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El espacio, además, ha servido de inspiración a muchos artistas del patio. (Suministrada)

Para los amantes de los libros, no hay nada que supere la magia de leerlos y transportarse a otros mundos, otras vidas.  Imagine, entonces, un espacio donde se custodia un importante patrimonio cultural con una colección de sobre 6,000 libros que, de una manera u otra, narran la historia del libro a través del tiempo.

Es lo que pronto podrán disfrutar los visitantes  en el Museo Biblioteca La Casa del Libro que, luego de 10 años en dos localidades diferentes en el Viejo San Juan, regresó recientemente a su sede original, en la calle Cristo, luego de un extenso proceso de restauración del edificio. 

Ahora, además, allí celebran que fueron premiados con el Experts’ Choice Award 2017 de TripExpert, un reconocimiento que se basa en las críticas de periodistas y escritores profesionales de guías de viajes sobre  las mejores atracciones en el mundo.

“Nos enorgullece que se reconozca nuestra labor, aun cuando hemos estado en un proceso de mudanza que se prolongó por cerca de 10 años. Seguimos brillando y poniendo el  nombre de Puerto Rico en alto”, dice la coordinadora de promoción de La Casa del Libro, Ludgarda Vega.

De hecho, destaca que  se han dado a conocer a través de la misión del museo de promover las artes del libro  apoyados por la colección de libros antiguos, algunos de ellos de hasta 500 años.

 Precisamente, resalta que cuentan con alrededor de 200 ejemplares incunables, los libros que pertenecen a la cuna de la imprenta, entre 1450 y 1501. 

También custodian una página del primer incunable, la biblia impresa por  Johannes Gutenberg, en Alemania.  Además de dos cédulas firmadas por los Reyes Católicos de España en 1493 y una copia del Liber Cronicarum, el incunable más extensamente ilustrado, entre otros magníficos ejemplares.

“También tenemos libros previos a la invención de la imprenta,  manuscritos que tienen más de 500 años. Nuestra colección es de reconocimiento mundial gracias  a que está listada en catálogos de renombre mundial. Por eso, muchos investigadores dentro y fuera de Puerto Rico nos contactan para consultar la colección. Así que ofrecemos servicios locales, pero también tenemos un alcance internacional”, agrega Vega, quien dice que ahora están  en el proceso de levantar fondos que los ayuden a acondicionar algunas áreas que todavía están descubiertas. Por ejemplo, explica que la bóveda o depósito de los libros se debe poner en condición para poder recibirlos nuevamente ya que necesitan  tablillas adecuadas y un sistema de temperatura y de control de humedad en óptimas condiciones.

 “Por eso, por el momento, no  podemos mostrarlos a los visitantes. Pero sí nos hemos mantenido con los servicios que nos caracterizan y cumpliendo con la misión del museo que es promover y conservar las artes del libro a través de las distintas actividades que llevamos a cabo”, indica la coordinadora, quien espera que en unos cinco a seis meses ya puedan tener los libros de vuelta.

 Según explica, las artes del libro se refieren a todas aquellas disciplinas que de una manera u otra hacen posible que el libro exista, desde la encuadernación y la caligrafía, hasta el grabado. 

“Teniendo eso en consideración, nosotros tenemos diferentes actividades y exhibiciones, en lo que podemos tener nuevamente los libros para la vista del público. Actualmente, el Banco Popular es el guardián de esos libros y nos están ayudando a proteger ese patrimonio, pero en unos cinco meses esperamos tenerlos de vuelta”, sostiene Vega. 

En pie de lucha

Así describe Ludgarda Vega el trabajo que llevan a cabo en el Museo Biblioteca La Casa del Libro para promover la misión del museo.  Sobre todo, en momentos en que, al igual que otras instituciones sin fines de lucro, han sido afectados por los  recortes  de fondos que hizo el gobierno.

 “Tenemos una oferta muy amplia de talleres, de caligrafía, encuadernación, grabado y fabricación de papel para seguir conservando esas artes y a la vez obtener ingresos”, afirma Vega, tras mencionar la tiendita del museo donde se venden diferentes artículos, desde libros y postales, hasta carteles hechos por artistas puertorriqueños, entre otros.

El espacio, además,  ha servido de inspiración a muchos artistas del patio. Entre ellos, reconocidas figuras como Lorenzo Homar y Antonio Martorell, quienes según Vega, han tomado inspiración de la colección del museo para sus obras.

 “También contamos con una colección muy rica de lo que es la gráfica puertorriqueña, de maestros como Rafael Tufiño, Antonio Martorell, Orlando Salgado al igual que de maestros grabadores, como Martín García y Fernando Santiago”, menciona.

  Precisamente, actualmente albergan la exposición Grabados para Anjelamaría, una muestra de xilografías del maestro grabador Martín García. “Son las xilografías que ilustran el cuaderno de poesías número 19 publicado por la editorial del Instituto de Cultura, en honor a la obra poética de Anjelamaría Dávila”, añade Vega, mientras recuerda que el grabado fue una de las primeras formas de ilustrar los libros “y siempre nos hemos mantenido haciendo actividades que vayan acorde a la misión del museo”.

 Para allegar fondos también tienen un programa de membresía con el que las personas se pueden hacer socios y, a la vez que apoya el patrimonio, reciben distintos beneficios. El costo anual comienza en $20 para estudiantes y maestros debidamente identificados; $30 para adultos mayores; $40 individual y $100 familiar.

 Una forma de apoyar un patrimonio y convertirse en gestor cultural, dice Vega, lo que le da derecho a entrada gratis al museo todo el año, descuentos en la compra de artículos  y para los talleres e invitación a las actividades del museo y a las preaperturas. 

“Mantener este patrimonio es una misión de todos. Queremos seguir educando  sobre la importancia de promover y ser parte de uno de los patrimonios  culturales de los pueblos”, exhorta Vega.  

 


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