En la foto, Doris Báez, sobrina de la artista junto a Carmen Ruiz de Fishler y Nereidín Feliciano (semisquare-x3)
En la foto, Doris Báez, sobrina de la artista junto a Carmen Ruiz de Fishler y Nereidín Feliciano. (Vanessa Serra Díaz)

Las honras fúnebres de la reconocida pintora puertorriqueña Myrna Báez, quien falleció el 24 de septiembre por un ataque cardiaco, comenzaron ayer en la Funeraria Buxeda, en Hato Rey, adonde llegaron familiares y amigos del mundo de la cultura.

El velatorio de quien también se destacó en el grabado y en la escultura, se llevó a cabo en la sala A y B del lugar. Sus cenizas estaban colocadas en una vasija de barro creada por el ceramista Jaime Suárez. A la izquierda destacaba un autorretrato de 1963, realizado al óleo sobre masonite y a la derecha se apreciaba la bandera de Puerto Rico.

Al frente, había dos televisores. Uno presentaba un secuencial de fotografías de momentos importantes de la vida de la artista y representaciones de sus obras. En el otro, se presentaban tres documentales sobre ella. Uno de los documentales era “El espejo del silencio”, realizado por Sonia Fritz; el segundo era el “Documental de Retrospectiva”. que se presentó en el Museo de Arte de Puerto Rico en el 2001 y el tercero, de Irene Estévez.

Carmen Ruiz de Fishler, directora del Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad del Turabo, quien estaba presente, aseveró que Myrna es merecedora de una casa museo como la que posee Frida Khalo, en México. “Su obra es tan compleja y de tantas facetas y el estudio donde ella pintaba y que estaba en su casa, en Hato Rey, era tan particular, que uno quisiera que otros pudieran conocer ese entorno”, destacó.

La calígrafa Nereidín Feliciano señaló que Báez, de 87 años, era una mujer firme, de principios sólidos y defensora de la puertorriqueñidad.

Por su parte, el artista plástico Rafael Trelles expresó que el fallecimiento de Báez deja enlutecido el mundo de la cultura, especialmente de las plásticas.

Se nos ha ido una gigante, una mujer valiente, defensora de la independencia de Puerto Rico, defensora de nuestra cultura y del derecho de la mujer. Ella fue una pionera en un momento en el que a la mujer se le hacía más difícil destacarse en una disciplina dominada por hombres. La historia del arte puertorriqueño es un antes y un después de Myrna Báez”, aseguró.

Por la noche se realizó una misa en el lugar.


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