"A la gente le gusta más", dice un joven músico en la SanSe. ¿Y la plena? Mira el vídeo.

La alerta del festejo llega con el sonido estridente de un tambor que inunda la calle Cristo, en el Viejo San Juan. Enseguida, decenas de personas se arremolinan alrededor del joven que lo toca, así como de otros que, una vez logran la atención del público, comienzan a sonar otros tambores que cargan amarrados a sus cinturas. Después entran las trompetas y el trombón provocando la algarabía total.

Son las Fiestas de la Calle San Sebastián y varios jóvenes de la Escuela Libre de Música de Hato Rey se “curan” tocando con su grupo Batulibre. Acaban de salir de una actividad en Casa Blanca, a la que fueron invitados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), y ya van calle abajo, con camisas que leen “SanSe 2019”, contagiando a la gente con su música.

Junto a ellos van otros estudiantes de la Escuela Libre de Música, uniformados con camisas del plantel, que tocan plena puertorriqueña con sus panderos. En un momento, ambos grupos se unen para tocar lo que se conoce como “batuplena”, una fusión entre la samba de la batucada y plena.

Hace 20 años no era común encontrarse con estas agrupaciones en las Fiestas de la Calle San Sebastián, pero desde hace una década las batucadas imperan en este popular festejo, bajándole el volumen a las comparsas de plena. El percusionista puertorriqueño Alberto “Beto” Torrens, quien anualmente acude a las Fiestas, explica que la primera vez que una batucada tocó en este festejo sanjuanero fue entre 1997 y 1998 cuando el fenecido músico Fernando “Freddie” Díaz llevó a su grupo Batucada Boabá. El propósito de Díaz, quien tenía un centro cultural llamado Centro ABC, era crear un diálogo entre la música brasileña y la plena, reconociendo que esta era la música reina del carnaval puertorriqueño.

“Era una batucada bonafide, no era una batuplena, era una batucada brasileña con los patrones y los toques que son. En ningún momento nuestra idea era sustituir ni tan siquiera fusionar, era una cosa de dialogar. Lo que hacíamos es que veníamos, compartíamos con los pleneros, y era una cosa de ellos tocar, era una cosa de diálogo bien bonito que se formó”, rememora el músico, quien para esa época llegó a tocar con su entonces grupo Bayanga en el local Aquí se puede, en la misma calle San Sebastián.

Pero, ¿cuándo se empezaron a popularizar estas batucadas? Torrens señala que ya para el año 2000 varios músicos puertorriqueños comenzaron a tomar clases con él para aprender ritmos autóctonos de Brasil y fusionarlos con plena. De ahí nació el concepto fusión batuplena. Con la llegada del Mundial de Fútbol de Sudáfrica en el 2010 -que popularizó las hoy prohibidas vuvuzelas- y la entrada de múltiples marcas comerciales a las Fiestas, las batucadas comenzaron a propagarse.

“Eso de repente cogió como una llama y se regó porque es mucho más fácil que tocar plena. Tocar plena bien es bastante complicado y la (batucada) es bastante más sencillo y suena bien duro”, dice.

Pero Torrens observa queese auge de las batucadas ha ido mermando y que la música autóctona puertorriqueña como la plena y la bomba ha empezado a retomar su lugar en estas fiestas, las cuales comenzaron el miércoles y se extienden hasta el domingo por todo el Viejo San Juan.  “La plena y la bomba están en un momento glorioso ahora mismo, pero es loco la confusión masiva y malinformada de nuestra Compañía de Turismo de Puerto Rico. Cuando salió una campaña (del abecedario boricua) que decía B is for bomba salía una batuplena con chékere y cantando “la bomba”, que ni siquiera es una bomba. Es un desastre y es lo que la agencia de turismo le está diciendo al mundo que es nuestra música más antigua y autóctona puertorriqueña”, lamenta sobre la desinformación que a su entender existe sobre nuestros ritmos.

Pero en las Fiestas de la Calle San Sebastián siguen sonando los panderos, sobre todo, entre aquellos que continúan cultivando la tradición. Gracias a los plenazos de la esquina, que anualmente reúne a diversos pleneros en la calle San Sebastián esquina con la calle Cruz, así como a diversas comparsas, nuestra música de carnaval por excelencia sigue escuchándose.

Opina la gente

La profesora de historia, Sybaris Morales, que acompañaba a los jóvenes estudiantes de la Escuela Libre de Música expresa que ellos comenzaron con la plena, pero “obviamente sabemos que los géneros se funden y ellos tienen una combinación y como parte de la juventud que le gustan los ritmos caribeños pues ahí se une la batucada”. Edwin Torres, uno de los integrantes del grupo Batulibre, confiesa que a él le gusta más la batucada porque “hace más ruido y gusta más para gozar y bailar”. Pero otros de sus compañeros, señalan que prefieren la plena.

Mientras los jóvenes tocaban, Benjamín Sánchez, residente de Dorado, sacó su pandero y los acompañó de forma espontánea, uniéndose a la “batuplena”. “Creo que últimamente está habiendo como un tipo de fusión entre dos asuntos que comenzaron aparte. La batucada es algo mucho más reciente, pero hay un auge de la juventud”, dice. Al indagar que cuál de los ritmos prefería, señaló que “creo que hay espacio para ambos”.  


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