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El documental sale en un momento histórico en el país donde hay varias coyunturas con aquella década del 50, con una Junta Fiscal y la decisión del tribunal federal de Estados Unidos en cuanto a la falta de soberanía del ELA. (Suministrada)

Ocurrió aquel 30 de octubre de 1950 en Puerto Rico. Ese día, decenas de nacionalistas se lanzaron a la lucha armada insurreccional con el propósito de lograr la libertad del país y denunciar los planes de Estados Unidos de imponer a la isla un nuevo modelo colonial. 

Pueblos como Jayuya -donde la líder revolucionaria Blanca Canales llegó a declarar la República de Puerto Rico-, San Juan, Utuado, Peñuelas, Ponce y Mayagüez vieron acción aquel día, en el que intervino la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea de la Guardia Nacional, y que dejó varios muertos, heridos y miles de arrestados. 

Aunque fundamental para entender la historia del país, son pocos los que conocen sobre este suceso el cual apenas se enseña en las escuelas o en las universidades, siendo una lucha olvidada. Por suerte, el historiador y cineasta José Manuel Dávila Marichal, la ha recogido en el documental “1950: La Insurrección Nacionalista”, que ha logrado gran acogida del público desde que estrenó el pasado jueves en las salas de cine de Fine Arts, donde se exhibe.

Dávila Marichal relata que este proyecto se originó como parte de su proceso de tesis de maestría en historia en la Universidad de Puerto Rico. Preparando su investigación sobre el Cuerpo de Cadetes del Partido Nacionalista en la década de 1930, recogió parte de la historia oral entrevistando a varios de los hombres que conformaron dicho grupo. Durante esas conversaciones, ellos le relataron el capítulo vivido durante la insurrección nacionalista de 1950. En ese entonces era muy poco lo que Dávila Marichal conocía de aquel suceso, y los testimonios de esos sobrevivientes, le impactaron. 

“Decía ‘esto no puede estar solo en un libro, hay que llevarlo al cine, que es el medio audiovisual que tiene más impacto en las masas ahora mismo’. La gente ya casi no está consumiendo lectura escrita, van más al cine, y era como un instrumento para llegar más allá. Además de que ya tenía el interés por el cine”, indica. 

1950: La Insurrección Nacionalista DOCUMENTAL

¡¡¡¡ Por petición popular se abre otra sala para el documental "1950" en Fine Arts-Miramar a partir de este jueves 12 de abril !!!!! Tandas Fine Arts-Miramar, Lunes a Domingo: 2:10 , 4:40 , 7:10, 9:40 PM. Tandas Fine Arts-Popular Center, Lunes a Domingo: 1:40 PM, 4:10 PM, 6:40 PM, 9:10 PM

Posted by 1950 Documental on Wednesday, April 11, 2018

Con esa inquietud, luego de terminar su tesis de maestría, Dávila Marichal se fue a estudiar cine en Barcelona para conocer el lenguaje cinematográfico y así filmar este documental que presenta la historia de la insurrección de los 50, desde su planificación y culminación, hasta sus secuelas. 

“Básicamente es una crónica de todo el proceso, pero a la vez, bien humano porque mientras estás viendo la historia de la insurrección, estás viendo la biografía de estos cinco personajes, de cómo ellos ingresan, cómo les impactó en sus vidas lo que ocurrió”, precisa sobre los relatos de José Miguel Alicea, Ricardo Díaz Díaz, Heriberto y Edmidio Marín y Carlos Padilla, quienes son las figuras centrales del documental, donde también se rescatan audioscon las voces de nacionalistas que ya murieron y que participaron de la lucha, como fueron Blanca Canales, Doris Torresola y Carmín Pérez.  

Para el cineasta era fundamental elaborar esta historia por su propio desconocimiento y por el que percibía que tenía la población en general en torno a este evento. 

