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Natalia Lasalle Morillo y su madre, Gloria Morillo, contextualizarán tragedias griegas al presente social y cotidiano de Puerto Rico basado en sus diálogos. (Suministrada)

La fascinación de la artista Natalia Lasalle Morillo con la figura de su madre, Gloria Morillo, la llevó hace tres años a comenzar un proyecto artístico de reconstrucción de la memoria a través de una serie de entrevistas grabadas en vídeo.

Lasalle Morillo quería, sobre todas las cosas, entender a su madre, acercarse a ella, pero creando un “espacio de compasión” a través del cual pudiera aprender de ella y sobre ella. Ese lugar lo ha ido construyendo a través del sonido y la imagen, del vídeo y el teatro, con los que se ha sumergido en una exploración artística para continuar este trabajo en proceso.

“Después de tanto tiempo trabajando con estos medios, esta es la mejor manera de entenderla a ella y tomar las decisiones sobre en qué voy a estar de acuerdo y en qué no voy a estar de acuerdo porque al final de cuentas si yo no descifro esta relación, quién sabe lo que pasará con mis hijos. Es algo bien personal, pero de este impulso bien personal, creo que hay algo muy general con lo que el público se puede identificar”, expone.

Parte de lo que está trabajado lo mostrará en la pieza “En parábola”, la cual presentará hoy, jueves, a las 7:30 p.m., en el espacio Diagonal, en Santurce. Este trabajo forma parte de La Espectacular, residencia para artistas, que respalda los procesos creativos. Se trata de una propuesta de teatro, vídeo e instalación, con la que Lasalle Morillo busca contextualizar tragedias griegas al presente social y cotidiano de Puerto Rico basado en las conversaciones entre ella y su madre. Para este proyecto leyó y repasó junto a su progenitora las obras “Antígona”, “Edipo Rey” y el libro “El género del sonido”, de la escritora canadiense Anne Carson, estableciendo diversos diálogos que se mostrarán durante la presentación de esta noche, donde el vídeo creará un espacio de contexto sobre el cual se montará un performance, que estará a cargo de ambas.

“Me interesaba que ella tuviese esa experiencia de poder performear en un espacio en vivo y tener esa relación con un público. A pesar de que mi mamá no estudió teatro ni arte, sí tiene esta atención e intención y tiene esta sensibilidad para entender y trabajar este tipo de historia. Como ya había hecho algo con ella sobre su vida cotidiana pues dije vamos a trabajar estas historias que ya tienen una base, y ver cómo ella puede entender esto y cómo puede asociar estas historia -que no tienen que ver con su vida- a su entorno y a su vida cotidiana”, precisa.

Mediante este proceso, Natalia Lasalle Morillo no solo ha podido seguir descubriendo y explorando dinámicas artísticas, sino que también ha logrado un mejor entendimiento de la relación con su madre.

“De no entender y de estar en un caos por entender, ya estoy en paz. Creo que las dos hemos llegado a un tipo de paz, de comprensión la una con la otra y he aprendido un montón de cosas, incluso, que no debía saber”, dice, entre risas.

Tragedia griega

Hace dos años, Natalia Lasalle Morillo comenzó a releer grandes obras de la literatura griega porque le interesaba entender cómo la sociedad todavía se rige, inconscientemente, por estas narrativas tradicionales. En esa reflexión se percató de cómo muchas de estas tragedias guardaban paralelismos con la situación actual de Puerto Rico. Desde las situaciones políticas y sociales, la naturaleza salvaje a la importancia de lo divino, vio varios vínculos y se aventuró a estudiarlos.

“Me interesaría ver cómo estas historias que existen hacen miles y miles de años todavía tienen cierto tipo de relevancia y todavía hay esta conexión a lo mundano, a lo cotidiano. Pero también la relación del ser humano a lo que va más allá, a lo divino, y qué eso significa aquí”, dice.

La artista, quien desde los 17 años vive en Estados Unidos, también quiso explorar en este proceso -utilizando su relación con su madre y la tragedia griega- su propia relación con este país, al que va y viene constantemente. De ahí el uso de la figura de la parábola, de ese juego de la imagen y la palabra, con el que al final ha querido construir su propia realidad, su propia narrativa.

“Del mismo modo que yo he tratado en este proceso de entender a mi mamá, he tratado de entender mi relación con este territorio. En los pasados 10 años, uno de los procesos más grande que he tenido que llevar a cabo es entender cómo yo me ubico aquí, cómo yo me entiendo aquí, y en gran parte de eso va ‘En parábola’. Es cómo las personas pueden reconstruir las historias de sus espacios y su relación con esta isla que tiene sus particularidades. Es cierto que tenemos una historia que quizás es un poco fragmentada, pero en vez de pelear esa fragmentación, quizás se trata de cómo podemos apropiarnos de ella y construir algo”, expresa.

Lasalle Morillo ha tenido durante su proceso de creación la colaboración de Awilda Sterling, la artista visitante en esta residencia artística, quien ha aportado a la pieza con su sapiencia y sensibilidad.

“Nibia Pastrana y Gisela Rosario (coordinadoras de La Espectacular) han sabido escoger bien. No había tenido la oportunidad de conocer a Awilda y tengo que decir que además de tremendo ser humano ha sido bien importante para mí en el proceso porque su manera de trabajar es bien parecida a la mía en cuanto a cómo nos interesa trabajar el teatro o el performance desde un punto de vista más visual pensando en la materia de los elementos y cómo se incorporan en el espacio. Ella me ha dado mucha tranquilidad. Además, no había conocido a alguien que entendiera tan bien mi trabajo y con tanta sensibilidad. Me ha dado mucha seguridad y paz”, comenta.

Natalia Lasalle Morillo, en tanto, señala que decidió solicitar a la residencia artística La Espectacular, luego de conversar con la también artista y director de Beta Local, Sofía Gallisá Muriente, quien la animó a participar.

“Para mí ha sido bien interesante porque llevo entrando y saliendode Puerto Rico por un montón de tiempo y hace como tres años me surge este impulso que creo que va más allá de mí de que quería hacer cosas aquí a pesar de que voy a estar saliendo por cosas del trabajo y por la vida. Esta residencia me ha dado ese espacio”, precisa la artista, quien continúa sumergida en explorar, a través del vídeo y el teatro, esas voces e imágenes que nos ayudan a construir nuevos espacios y nuevas narrativas.


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