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La colección de imágenes en blanco y negro consiste de autorretratos.

La distancia puede afianzar o romper el lazo entre dos personas que se aman.  De eso saben los que deciden seguir amando a pesar de estar lejos, haciendo todo lo posible por tolerar la ausencia sin perder la calma. No es fácil ni simple, pero qué pasa cuando se intenta.

La exposición “98 days”, que el puertorriqueño Jorge Luna presenta en la galería The Art Room en Hato Rey, es una demostración de lo que ocurrió durante la separación física de un año entre él y su compañera, Keelie Sheridan. Ambos llevaban un año y medio juntos en Nueva York cuando ella recibió una beca para estudiar bellas artes en el Trinity College de la ciudad de Dublin.   

Tras la partida de su pareja, Luna decidió empezar a documentar fotográficamente su nueva realidad cotidiana en soledad. Semanalmente, se tomó entre 30 a 40 fotografías de las cuales escogía una para publicar en su cuenta de Instagram. Acompañando cada imagen aparecía una reflexión escrita por él acerca del momento que capturaba. 

Así, a modo de carta de amor del siglo XXI, Luna etiquetaba a su novia para que la viera tan pronto el cambio de horario entre las dos ciudades lo permitiera. Junto a ella, todos los seguidores del artista (761, al momento que se escribe esta historia) también observaban y opinaban.

Las reacciones de la gente fluctuaron desde los halagos a los “regaños” y consejos de que tenía que aprender a estar solo. Sin embargo, para Luna el proyecto no se trató de proyectarse como un martir ni nada por el estilo. Más bien, quiso observarse a sí mismo en el proceso de echar de menos a su pareja.   

La imagen en la bañera es una metáfora de la búsqueda de pareja para llegar al corazón de él. (Suministrada)

“Decido utilizar mi fotografía como un tipo de terapia”, contó el fotógrafo y actor. “Nunca había tenido una relación a larga distancia. Fue la primera vez y fue violento para mi corazón. Las fotos representan la catársis del momento”, detalló. 

La serie de 14 imágenes son autoretratos en blanco y negro que lo muestran realizando las actividades normales del día a día: tomando un baño, mirando por la ventana, escuchando música o limpiando sus cámaras. Asegura que en el proceso de realizar las imágenes aprendió a conocerse más.

“Me enseñó mucho de mi, a ser valiente. A quitarme la camisa y entrar de pecho a esto porque amo a esta persona. Es casi morboso, pero si tengo que pasar por esto (extrañar a mi novia), pues qué rico, qué brutal, qué privilegio. Voy a pasar por esto”, detalló quien también tuvo que enfrentarse al temor de estar solo. 

En una de las fotos Luna aparece en una bañera simulando que está nadando. La metáfora de la imagen es la búsqueda para llegar a algún lugar en su corazón, a conocerse a si mismo como persona y como artista.

Sobre la apreciación al amor que afloró tras la experiencia, el artista comentó que se enamoró más.

“Cuando vi a mi novia en irlanda en diciembre pasado fue una explosión. La vi y rompimos los dos a llorar. La separación me obligó a esperar...Me enseñó que el amor es algo que tú escoges todos los días. Escogí despertarme todos los días; esa es la persona. Me reitero en ella”, aseguró.


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