Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Una frase del laudo en el Premio Nacional de Arquitectura resultó ser un imán: “techo triangular... da un mensaje sin la necesidad de un letrero”.

“La arquitectura debe hablar por sí sola”, dice Carlos Betancourt, arquitecto creador del Centro de Bellas Artes de Humacao que le mereció dicho galardón en la XIII Bienal de Arquitectura y Arquitectura Paisajista de Puerto Rico.

Con la colaboración de Mario Dumont Gaztambide, Roni Marini Goris y Mitchel Rivera Pintado trabajó la estructura. En ella se aprecia, a su juicio, “la madurez de un arquitecto viendo su pasado y encontrando cómo uno soluciona nuevos problemas que tienen que ver con la habitabilidad de la gente y su calidad de vida”.

En la zona había una concha acústica y el arquitecto subrayó que su obra igual atendiese esa necesidad de intercambio social o cultural. “Que la gente lo use como quiera”, afirma Betancourt, “yo me siento feliz con eso”.

Uno de los proyectos que logró Mención de Honor en la categoría de Proyectos no Construidos fue Infraestructura Urbana en Barrio Monacillos, del arquitecto José Javier Toro con Fernando de Jesús, Luis Rodríguez, Rose Florian, Josean Merced, Javier Mirandés, Eduardo Molinari y Elmo Ortiz como colaboradores. Primó en este proyecto la oportunidad de beneficiar la ecología y la estética de los sistemas viales de transportación.

La primera etapa del proyecto, que surgió en un plan maestro diseñado para la Ciudad de las Ciencias en San Juan, podría comenzar a construirse en enero. “Hay dos calles principales: el Boulevard de los Samanes y la calle de los Laboratorios”, cuenta Toro.

“Tomamos muy en serio la palabra boulevard y un paseo arbolado es fundamental para eso; cómo podemos sembrar árboles en contextos urbanos que no vengan con el problema de las aceras que se rompen porque no están preparadas para ellos. Así que diseñamos no solo para los carros y para que la gente pudiera caminar sino también para los árboles. Los árboles hacen que la gente quiera caminar y eso era fundamental”, dice el arquitecto.

Toro agrega que “el samán es una especie majestuosa que da sombra” y que se levantaron las aceras para que bajo ellas crecieran las raíces que reciben agua de la acera que las filtra.

En la misma categoría de Proyectos no Construidos recibió un Premio de Honor, E-Lodge, del arquitecto Víctor Díaz Paunetto, con la colaboración de Fernando Abruña, Ariel Santiago, Agustín Agosto, Aixa Solá y Hugo Colón que según el laudo refleja una serie de diagramas integrados en una visión tanto ambiental como social.

“E-Lodge es un intento de desarrollar una nueva propuesta de un guest house tipo boutique ubicado en un área urbana densa del Condado”, detalla Díaz la estructura que abre un espacio para ver el mar y la vista aérea de Santurce “para contextualización del lugar”.

“Tiene como meta ser un desarrollo sustentable. Implementa tanto técnicas de conservación y el uso de energía renovable a través del sol, del viento con sistemas eólicos y la mampara propuesta para capturar los rayos del sol y convertirlos en energía”, detalla Díaz que también ganó el Premio de Honor en la categoría de Obra Construida, por el Anexo GELM en Corozal.

Los tres entrevistados coinciden en que los galardones visibilizan el diseño que se ejecuta en la Isla. “El premio es del País”, menciona Betancourt mientras que Díaz opina que la distinción “reconoce lo que el país está haciendo frente al Caribe y Latinoamérica”.

“Reafirma lo que uno está haciendo y alienta a seguir fajándose porque esto es mucho trabajo”, finaliza Toro.


💬Ver 0 comentarios