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(Suministrada/ Gregor Hohenberg / Sony Music)

Una voz potente, con una fuerza que emana desde su propia sensibilidad y que ha despertado emociones alrededor del mundo es, sin duda, un portento que pocas veces se tiene la oportunidad de presenciar en persona. De ahí que la presencia en el País del laureado tenor alemán Jonas Kaufmann (Múnich, 1969) haya generado tanto entusiasmo cuando en el marco del Concertone (2012) se anunció su presentación en el País.

Sin embargo, debido a un problema de salud su participación debió ser cancelada. Pero la promesa del regreso, pronto se convirtió en un compromiso que se concretará el próximo domingo 9 de febrero cuando Kaufmann se presente ante el público puertorriqueño como una producción de Guillermo L. Martínez para CulturArte. El concierto se celebrará a modo de continuidad a la serie Grandes Artistas en el Conservatorio –gestada por CulturArte de Puerto Rico- que comenzó el pasado año con el regreso a la Isla del tenor peruano Juan Diego Flórez.

La esperada cita será a las a las 6:30 p.m. en la sala Bertita y Guillermo L. Martínez del Conservatorio de Música, en Santurce. El programa contará además con la soprano puertoriqueña Yalí-Marie Williams, como estrella invitada, entre otras sorpresas.

De cara a su regreso al País y para que el público le conozca un poco mejor, conversamos vía correo electrónico con el llamado “tenor del momento”.

La última vez que estuvo en San Juan vivió una situación difícil ya que debido a una afición de salud se vio obligado a cancelar su participación en el Concertone 2012. Sin embargo, prometió volver y ese día ya se acerca. Pero más allá de todo ello, ¿cómo describiría su experiencia en términos de nuestra cultura local de ópera y cuáles son sus expectativas de cara al próximo concierto?

Fue sin duda una situación difícil y entristecedora. Cuando llegué a San Juan para un recital en mayo de 2012, sentí que no me había recuperado del todo de una infección aguda que me dio en Nueva York. Pero con el clima cálido de Puerto Rico, tuve la esperanza de que me sentiría mejor en poco tiempo. Desafortunadamente, ese no fue el caso y aunque me sentía mejor en general, aún no podía cantar y tuve que cancelar. Así que si me preguntas qué espero de este concierto, solo puedo decir que estoy esperanzado y optimista porque estoy en buena condición ahora y tengo mucho entusiasmo de entregarle a la audiencia lo que he querido entregarles desde hace dos años.

Acerca del repertorio, y naturalmente sin revelar demasiado, ¿qué es lo más que le entusiasma?

Será una colección de canciones y extractos de óperas, y tengo particular entusiasmo por cantar algunas escenas de Adriana Lecouvreur una vez más. Ahí hay algunos colores y frases en la música de Cilea que siempre me entusiasman.

¿De qué manera la experiencia de cantar alrededor del mundo en tantos escenarios le ha cambiado como artista y como persona?

Como artista diría que trabajar en distintos países, hablar en diversos idiomas durante los ensayos y ajustarme a distintos estilos y mentalidades me ha ayudado mucho a desarrollar mi potencial y a expandir mi horizonte. Como persona, diría que he tenido que aprender a encontrar el balance entre una carrera internacional y una vida privada.

 He leído que la música y en particular su relación con Wagner viene de su abuelo. ¿Cuánto de esa parte de su niñez usted lleva consigo al escenario?

Diría que bastante. Las memorias musicales y las experiencias siempre están conmigo dentro y fuera del escenario. Para mi es un tesoro, una fuente de energía, placer y confort. Por ello, me siento muy agradecido de que tuve la oportunidad de crecer en un hogar donde se amaba la música con un abuelo que tocaba el piano, con un padre que siempre escuchaba discos y con algo de actividad musical en la escuela también.

Muchos críticos y audiencias alrededor del mundo lo consideran como “el tenor del momento” ¿Cómo se siente respecto a eso?

“El tenor del momento” suena como: ¿Quién será el próximo? No, sé lo que quieres decir: Que cuando se trata de tenores, yo soy el foco. Bueno, eso no duele (se ríe), y por su puesto se siente como un gran cumplido y lo tomo como un reconocimiento a mi trabajo. Al mismo tiempo puede ser una carga porque el que está trepado en un pedestal tiene que saber que puede ser empujado hacia abajo algún día. Mientras más alto subas, más profundo puedes caer. En nuestro negocio, en el que tienes que vivir llenando altas expectativas cada noche, nunca estás del todo a salvo. Eso es parte del juego, cuando estás en el “top league”. Así que trato de mirarlo desde el lado bueno de las cosas.

Cuando se mira a sí mismo como aquel joven que debutó en el 1994 con el Saarbrücken Staatstheater y se compara con el artista que es hoy día, ¿de qué maneras en particular considera que ha crecido?

Primero que todo, diría que he aprendido a usar mi propia voz. Fue una bendición conocer a Michael Rhodes en el momento cumbre de mi crisis vocal durante mi segunda temporada en Saarbrücken. Él me enseñó a usar mi propia voz en lugar de tratar de sonar como un “tenor lírico alemán” debería sonar. Me enseñó a desarrollar mi potencial vocal, que fue la base para cualquier otro tipo de desarrollo. Naturalmente muchas cosas han cambiado desde entonces. No siempre para el beneficio de mi vida social, debo admitir. Cuando estaba en Saarbrücken tenía mucho más tiempo para estar con mis amigos, en la cocina o en el cine. Como dice el refrán: “No puedes tener el bizcocho y comértelo”. ¡Lo cual es muy malo, particularmente porque soy muy adicto al café y al bizcocho!


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