El cemí taíno de tres puntas de Puerto Rico aparece en primer plano en una de las salas de la exposición “Taíno: herencia e identidad indígena en el Caribe”. (Cortesía NMAI) (semisquare-x3)
El cemí taíno de tres puntas de Puerto Rico aparece en primer plano en una de las salas de la exposición “Taíno: herencia e identidad indígena en el Caribe”. (Cortesía NMAI)

Nueva York - Tanta sabiduría que surge de las historias de los abuelos y cuánta atención merecen cuando tenemos la fortuna de todavía tenerlos. A través de ellos, en parte, el legado taíno ha encontrado su camino a este presente que lo reivindica cada vez más.

Las conversaciones con sus abuelas dieron pie a que la antropóloga lingüista Sherina Feliciano Santos sintiera esa conexión con lo indígena e influyera su trabajo escudriñando la comunicación taína. Como sucedió con ella, el lazo indígena llama de distintas formas.

Es que la historia taína, según se dio a conocer en un simposio celebrado el sábado en el Museo Nacional del Indígena Americano del Instituto Smithsonian, en Nueva York, no solo es una herencia, sino que es un movimiento que reclama mayor espacio que el que le ha dado el tiempo.

Ya lo anticipaba José Barreiro, catedrático emérito de historia y cultura del Museo Nacional del Indígena Americano y cocurador de la exposición, en un aparte con El Nuevo Día.

“Unos trabajan el plumaje, la danza, la música y otros son aficionados al lenguaje. Hay un interés que se ve en la gente buscando (sus raíces taínas), en un momento en que, en el mundo entero, el fenómeno de buscar las raíces está ocurriendo”, explicó Barreiro, quien ha documentado historias orales y tradiciones de las comunidades indígenas del Oriente cubano.

El simposio celebró la exposición "Taíno: herencia e identidad indígena en el Caribe" -que continuará hasta el año que viene- y encaminó conversaciones entre líderes comunitarios, trabajadores culturales y estudiosos de distintos campos del tema taíno sobre las raíces del movimiento y su legado en el Caribe, particularmente Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, y en la diáspora.

La supervivencia taína, “algo que se había negado tan totalmente, a un nivel casi tajante, que casi no se podía hablar de lo que podía ser una herencia contemporánea por muchos conceptos erróneos históricos de lo que es la indigenidad y ser indio en el Caribe”, como la describió Barreiro, fue un tema inescapable de este contexto.

“No se está buscando gente en taparrabos. Aunque la gente se va a vestir a su manera y eso está bien, no se está buscando indios salvajes en el bosque o cosas así”, ilustra Barreiro al exaltar que ese llamado y esa supervivencia se manifiesta en la búsqueda de saberes y valores por lo popular.

En el simposio, Valeriana Shashira Rodríguez, del Consejo General de Taínos Borincanos, defendió con emoción y fuerza el valor de la tierra y la vigencia taína.

“Sé de la emigración de muchos puertorriqueños que han tenido que venir. No los culpo pero les quiero decir que allí (en Puerto Rico) está su Madre Tierra. Y cuando vine aquí (a Nueva York) y vi mis piezas en este museo, me dio alegría porque estaban protegidas, pero no pude aguantar mis lágrimas porque era un cantito de mi tierra”, manifestó quien se autodenomina con orgullo, “la abuela”.

Ese afán por rescatar y realzar el legado taíno lleva tiempo tomando forma y se encuentra a través del Caribe en la compenetración con la naturaleza, el uso de remedios caseros y la medicina verde y el respeto a la naturaleza, como menciona Barreiro de esos valores que, como detalla, tienen una base en la indigenidad.

Ese reclamo cultural se siente también en la diáspora y como cuenta Barreiro, en el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey hay muchas familias que empiezan a reconocerse en esa herencia taína, provocando que este tema se discuta de lado a lado.

Los cuentos de las abuelas y la empatía desembocaron en la academia en el caso de Feliciano Santos. Como parte de su investigación en torno a la comunicación taína, Feliciano Santos se acercó a Shashira. Al mostrarle un árbol, le dijo que, a su juicio, ser taíno “no se trata siempre de las palabras que usas o la manera en que puedes componer una oración, algunas veces se trata de escuchar ciertos mensajes y entender la historia y por qué te están contando esa historia”.

Un reclamo de Shashira para que las escuelas en Puerto Rico enseñen taíno se volvió simbólico de la conversación en torno a los indígenas: “El taíno no ha muerto, el taíno está vivo”. Este sábado, sin duda, se sintió así.

Cita con la indigenidad

La exposición "Taíno: herencia e identidad indígena en el Caribe", curada por Ranald Woodaman, continuará hasta el próximo año en el Museo Nacional del Indígena Americano del Smithsonian en Nueva York. La muestra enfatiza las raíces rurales del movimiento taíno y el legado de los pueblos indígenas a través del Caribe hispano y sus diásporas.


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