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"Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño''. Bertolt Brecht

Si a estas alturas del partido, todavía hay quien cuestione la función social del arte, valdría la pena echar un vistazo a la multiplicidad de manifestaciones artísticas que se han suscitado en medio de la huelga universitaria que mantiene paralizado el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Una de las más populares ha sido una intervención artística que cobra sentido en los momentos de mayor tensión entre manifestantes y oficiales de la Policía de Puerto Rico. Se trata de la Unidad de Operaciones Tácticas de los Payasos Policías; un colectivo espontáneo de artistas de diversas disciplinas que han respondido con escobas y narices rojas a la posibilidad que se desate la violencia.

Son mediadores y su performance tiene propósitos que van más allá del mero entretenimiento. Así describieron su trabajo seis de sus integrantes. El grupo lo componen figuras familiares dentro de la escena cultural del País como el capitán del pelotón el actor Israel Lugo, el músico de Cultura Profética Omar Silva, las actrices Jessica Rodríguez, Naomi Bounafoux y Cristina Sesto; así como el actor Julio Ramos. Todos profesionales del arte y hasta varias abogadas y profesores.


El performance opera básicamente así: el pelotón llega marchando dirigido por su capitán. Llevan chalecos antibalas de cartón y palos de escoba para “barrer las calles”. Establecen un área para la acción teatral, luego de reportarse con el oficial de más alto rango de la Policía. Llegan en momentos donde la tensión ha convertido la zona en una olla a presión a punto de explotar. Imagínelo. Una discusión fuerte. Macanas y manifestantes enfrentados. De pronto, de la nada, entra un pelotón de payasos que siguen instrucciones como bailar la culebrita o subir y bajar sus manos. Todo el mundo ríe y las venas de la frente dejan de latir con coraje. En ese tipo de situaciones tienen sentido los Payasos Policías. Eso sí, la causa les compromete.

“Casualmente casi todos nosotros estudiamos con exenciones de matrícula en la UPR y ahora somos profesionales que aportamos al País”, contó Lugo quien ideó el concepto durante las Fiestas de la Calle San Sebastián.

“Me pareció muy fuerte un titular de este periódico que leía: ‘La Policía barre las calles’. Casi no había nadie porque llovió. Me pareció absurdo el despliegue de policías”, contó Lugo quien convocó a sus compañeros a trabajar una comparsa con clowns vestidos de policías.

“El ‘clown’ no es el payaso de cumpleaños, que es un oficio noble y tiene su valor, pero el ‘clown’ de Circo es una figura trágica que se ríe de algo muy triste”, describe el actor quien en esa ocasión terminó realizando el performance solo. Esta vez, en la primera convocatoria llegaron unos diez y ya en las cuatro ocasiones en que han hecho el performance en la UPR han alcanzado los 25. De hecho, están reclutando cadetes a través del portal payasopolicia.wordpress.com.

También llegaron las críticas y uno que otro policía se sintió ofendido.

“No hay un punto medio con nosotros o nos aman o nos odian”, confiesa Bounafoux. “Llegamos y como es inesperado la gente se sale de foco y los ánimos se calman”, dice por su parte Sesto. “Ha habido momentos tensos, sí. Nos hemos asustado”, cuenta Ramos. “Todos tenemos una historia de agradecimiento con la Universidad”, abonó Rodríguez.

¿Quieren ridiculizar a los policías?

“Lo que nos parece una verdadera payasada es ese despliegue de fuerza innecesaria”, coinciden todos con Lugo quien la primera vez que lo hizo en la San Sebastián terminó en el cuartel de la Policía por una confusión con una tablilla, una pieza de su utilería. Curiosamente, el guardia que lo llevó hasta el cuartel le contó que él también era payaso. A fin de cuentas, un entendido de narices.


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