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La fase actoral de la zarzuela ha hecho que el carismático artista renueve su amor por el canto lírico. (Xavier J. Araújo Berríos)

Él, a punto de casarse sin estar enamorado.

Ella, comprometida y limitada por una leyenda que amenaza con matar a cualquiera que no sea gitano y la bese.

Pero Mario, el conde, y Amapola, la gitana, se revelan contra las normas que dictan que su amor es prohibido.

La trama, cautivadora, es sazonada con música y canto. Bien podría tratarse de una novela turca de esas que en estos tiempos se han hecho tan populares en Puerto Rico, pero es una zarzuela atemporal titulada “La leyenda del beso”, tan exitosa que desde su estreno en el año 1924 no ha dejado de presentarse en escenarios por todo el planeta.

La próxima oportunidad de disfrutarla en Puerto Rico será este fin de semana, cuando la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce se convierta en el castillo donde Amapola y Mario podrían descubrir el verdadero amor.

“Voy a tener que trabajar y cantar muy lindo líneas para que ella se enamore de mí”, anticipa Mario, a quien da voz y carácter el barítono argentino Gustavo Feulien, cuyo corazón en realidad le pertenece a la soprano puertorriqueña Samarie Alicea.

La carrera de Faulien comenzó en el 2004 en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, en Argentina. Desde entonces su trayectoria ha ido en ascenso, llevándolo a recorrer Europa, Estados Unidos y Canadá, hasta convertirlo en algo así como el “latin lover” de la ópera.

Se presentó en Puerto Rico por primera vez en el año 2011, cuando junto a Ópera de Puerto Rico interpretó a Belcore en “L'elisir d'amore”. Opera de Puerto Rico lo volvió a traer en 2013 para interpretar a Malatesta en “Don Pasquale”, y luego regresó en 2014 para ser Mario en la versión de concierto de “La leyenda del beso”, presentada por la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico. Esta segunda personificación de Mario en versión teatral presentada por la Fundación Puertorriqueña de Zarzuela y Opereta y con música de la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano, supone el debut oficial del argentino en el género de la zarzuela.

“Había hecho la parte musical con la Sinfónica de Puerto Rico, pero esto es el montaje completo, la puesta en escena, todo el libreto del personaje, voy a ser otra persona ahora”, destaca el barítono.

“Los diálogos que hago en la ópera tienen acompañamiento (musical), entonces tienen una métrica, hay un ritmo que respetar. Esto es muy libre, como creé el personaje yo”, dice al comparar ópera con zarzuela.

Si bien se confiesa enamorado de la ópera, Feulien admite que le ha encantado el teatro musical.

“Con el teatro tengo realmente mi tiempo. ¡Ya hasta Hollywood no paro (ríe). ¡Quiero más!”, afirma el carismático artista, que no supo que era barítono hasta los 22 años cuando tuvo que tomar clases de coro como parte de los requisitos para sus estudios en guitarra clásica. Entonces abandonó su sueño de ser estrella de rock para dedicarse a la ópera.

“Quería ser una estrella de rock. Una vez que descubrí la ópera quedé completamente enamorado hasta el día de hoy. Llevar el instrumento (la voz) conmigo y trabajar con él, no sé… Voy en el metro y voy pensando en el instrumento, sintiendo el instrumento y viendo ‘¡ahora qué puedo probar!’. En la ópera nunca el tiempo es real (lo impone la música), es todo un conjunto, por eso es complejo, por eso me vuelve loco también, porque va todo por arriba de la música, es como lo más completo del arte, desde lo visual, teatro y música”, describe con pasión.

Feulien, quien está en Puerto Rico desde febrero, explica que le ha gustado mucho poder desarrollar el personaje y luego pulirlo en los ensayos al compartir en escena con los personajes que a su vez han desarrollado los colegas Anais Mejías (soprano que interpreta a Amapola) y el tenor José Daniel Mojica (Iván).

“Al principio es buenísimo porque uno descubre, va navegando encima del personaje, uno puede leer el libreto e imaginarse un personaje, pero al momento de encontrarse con el colega que va a personificar (el otro papel), (uno piensa): ‘¡Ah! Ahora trabajo de otra manera porque él lo va a interpretar de esa manera'. Y entonces yo concreto la idea que tengo de él y de ella. ¡Eso es lo más rico! Sobre todo porque tenemos mucho diálogo, la conexión de número y número musical está unido por diálogos teatrales y todo ese trabajo para mí es súper divertido”, detalla.

Pero regresando al asunto de la voz y el canto, lo que explica Feulien suena aún más intenso: “Es muy grata la zarzuela para barítonos, tenemos las mejores líneas: son jugadas porque estamos al límite siempre, es muy extenso el papel y la extensión vocal es muy aguda, casi que demanda un tenor, alguna música es muy pasional y uno tiene que estar óptimo al 100 por 100 para resolverlo vocalmente”.

Gil René está a cargo de la dirección artística en esta ocasión, Jo Anne Herrero es directora de la coral integrada por más de 20 cantantes, Raúl de la Paz director de baile y Vilma Martínez creó el vestuario. La Orquesta Filarmónica Arturo Somohano estará dirigida por José E. Vanga.


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