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(David Villafañe)

Entusiastas, motivados y orgullosos de formar parte de la feria de artesanías más grande del Caribe, la de las Fiestas de la Calle San Sebastián, cientos de artesanos y artistas confían en sobrepasar sus expectativas económicas y artísticas, tras la buena acogida de los aficionados del arte que se dieron cita la multitudinaria celebración en el Viejo San Juan.

En el Cuartel de Ballajá se exhiben los trabajos artísticos de sobre 300 artesanos y artistas plásticos puertorriqueños que abarcan todo tipo de medio y expresión cultural presentada a través de la madera, piel, tela, vidrio, cemento, metal, aluminio, acrílico o cualquier elemento que de vida a la creatividad de nuestros artistas.

De la misma forma que miles de personas se dan cita en las calles adoquinadas para disfrutar de la oferta musical en vivo, otras visitaron desde temprano en la mañana de ayer el espacio histórico para adquirir alguna obra o artesanía de su predilección.

Locales y turistas recorrieron la zona desde las 9:00 a.m. hasta el cierre de las fiestas.  Ha muchos se les observó con su nueva obra de arte en manos o exhibiendo una artesanía en el cuello. Las mesas de los artesanos se mantuvieron con bastante público que no siempre se llevan consigo una pieza, pero sí opta por conversar y conocer los trabajos de nuestros artistas y los diferentes medios que trabajan.

“Llevo 33 años viviendo a las fiestas a presentar mis trabajos a pesar de que es más difícil entrar y salir, ya que el crecimiento de las fiestas ha ido incrementado año tras año, con mucho turismo. Esto ha crecido vertiginosamente. Sinceramente las expectativas para todos los artesanos son bien altas. Aquí vienen más de 250,000 personas y que con que pasen por mi mesa 1,000 personas a comprarme me voy conforme. Esta es la feria de artesanías y música más grande del Caribe. Monté hoy (jueves) y ayer ya tenía varios güiros por encargo. Aquí el puertorriqueño hace lo que sea por venir a las fiestas sin importar lo que esté pasando”, indicó Osiris Zambrana Torres, artesano de güiros y puyeros.   

Zambrana explicó que “antes veníamos 30 artesanos ahora entre los que estamos en el Cuartel de Ballajá y afuera somos como 500 artesanos. Pero el turista o músico en mi caso, que viene a buscar una pieza es bien exigente en el sentido de que vienen con la determinación de comprarla”.

En esa línea de que el público busca sus artesanos predilectos sostuvo que ejemplos de esto son los pilones de Atanel Muñiz y el tallador de santos Nelson Vázquez, (talla natural). Ambos artesanos expresaron que el movimiento de público ha sido considerable y con bastante fluidez.

Para Vázquez, esta feria no es la mayor en ventas, ya que los talladores de santos tienen su nicho en el Encuentro Nacional de Santeros. No obstante, reconoció que desde que tiene uso de razón asiste porque es una buena oportunidad de exponer su trabajo y dar a conocer cómo realiza la talla natural de santos y el uso de las maderas nativas o antiguas.

De la galería a la San Sebastián

Precisamente, el escultor Franklin Graulau, reconocido en la isla por sus exposiciones de cerámicas escultóricas regresó a la feria para exponer obras pequeñas y con un mayor alcance del público general. A partir del huracán María, el artista plástico decidió realizar obras pequeñas con materiales que el fenómeno atmosférico destruyó.

“Estar aquí no es solamente vender es también educar a las personas de lo que es la cerámica, el arte y la combinación de medios mixtos. Son piezas de conversación. Además, es la oportunidad de salir de las galerías. En mi caso estaba encajonado en un público de alto poder adquisitivo, gracias a Dios. El trabajar en un formato pequeño te da la oportunidad de que otras personas conozcan tu trabajo y aprecien el arte”, sostuvo el escultor.  

Ninguno de los artistas y artesanos entrevistados consideró que el público se inhiba de asistir a las fiestas ante la ola criminal que enfrenta la isla.

“Siempre va a haber gente que no venga, pero son menos. No podemos dejar que las cosas que están pasando en el país nos priven de hacer las cosas”, comunicó la artista plástico, Carmen Altagracia, que exhibe por tercera vez sus trabajos.   

“No creo que se van a inhibir de asistir, al contrario, ya se nota que van a venir muchos’, afirmó la artista plástico Angélica María.  

Graulau fue más allá al declarar que la violencia es un mal mundial y que no podemos

privarnos de hacer lo que tanto deseamos. Eso sí, aclaró que el llamado alto a la violencia debe ser de todos los ciudadanos.


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