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La escultora colombiana Doris Salcedo y la filóloga portorriqueña Luce López-Baralt fueron investidas hoy como doctoras honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. (Captura de Tribuna Complutense)

La Universidad Complutense de Madrid honró hoy a la investigadora y estudiosa puertorriqueña Luce López Baralt con un doctorado “honoris causa”. La ceremonia revistió toda la dignidad de los actos académicos europeos, y se llevó a cabo frente al claustro en pleno de aquella universidad española.

Dos fueron las honradas: la profesora distinguida de nuestra Universidad de Puerto Rico, la Dra. López Baralt, y la artista colombiana Doris Salcedo, cuyos méritos quedaron evidenciados en los discursos paralelos de presentación de las candidatas y aceptación de la distinción por cada una de ellas.

La doctora Fanny Rubio, de la Facultad de Lenguas Romances, tuvo a su cargo la presentación de la doctora López Baralt, destacando su labor extraordinaria de continuar y ampliar la contribución de grandes arabistas, como Miguel Asín Palacios, descubriendo -a su vez- nuevos ángulos y puntos de contacto entre la literatura mística de los árabes y la española, incluyendo la literatura secreta de los moriscos, los últimos árabes que vivieron en la península, muchos de los cuales escribieron textos híbridos en aljamiado, es decir, en lengua española escrita con caracteres árabes. La Dra. Rubio destacó la enorme y valiosa producción de Luce López Baralt en numerosos libros y artículos que han enriquecido el acervo de las literaturas en lengua árabe y española.

En su discurso de aceptación al honor recibido, López Baralt le dedicó un conmovedor elogio al país que la vio nacer y que, por su condición misma, le permitió comprender la importancia de los mestizajes culturales. Su discurso -una propuesta poética sobre tiempos que se sobreimponen y ciclos vitales que se cumplen- constituyó también un testimonio entrañable sobre la universidad que la formó, la de Puerto Rico. Para todos los que en algún momento estudiamos en la UPR, sus palabras constituyeron una afirmación de su valor en un momento en que muchos lo cuestionan y otros lo ignoran.

Luce evocó la Universidad vibrante de grandes profesores puertorriqueños, abierta también a otros igualmente grandes maestros, artistas, escritores, intelectuales que la visitaron, muchos de ellos exilados de variadas dictaduras: las imperantes en España, Cuba, la República Dominicana, Haití, Venezuela y aún otras. Los “transterrados” -nombre que les dio José Gaos a los exiliados afincados en suelo que dejó de ser ajeno para ser acogedor- contribuyeron a construir una gran institución de enseñanza superior, hoy tristemente asediada por enemigos internos y externos.

Mientras tengamos, sin embargo, egresados ilustres como Luce López Baralt; mientras la memoria histórica de la institución no se pierda del todo; mientras subsistan los archivos y quede la palabra, la Universidad de Puerto Rico seguirá siendo una esperanza para el país.

La intelectual puertorriqueña ha recibido múltiples reconocimientos como el Premio Internacional de Ensayo de la Academia Mexicana de la Lengua Española (2015), Medalla de Isabel la Católica (2014) y Premio del PEN Club en múltiples ocasiones desde 1985. Es, además, miembro de diversos equipos internacionales de investigación, como el de "Literatura, heterodoxia y marginación" de la Universidad Complutense, y ha publicado cerca de 300 artículos científicos.

Ha sido profesora visitante o invitada en distintas universidades como la Complutense, Harvard, Yale, Autónoma de México, Buenos Aires o Rabat.

Es, además, autora de más de 30 libros –entre ellos, "Un Kama Sutra español", "El cántico místico de Ernesto Cardenal", "La literatura secreta de los últimos musulmanes de España", "Entre libélulas y ríos de estrellas: José Hierro y el lenguaje de lo imposible" y "San Juan de la Cruz y el Islam"–, sus estudios, traducciones y su obra creativa han influido a escritores y artistas contemporáneos.

De hecho, el escritor Juan Goytisolo inspiró su novela "Las virtudes del pájaro solitario" en el libro "San Juan de la Cruz y el Islam"; el poeta y novelista cubano Severo Sarduy dedicó el soneto "No por azar… a sus investigaciones aljamiado-moriscas"; y José María Sánchez-Verdú compuso música coral para los poemas de "Luz sobre luz". Su trabajo ha inspirado a cientos de estudiosos alrededor del mundo a continuar investigando y creando.


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