De izq. a derecha: Lionel Villahermosa, Gisela Rosario, Antonio González, Jaime Suárez, Marianne Ramírez, Llaima San Fiorenzo y Margaret Mair. (horizontal-x3)
De izq. a derecha: Lionel Villahermosa, Gisela Rosario, Antonio González, Jaime Suárez, Marianne Ramírez, Llaima San Fiorenzo y Margaret Mair. (Vanessa Serra Díaz)

El Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC) estrenó hace cuatro años un programa artístico de impacto social llamado Proyecto Santurce: El MAC en el barrio. Con este proyecto -que se dio en el contexto de los 30 años del museo- la directora ejecutiva de la institución, Marianne Ramírez, proponía crear un vínculo entre el museo, los artistas y la comunidad de Santurce, donde se encuentra la sede de la institución.

Lo que jamás imaginó Ramírez era el impacto que tendría este programa, el cual este año celebra su quinta edición extendiendo su programa a comunidades de Santurce, Río Piedras, Guaynabo y Cataño. Esa expansión -que ha surgido por el interés de las propias comunidades- ha provocado un cambio de nombre en la propuesta, la cual ahora se llama El MAC en el barrio: De Santurce a Puerto Rico.

Ha habido un interés particular no solamente de las comunidades, sino también del gobierno (central y municipal) que nos hace el acercamiento para extender el proyecto a Guaynabo y Cataño”, explicó Ramírez.

Desde la primera edición hasta ahora, el proyecto ha impactado a 12 comunidades y se han desarrollado 19 obras/proyectos artísticos que “evidencian la adecuacidad del arte para dar voz a sectores socialmente marginados y cómo el arte puede constituir un mecanismo de apoyo fundamental para procesos de justicia social”, según expresó la directora ejecutiva de la institución.

La particularidad de este programa es que expande el campo de acción fuera de los muros del museo, haciendo que el proceso artístico sea participativo y accesible a todos, sin importar edad y situación económica.

Durante cada edición, los organizadores de El MAC en el barrio - mediante un programa de comisiones artísticas- escogen diversos artistas para que trabajen proyectos con enfoque interdisciplinario directamente con las comunidades asignadas. A través de un proceso de creación colectiva y programas de educación histórica y cultural se va creando una obra o proyecto artístico que luego se presenta al público libre de costo.

Para esta quinta edición se escogieron 12 proyectos que se desarrollarán en diversas comunidades de Santurce, Río Piedras, Guaynabo y Cataño. Estos dos municipios se integran por primera vez al proyecto, que cuenta con el respaldo diversas organizaciones sin fines de lucro tanto de Puerto Rico como de Estados Unidos.

Ramírez, quien es la curadora del programa, explicó que este año recibieron alrededor de 40 propuestas de artistas interesados en formar parte de la iniciativa. Las seleccionadas fueron escogidas por la calidad de sus artistas y por los temas a trabajar.

“Este es un proyecto que en gran medida es de justicia social a través de la cultura. Los conceptos que elaboran y trabajan estos proyectos les dan espacio a grupos o a manifestaciones que no necesariamente han gozado de representación en los circuitos más reconocidos del arte. Lo que busca nuestro proyecto es dar cabida y un poco reflejar lo que es la complejidad de Puerto Rico y de grupos que no necesariamente tienen acceso a la escena cultural”, explicó.

Propuestas variadas

En esa dirección, los artistas de esta edición elaborarán proyectos variados en lo que abordarán con las comunidades temas como justicia ambiental, justicia habitacional, raza, migración, violencia doméstica, historia cultural e identidad comunitaria. Lionel Villahermosa, quien abre este quinto ciclo este domingo, a las 7:00 p.m., en el MAC, con el proyecto “Sylvia Rexach: Inédita” presentará con varios adultos mayores del Miramar Housing y otros artistas colaboradores, un recorrido histórico multidisciplinario inspirado en la música y el legado de la compositora santurcina. La pieza es una mirada a la ciudad desde las memorias y el rastro de esta figura.

Villahermosa lleva varios años investigando y trabajando piezas alrededor de la figura de Rexach a través de una serie de presentaciones musicales y performática. Pero, en esta ocasión, hará algo diferente con este recorrido, en el que fusionará la música, el vídeo y el relato.

“Lo bonito de este proyecto ha sido acercarme a una población mayor con la que tengo una conexión especial y de pronto ver cómo me ha dado a mí material hermoso para enriquecer mi trabajo. No es que yo he ido a enseñarles a ellas -porque todas las que participan son mujeres-, sino todo lo contrario, es un aprendizaje mutuo. Así que esto ha sido bien chévere y le ha dado a mi proyecto de Sylvia la oportunidad de ampliarlo”, compartió el artista.

En el caso de Llaima Sanfiorenzo, quien junto a Margaret Mair trabajará en un proyecto de taller de autorretratos en la comunidad del Caño de Martín Peña, este programa le ofrece la oportunidad de darle continuidad a su propuesta de autorretratos que lleva trabajando en diversos lugares desde hace ocho años.

