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En Puerto Rico, la creadora realizó su primer mural en Santurce. (Vanessa Serra Diaz)

La artista plástica Betsy Casañas apenas mide cinco pies de estatura, pero sus obras son enormes murales que comprueban la grandeza de su ingenio. Desde hace dos décadas, esta artista nacida y criada en Filadelfia de padres puertorriqueños, se ha dedicado al arte del muralismo, plasmando sus obras en diversas comunidades alrededor del mundo. Estados Unidos, México, Perú, Ecuador, Cuba y Dubái son solo algunos de los lugares donde se pueden apreciar las hermosas piezas de esta mujer de sonrisa amplia y personalidad serena.

A esa lista de países ahora se suma Puerto Rico, donde Casañas acaba de terminar su nueva obra de arte. El mural, el primero que realiza en el país, se encuentra en la calle del Parque, en Santurce, frente al local La Respuesta. En esta inmensa pieza se puede apreciar a una anciana, quien teje un mundillo repleto de colores y esperanza. Esta mujer, según la artista, representa a todas las abuelas latinas quienes con sus manos han abierto   caminos.    Esos personajes comunes, que forman parte de la cotidianidad,  son los que les interesa a esta muralista, quien se ha dedicado a trabajar con comunidades marginadas y personas que viven en situaciones de alto riesgo. Son a ellos a quienes Casañas ha querido darle “voz” a través de sus obras.

“Lo que intento con mis murales es poner una luz en la historia de la gente común”, destacó la artista ayer, mientras le daba los toques finales a su obra.  Casañas se crió en los llamados “Badlands” al norte de Filadelfia, donde la alta incidencia criminal a veces le impedía salir de su casa. Ese encierro obligatorio, lo combatió pintando. Desde los 14 años el arte se convirtió en su forma de vida. Mientras estudiaba bellas artes en Moore College of Art and Design, Casañas comenzó a trabajar en un proyecto de arte público. A partir de esa experiencia, la artista decidió que era posible lograr un cambio en su  comunidad y en otras a través de las artes y siguió ese camino. En el 2007 la artista creó la organización Semillas que utiliza el arte como agente catalítico para el cambio social. Desde entonces, Casañas se dedica a viajar el mundo para ofrecer talleres y pintar murales en comunidades marginadas.

 “La idea es envolver a la comunidad en la transformación de sus propias vecindades porque uno no necesita dinero para crear un cambio, se necesita voluntad”.

“Es importante que la gente se vea en las paredes de sus comunidades”, agregó la artista, quien sigue viviendo en la misma comunidad en Filadelfia

En Puerto Rico, la creadora realizó su primer mural en Santurce, gracias al vínculo de colaboración  que ha creado con el puertorriqueño José Morales del local La Respuesta.  Destacó que es importante seguir construyendo vínculos y puentes entre la diáspora puertorriqueña y las personas que viven en la Isla y por eso tiene planes de desarrollar en Utuado un espacio de arte para que puedan compartir artistas de aquí y de allá. Casañas ya cuenta con una galería en Filadelfia donde propicia ese tipo de intercambio artístico.

“Para nosotros es importante llegar a un lugar que uno se siente en casa. Aunque me crié allá, aquí hay un sentido de 'home' que nunca lo he sentido allá”, expresó.

La artista, por otro lado, desea integrarse a otros proyectos comunitarios en la Isla para compartir experiencias y retratar la inmensidad de la gente común.


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