“¡Fue una revolución! No del estilo épico, pero es algo que sorprende que no se sepa. Por ejemplo, del Grito de Lares hay varios libros y varias cosas, pero de la insurrección no se habla y eso me impactó. Mucha gente que ha ido a ver el documental me ha dicho que sale del cine emocionada, con ira, con muchas sensaciones y eso es lo que sentí cuando conocí a esos viejitos. Cuando ellos me contaban lo que pasaron en la cárcel, cómo fue la insurrección, que fue algo quijotesco, pues me emocionaba, se me paraban los pelos, me daban ganas de llorar, me reía. Y lo mismo que van a ver en el cine, a mí me pasaba hablando con ellos. Eran tantas las emociones”, expresa Dávila Marichal, quien pudo mostrarle el trabajo a tres de los personajes centrales del documental, excepto a José Miguel Alicea quien falleció antes de que lo terminara, y Edmidio Marín, quien no ha podido verlo. 

“A los tres les ha encantado”, asegura el cineasta, toda vez que detalla el impacto que tuvo ese acontecimiento en la vida de estos hombres, quienes además de ser encarcelados, vieron amigos morir y a otros volverse locos en prisión. “Fue algo que los marcó brutalmente”, indica. “Después el sufrimiento fue que, tras sacrificarse tanto por un pueblo, en aras de un ideal, pues para colmo ser luego atacados, olvidados, echados a un lado y eso sí todavía les da mucha pena. Pero no se arrepienten”, precisa. 

Aunque el documental resalta la lucha de estos cinco hombres, Dávila Marichal aclara que el trabajo no es apologético y mucho menos un panfleto político. “Para nada. De hecho, se utilizan testimonios para criticar al mismo proceso o para ver lo difícil que fue. Hubo gente que se rajó, nacionalistas que se convirtieron en testigos de fiscalía. José Miguel Alicea termina diciendo que después de tantos años, él cree que eso fue una locura. Así que hay un elemento crítico”, enfatiza el historiador.

Al preguntarle por qué entiende que este suceso ha sido básicamente borrado de la historia oficial -con excepción de algunos libros que abordan el tema- opina que se debe a los cuestionamientos que hace esta lucha de los supuestos procesos democráticos bajo los que se fundó el Estado Libre Asociado (ELA). 

“La insurrección lo que prueba es todo lo contrario. Para montar el Estado Libre Asociado el gobierno colonial tuvo que recurrir a la fuerza y a la fuerza heavy y, obviamente, todo eso cuestiona todo el discurso de que fue un proceso en libertad y democrático”, indica.  

En esa dirección señala que el documental sale en un momento histórico en el país donde hay varias coyunturas con aquella década del 50, con una Junta de Supervisión Fiscal y la decisión del tribunal federal de los Estados Unidos en cuanto a la falta de soberanía del ELA, según establecido en el caso Sánchez Valle. 

“Con todo lo que ha pasado uno dice ‘espérate todo esto que me vendieron de la democracia y de la soberanía del ELA es bullshit’. Y eso es lo que estaban diciendo estos viejitos cuando se levantaron en armas y por eso se levantaron en armas, para denunciar que era una farsa. Así que es un poco seguir desenmascarando una mentira que se vendió como la democracia ante el mundo, como un proyecto del plan a seguir. La insurrección trató de desenmascararlo en su momento y años después con la Junta de Control Fiscal y el caso Sánchez Valle, pues mira, ahí está”, comparte.  

“1950: La Insurrección Nacionalista”, la cual se exhibe en las salas de cine Fine Arts de Hato Rey y Miramar, se logró gracias a la convocatoria de documental del Fondo Cinematográfico de la Corporación de Cine de Puerto Rico, el cual fue eliminado, según Dávila Marichal. 

El joven -quien fue el investigador, guionista, director y productor de este proyecto- adelantó que ya trabaja algo nuevo relacionado al mismo tema que podría ver luz en los próximos años. Mientras, disfruta del respaldo que ha tenido su pieza que ha causado gran sorpresa en la audiencia. 

“Recibo mensaje del público diciendo ‘es increíble que yo no sepa esto’. Tanto jóvenes como viejos, gente que vivió en los 50, están sorprendidos porque sabían que había ocurrido una batalla en Jayuya, pero no sabían que había sido también en Utuado, Mayagüez, en Peñuelas, Ponce, San Juan. Definitivamente la sorpresa es brutal y el desconocimiento, absoluto. A pesar de que hay libros han quedado en las bibliotecas guardados, cogiendo polvos”, destaca el cineasta quien se ha encargado de desempolvar esas historias que -por más que traten de silenciar- siempre salen a relucir.


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