Además del libro compilatorio "Intervenciones", el laureado escritor presenta la publicación "Historia de Yuké", que aborda "la conquista española en Puerto Rico desde un punto de vista diferente".

Sucede que en este país la lluvia no avisa, llega. No hay alertas que valgan porque ella cae a su antojo. Donde quiera y cuando quiera. Hoy es uno de esos días.

Aparece desprevenidamente en Río Piedras, robándose el sol del que tanto presumimos. En solo minutos el agua baila libremente por las cunetas, burlándose de los zapatos. No hay paragua que sirva porque ella se cuela por todas partes.

En su ansia protagónica insiste que paremos. Por unas dos horas la vida se reduce a verla caer, aunque sea para descifrar cómo evadirla. Pero el tiempo le gana.

Por eso el escritor Eduardo Lalo llega hasta la Librería Mágica, en la calle Robles, con gotas de agua en la camisa, fatigado, excusándose por estar unos minutos tarde. Lalo viene caminando desde el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, donde ha regresado este semestre para dar clases. Afuera sigue lloviendo y no hay mejor manera de comenzar a conversar con él que con este escenario tormentoso.

Después de todo, su nueva novela “Historia de Yuké” es un homenaje a esa naturaleza ancestral que ha resistido en este pedazo de Caribe doblemente conquistado. Se trata de una novela a dos tiempos, el mítico e histórico, con la que el autor sorprende con una escritura renovada.

Publicada con la editorial argentina Corregidor, Lalo presenta el relato de una montaña (Yuké) desde sus orígenes hasta el presente. Con ilustraciones de la gran grabadora puertorriqueña y maestra de artistas Consuelo Gotay, “Historia de Yuké” es un texto sobre lo perenne, con la que Lalo se acerca a la terrible experiencia de la conquista del Caribe.

El libro se lo dedica a sus tres hijos, quienes fueron los que insistieron en que recogiera en un libro aquellas historias que les hacía cuando eran pequeños y que casi siempre tenían como protagonista el bosque de El Yunque. Con esa petición, Lalo comenzó hace tres años a armar esta historia que fue transformándose de una novela juvenil a una novela de adulto “muy seria”.

“Hace muchos años hice un borrador a mano de un par de historias y sobre todo había una historia que a ellos les impresionó mucho y me pedían siempre que la volviera a hacer. Y hace tres veranos me senté un día y escribí la primera oración de 'Historia de Yuké' y ahí se me transformó en otra cosa”, narra sobre los inicios de esta novela para la que creó un lenguaje para los diversos personajes, como el behique de nombre “Mácocael Olufunke”.

“Es una novela muy distinta a lo que habitualmente es mi trabajo, porque no hay interior. En los ensayos y en las novelas (anteriores) hay alguien que está narrando y que está bregando con lo que ve, con lo quesiente, con lo que piensa. Aquí no, aquí hay un narrador en tercera persona como nunca prácticamente yo he trabajado y me fue muy extraño. Me costó mucho porque la historia salió bien, pero había algo que no me cuajaba y si tú miras los diferentes manuscritos hay cientos de pequeños cambios. Lo que me fui dando cuenta es que me tenía que inventar un lenguaje y un ritmo para estos personajes”, cuenta.

Lalo imagina en esta novela un tiempo mítico -el de la montaña- y lo combina con uno histórico. Es así como se presentan las tensiones vividas tiempo después de la conquista española, cuando indígenas y africanos -con todas sus diferencias y complejidades- se encuentran en lo que hoy se conoce como El Yunque. De ahí comienza una historia de lucha, reconciliación y defensa, con la que Lalo otorga una voz a esos personajes tan vilipendiados por la historia oficial.

“Algo como 'Historia de Yuké' es tratar de darle espacio digno a esos que el proceso conquistador no quiso ni siquiera recoger ni sus nombres propios ni el nombre de sus pueblos y ni se diga lo que pensaban, padecían, sentían, sufrían y cómo sobrevivieron. Hay pocos pueblos en la historia que sufrieron la indignidad y la violencia como lo que nosotros llamamos ahora los taínos”, agrega.

En esta novela, Lalo también rinde homenaje a la naturaleza, haciendo que el fuego, el viento y el frío tomen vida. De esta manera apunta hacia lo perenne, a lo que sigue más allá de la muerte.

