Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Así lucía el edificio antes de ser demolido. (horizontal-x3)
Así lucía el edificio antes de ser demolido. (AP)

La ley protegió el arte urbano en Nueva York, luego que 21 grafiteros recibieran una indemnización de $6.7 millones por el daño a sus obras que adornaban las paredes del complejo industrial 5Pointz, localizado en el barrio Queens de la Gran Manzana.

De acuerdo a una publicación del periódico The New York Times, el dueño de la estructura Jerry Wolkoff permitió que los artistas plasmaran su arte en el lugar por un promedio de 20 años. Dicha práctica convirtió al edificio en “el mayor museo del aerosol al aire libre del mundo", según el defensor legal de los perjudicados.

Sin embargo, Wolkoff cambió de parecer en el año 2013. ¿Por qué? Quería construir una lujosa torre residencial. Por tal razón, inicialmente, pintó el edificio de blanco para borrar las 45 obras que habían allí y un año después demolió el inmueble.

Tras el devastador panorama, el colectivo demandó por daños y prejuicios a Wolkoff. También recurrieron a la Ley de Derechos de los Artistas Visuales del año 1990, un estatuto que establece que “cualquier obra debe ser protegida, siempre y cuando sea reconocida”.

El juez Frederick Block, encargado de la sentencia, escuchó el reclamo y autorizó el monto máximo de $6.7 millones ($150 mil por cada pieza).

"Si no fuera por la insolencia de Wolkoff, no se habrían evaluado estos daños. Si no hubiera destruido 5Pointz hasta después de recibir sus permisos y lo hubiese demolido 10 meses más tarde, la corte no habría hallado que actuó obstinadamente", rezó el juez en pleno magistrado.

Para los grafiteros, más allá de una remuneración económica, era importante rescatar parte sus creaciones y que el público disfrutara una última vez de los retratos en aerosol. 


💬Ver 0 comentarios