El grupo lo componen las bailarinas Marili Pizarro, Cristina Lugo y Beatriz Irizarry. (Luis Alcalá del Olmo)

Si hay una figura dentro del imaginario popular que se ha construido y deconstruido continuamente esa es la bruja. Maléfica, destructiva, traviesa, combativa, es ésta un catálogo de definiciones para las mujeres que se rebelan.

De ahí que muchas de las historias construidas alrededor de su figura provengan desde esa mirada del otro que la condena por fea, por mala, por bruja. Inspiradas por ese imaginario de la bruja, las bailarinas puertorriqueñas Beatriz Irizarry, Cristina Lugo y Marili Pizarro, integrantes del grupo de danza La Trinchera, desarrollaron la pieza “Caldero: recetas de subversión doméstica”, que se presentará este jueves y viernes, a las 8:00 p.m., en la sala Julio Rosado del Valle del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC), en Santurce.

Esta propuesta toma como referente la figura de la bruja puertorriqueña según la tradición oral y según fue concebida por el folclorista Teodoro Vidal en su libro “Tradiciones en la brujería puertorriqueña” (1989). Beatriz Irizarry fue quien propuso al colectivo trabajar esta temática, pues desde hace varios años viene estudiando la figura de la vieja sabia, llevándola al cuerpo. Luego de buscar quién era esa mujer en la cultura popular puertorriqueña, descubrió a la bruja. Este personaje se presentará en la pieza como “una entidad en completo control del espacio doméstico”, como una figura poderosa con conocimiento de la naturaleza y su cuerpo que, por lo mismo, ha sido vilificada en la cultura popular.

“Casi soslayadamente hay un interés de reivindicar a esta figura y hablar de la mujer. No solamente es hablar sobre la idea que tenemos de las brujas como estos seres místicos, foráneos y prestados hacia el mal, sino también sobre esa forma de acusar y vilipendiar a mujeres que tenían unas capacidades y unas nociones de la tierra y del espacio doméstico muy afines y particulares”, indicó Marili Pizarro.

Su compañera Cristina Lugo, de hecho, recordó que muchas de las historias que recopila Teodoro Vidal en su libro acaban con frases como “y se les daba una paliza”, por lo que fue inevitable para ellas relacionar esos relatos con la violencia diaria que viven las mujeres en el país. “Nosotras somos mujeres jóvenes que estamos moviéndonos con todo esto, mujeres que tenemos hijas o que trabajamos con jóvenes, que usamos nuestros cuerpos todo el tiempo de forma política y por tal manera nos encontramos con estas preguntas cada vez que hacemos representación desde cualquier figura femenina”, dijo.

Las bailarinas, curiosamente, se llaman entre ellas brujas, así como lo hacen otras mujeres que han reconocido en esta figura un símbolo de poder, sabiduría y libertad, contrario a esas connotaciones negativas de antaño cuya intención era evitar la subversión doméstica que La Trinchera propone con esta pieza.

Esta propuesta es el resultado de la participación del grupo en el programa interactivo Taller Vivo del MAC, que desde el 2010 provee a los/las artistas un espacio de creación por un tiempo continuo y con la participación del público. Como parte de su proceso, La Trinchera llevó a cabo tres talleres abiertos. Uno de movimiento, otro de sonido y el de confección de utilería. En el taller de sonido, a cargo del artista José Martí, el público creó una pieza sonora con micrófonos de contactos ubicados en diversos calderos, que será utilizada en las presentaciones de este jueves y viernes. Los asistentes del taller de utilería, por su lado, crearon unas especies de embutidos con pantimedias que también serán utilizados. En el taller de movimiento, en tanto, las bailarinas comprendieron cuáles eran las posibilidades del espacio como escenario para esta puesta.

“Hay algo muy intuitivo de cómo nosotras trabajamos porque somos amigas de mucho tiempo y nos conocemos bien. El proceso de esta pieza, además de estar condicionado a los parámetros, a los límites de las condiciones del museo, nos ha permitido dejarnos llevar más por el ímpetu de cada una. La cantidad de material que hemos producido en este tiempo (tres semanas) ha sido muchísima, hemos trabajado muchísimo”, declaró Marili Pizarro, quien, junto a sus compañeras, también creó para esta exhibición/presentación una pieza informativa sobre la trayectoria y el trabajo del grupo.

La Trinchera se fundó en el 2015 con la intención de fusionar la danza contemporánea de carácter experimental con el performance y la cultura pop. Su trabajo, según sus integrantes, se distingue por la variedad fragmentada de estilos, inspirado por la fantasía, la estética punk, el ballet clásico, la cultura puertorriqueña, el morbo, el glitch art, la política nacional y el humor.


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