El escritor revela que la escritura de este libro fue “más fácil” que otras novelas y textos narrativos que ha escrito. Lo complejo fueron las ediciones, el tono, el lenguaje de los personajes el cual creó utilizando palabras del vocabulario yoruba libremente.

“Hubo un momento que decía 'cómo puedo escribir tan mal' -que es lo que me pasa siempre-, pero uno sigue. A mí no me cuajó 'Historia de Yuké' hasta que leí la última versión con las últimas correcciones. Fue entonces que encontré cosas que me gustan muchas, como algunas escenas del viento que me gustan... La cuestión esa lingüística de esta gente tratando de hacerse entender -que también está en 'Simone'- me parece que contienen lo mejor de la humanidad”, dice.

Eduardo Lalo presentó “Historia de Yuké” el pasado mes de agosto en la Feria Editores, en Buenos Aires (Argentina), donde fue bien recibida por la crítica. “Tuve lectores superentusiastas, aunque siempre es triste que alguien culto te diga 'fíjate, nunca hubiera podido pensar que un sitio -ni siquiera un país- un sitio como Puerto Rico podría tener una mitología. Yo entiendo la buena intención, pero es como para abofetearlo. Justamente porque somos parte del género humano la producimos. Pero aparte de ese tipo de comentario tuvo una buena recepción y eso es bueno para la cultura puertorriqueña”, comparte Lalo, quien hoy presentará su nueva entrega en el teatro de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana.

Intervenciones

En ese mismo evento, el autor también estará conversando sobre otro libro que publica a la par con “Historia de Yuké”, titulado “Intervenciones”.

En esta publicación recoge su escritura en vivo, su persona más pública, con columnas, conferencias, cartas, alegatos y otros materiales que esquivan el orden cronológico. No se trata de un libro/archivo, sino de un texto unitario, con secciones y títulos cuidadosamente seleccionados con los que el autor pretende reflexionar sobre un periodo de Puerto Rico.

“No es meramente un cajón de sastre donde vas metiendo las cosas cronológicamente, que puede tener su interés, pero esto tiene otras dinámicas internas. Yo pienso que de alguna manera con 'Intervenciones' estaría tratando de expresar este periodo no solo en Puerto Rico sino también con relación al Caribe, al mundo, incluso, desde nuestra perspectiva. En ese sentido es como cualquiera de mis otros libros que pretenden ser unitarios. No son meramente recopilaciones de cosas, sino que están ahí organizadas de acuerdo a algo y tiene una agilidad”, explica.

El libro, de unas 400 páginas, se divide en “El Caribe Gris”, que contiene conferencias y textos de corte literario; “El Desto”, donde aborda la “cuestión puertorriqueña de esta colonialidad ominosa”, y “Huracanópolis”, que está asociada al periodo de los huracanes en este pasado año.

De hecho, el nombre que da título a la sección la toma de una columna que publicó en El Nuevo Día a solo cinco días del embate del huracán María.

Con estas intervenciones -muchas de las que le fueron solicitadas para periódicos, revistas, foros, presentaciones- Lalo se presenta como un escritor de textos extensos que se aleja de su narrativa más breve. Este libro brinda a los lectores la oportunidad para escuchar una vez más esa voz crítica de un escritor que no teme en opinar con conocimiento sobre los diversos aspectos que afectan la vida cultural y política del país.

Por eso hoy no teme en comentar sobre el “bajo nivel cultural” de la clase política en la isla y de la falta de voluntad del gobierno en proteger y defender la Universidad de Puerto Rico, donde se desempeña como profesor.

“Lo que pasa es que aquí no hay voluntad de nada y la universidad se está dejando asfixiar. Y se está dejando asfixiar desde hace muchos años con plazas congeladas, con profesores por contratos con condiciones laborables terribles y las bibliotecas ni te cuento. Entonces eso es una actitud anticultural. También es una cuestión de cuando gobierna el Partido Nuevo Progresista hay una especie de cosa muy enferma que se piensa que la única forma de acercarse a su proyecto es con una política abiertamente anticultural. Y eso mismo del proyecto para limitar el derecho al aborto que se presentó recientemente en Puerto Rico va en esa línea. Es abiertamente anticultural. Se está gobernando desde lo grotesco”, opina Lalo, desde esa voz más pública, más performativa con la que ha construido “Intervenciones”, libro del que conversará esta noche junto al profesor César Salgado y el escritor Manolo Núñez Negrón.


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