Durante tres meses ambas artistas ofrecerán talleres a niños y jóvenes de la comunidad, entre los 9 a 21 años, a quienes les ofrecerán herramientas para que puedan desarrollar sus autorretratos.

“Este es un proyecto que se nutre totalmente de estar en una comunidad. Lo que nosotros vamos a crear ahora es algo nuevo que vamos a hacer con ellos y las imágenes que se van a hacer son nuevas y no sabemos cuáles van a salir. Se utiliza una metodología de 13 pasos que los lleva a un reconocimiento personal de quiénes son ellos y de quiénes son con relación a la comunidad”, explicó.

Hay artistas que repiten en el programa, como es el caso de Jaime Suárez, quien el año pasado trabajó un proyecto mural en Alto del Cabro, y ahora estará en la comunidad de Amelia y Vietnam, en Guaynabo, laborando una propuesta en la que también participará el artista Jocsan Rodríguez.

“Uno no vacon una idea fija. Es reunirte con la comunidad -ya nos hemos reunido con varios grupos- y vamos formando la dinámica”, dijo Suárez. Sin embargo, ya tiene una propuesta que presentará a la comunidad y que tiene que ver con la demolición de gran parte de la comunidad de Vietnam por parte del municipio de Guaynabo para la creación del Guaynabo City Waterfront.

“Cuando vi todos los escombros propuse construir algo con los escombros. He estado hablando con una arqueóloga para empezar a excavar esos escombros, sacarlos, clasificarlos, darle una charla a la comunidad sobre arqueología y ver cómo podemos, de los mismos escombros, reconstruir”, sostuvo Suárez, quien es arquitecto y en cuya obra están presente los temas de la construcción y deconstrucción.

Otra de las artistas que formará parte de esta quinta edición es Gisela Rosario. Ella trabajará en Santa Rita (Río Piedras), específicamente con el Centro de la Mujer Dominicana.

“Mi inquietud con trabajar con el Centro viene de mi trabajo en Casa Ruth Hernández, donde trabajé cercano a ellas y pude ver la función que hace y el servicio que le brinda a la comunidad dominicana, específicamente a las mujeres víctimas de violencia doméstica. Por eso quería hacer algo que de alguna manera las apoyara”, expresó Rosario, quien estará trabajando una serie de entrevistas con mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, quienes compartirán con ella alguna receta.

La pieza final de Rosario será una serie de vídeos que constará de las entrevistas y de la preparación de las recetas que compartirán las mujeres, con el propósito de retratar esa cotidianidad tan relevante en la vida. Otro tema que trabajará Rosario será la visibilidad e invisibilidad, ya que debido a la situación de muchas de las mujeres no podrá mostrar sus rostros.

“Hay un juego ahí de cómo ser invisibles se ve como una cosa que no te da poder en la sociedad, pero de alguna manera a ellas esa invisibilidad también las protege un poco”, agregó.

Los otros artistas que formarán parte de esta sesión son Glorimar Marrero, que laborará en la comunidad de Juana Matos, Joaquín Octavio y La Trinchera (Ciénaga Las Cucharillas), Lizbeth Román (Puente Blanco y Villa Pesquera), Kairiana Núñez Santaliz (Santa Rita y Capetillo), Coco Valencia (Caño Martín Peña), Jesús Gómez (Vietnam) y ACIRC (Amelia).

“La permanencia ha sido clave”

La directora ejecutiva del museo precisó que si el proyecto ha sido exitoso se debe precisamente a la continuidad y a que es acumulativo. “Hay algunos proyectos que, aunque empiezan no necesariamente se culminan en un año y que tienen etapas posteriores”, expresó.

Pero más allá de las comisiones artísticas, El MAC en el barrio cuenta con otros programas con los que mantienen vínculos con las comunidades. El artista Antonio González Walker, coordinar del proyecto, expresó que para el museo es fundamental que las propuestas tengan vida más allá de su primera instancia. Por tal razón, se les da continuidad, ya sea mediante talleres a la comunidad o enlazando a otras organizaciones sin fines de lucro que quieran respaldar o apoyar las iniciativas en esos espacios que impactan.

“Si uno ve los efectos directos de estos programas es para que el gobierno invierta en ellos porque el efecto en las personas es increíble”, indicó González Walker.

En esa vía, Gisela Rosario opinó que es hora de que los políticos dejen de ver el arte y la cultura como algo secundario, cuando ha demostrado ser parte esencial, sobre todo en la recuperación tras el huracán María.

“Muchos se agarran en decir que es más importante que la gente tenga un techo, y claro que es importante, pero no le quiten importancia al arte en nuestras vidas. Si hay algo que las comunidades marginadas no han tenido, es acceso a ciertas cosas del placer que incluyen el arte, y eso es lo que se quiere con este proyecto, devolverle el arte, el cual no debe ser un privilegio, debe ser de todos”, concluyó la artista.


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