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(Xavier J. Araújo Berríos)

El actor puertorriqueño Ángel Vázquez regresa a los escenarios del país para presentar la que será la última función en la isla de su exitoso monólogo “Hecho en PueLto Rico”. Esta pieza, la cual estrenó en el 2015 como parte de una gira universitaria, ha gozado de gran acogida desde entonces presentándose en diversos pueblos del país y en varias ciudades de Estados Unidos.

Aunque admite que la continuará realizando para público estudiantil y en eventos especiales, Vázquez afirma que esta será la última vez que se podrá disfrutar en un teatro del país. “Tengo que seguir adelante con otros proyectos y no es que no se vuelva a dar, pero no en la magnitud de realizarlo para público general en un teatro grande como el Tapia. Pero si tengo que ir a una comunidad, iré, y si tengo que ir a una presentación especial, también. En Estados Unidos continuará, pero en Puerto Rico es la última y no es un truco publicitario”, comparte.

De qué trata

“Hecho en PueLto Rico” presenta la historia de un hombre que debido a las crisis que atraviesa desea irse del país. Antes de tomar la decisión, recibe una maleta como herencia de un abuelo desconocido, donde encontrará una serie de objetos con los que se va reencontrando con los héroes olvidados de esta patria, a la vez que se encuentra consigo mismo. Entre esas grandes figuras que “saca” de la maleta se destacan Roberto Clemente y Julia de Burgos.

“El pueblo necesita saber que a través de nuestra historia hay unas personas que han dado el todo por el todo y que, a través del esfuerzo, del trabajo, de pulirse en su área y de darse a los demás hicieron un mejor Puerto Rico y un mejor mundo y ese es el ejemplo que se muestra en la obra”, confiesa sobre su exitoso monólogo el cual nació luego de percatarse del enorme desconocimiento que había, sobre todo entre las nuevas generaciones, sobre próceres y figuras destacadas de Puerto Rico.

Para Vázquez, esta nueva presentación será especial por muchos motivos, ya que será la última que realiza y la número 100. Con motivo de tal ocasión, esta vez invitó a la actriz Idalia Pérez Garay, al actor Ernesto Concepción y al músico Tito Auger para que le acompañen en el escenario interpretando diversos personajes.

“Son grandes colaboradores que tan pronto los llamé me dijeron que sí. Idalia Pérez Garay estará interpretando a Julia de Burgos que es un personaje que conoce bien y lo tiene bien bordadito. También invité a mi hermanito Ernesto Concepción que hace diez años que no trabajaba con él, desde los Juanes del Pueblo, y esa química está y no se ha ido. Él estará interpretando el personaje de mi papá. Y Tito Auger hará el personaje que antes hizo Danny Rivera y después Andy Montañez que es un personaje que canta y que crea uno de los momentos más sublimes de la obra”, detalla sobre el elenco que le acompañará.

El actor comenta que esta pieza ha ido evolucionando con los años y que se han incluido situaciones de la actualidad del país, como el embate del huracán María. Además, se han agregado visuales que en las primeras versiones de la pieza no estaban. Vázquez señala que el trabajo es una comedia que despierta las emociones más profundas, logrando que la gente ría y llore. También resalta que es una obra ante todo educativa, con la que quiere crear conciencia sobre nuestra historia y personajes.

“Creo que el éxito de la obra en realidad es que además de ser una comedia que está bien elaborada, te toca el corazón”, destaca sobre la acogida de la pieza, la cual grabó para desarrollar un devedé que espera distribuir en las escuelas del país.

Al preguntarle a Vázquez cuál de estas 100 funciones que ha realizado ha sido la más especial, pausa, piensa y menciona que fue la que ofreció en San Germán a un grupo de estudiantes de tercer grado. Recuerda que al principio estaba renuente a presentarla pues no estaba convencido cómo los estudiantes la recibirían y si la entenderían. Pero al acabar la función, se percató que se había equivocado.

“La histeria del aplauso ensordecedor hizo que a mí se me pararan los pelos y llorara hasta más no poder. Y no podía parar de llorar porque decía ‘algo importante estoy haciendo que le está llegando al tuétano de estos puertorriqueños que se sienten orgullosos’. Muchos de nuestros logros son fugaces, no quedan, no están en los libros y desaparecen con el tiempo, y esta obra los resalta. Es una comedia y es educativa porque ese es el problema en este país. Nos hace falta educación”, observa.

Vázquez recuerda que, en el 2010, mientas enfrentaba tratamiento para combatir el cáncer en el tejido linfático (linfoma no Hodgkin), estaba convencido de que le quedaba camino por recorrer, que todavía tenía una misión importante. Hoy no duda en decir que su propósito era educar a través del teatro y que lo seguirá haciendo.


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