

"En esa mirada desapegada se ve que la persona ha hecho algo que ha provocado que se odie a sí mismo, lo que hace que también desprecie a los demás", explica.

Con "Widows", que se estrena a partir de mañana en Latinoamérica y el 30 de noviembre en España, McQueen zanja una historia que tenía pendiente, pero advierte: "Me quedan muchas más".


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